El precio del barril de petróleo se mantiene en niveles elevados desde que el pasado 28 de febrero estallara el conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los precios del barril de Brent, que no alcanzaba siquiera los u$s70 por barril antes del inicio de los ataques, se sitúan ahora por encima de los u$s100. El crudo de referencia en Europa ha registrado su mayor escalada desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
En la apertura de los mercados de hoy el precio del barril de petróleo Brent Mar del Norte supera los u$s102.
Los futuros del Brent, Mar del Norte cuya volatilidad responde a la incertidumbre sobre la duración del conflicto y, sobre todo, a las dudas sobre cuándo se restablecerá con normalidad el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, arteria clave del suministro energético mundial, siguen encadenando varias oscilaciones notables.
En este aspecto hay que señalar que el precio más bajo del barril de petróleo de los últimos años se registró el 20 de abril de 2020 durante la pandemia cuando llegó a unos u$s12 y el más alto fue el del 8 de julio de 2008 en medio del estallido de la crisis hipotecaria en los Estados Unidos cuando llegó a los u$s148 el barril.
A esto se suma la amenaza del Presidente Donald Trump quien advirtió que podría bombardear la infraestructura petrolera de la isla de Kharg, clave para las exportaciones de crudo iraní, tras los ataques recientes contra objetivos militares. La amenaza aumenta el riesgo de un impacto inmediato en el suministro global de energía y en los precios del petróleo y del gas.
El punto crítico sigue siendo el estrecho de Ormuz, una franja de apenas 38 kilómetros de ancho por la que transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo y el 20% del suministro mundial de GNL que exporta Qatar. En los últimos días se han producido varios ataques a petroleros en el estrecho, dejando el tráfico detenido. La Guardia Revolucionaria ha advertido de que cualquier buque que intente cruzar se expone a represalias.
“Podemos hacerlo con cinco minutos de aviso y todo terminaría, pero con miras a algún día reconstruir ese país” dijo Trump en declaraciones hoy nuevamente en la Casa Blanca. “Supongo que hicimos lo correcto, pero puede que eso no siga siendo así”
La isla de Kharg, situada a unos 25 kilómetros de la costa de Irán, envía alrededor de nueve de cada diez barriles de las exportaciones de crudo del país, la mayor parte con destino a China. Si los activos petroleros de la isla se convirtieran en objetivo, el impacto podría propagarse de inmediato por las cadenas de suministro de energía.
Entre estos se destacan:
Los tres indicadores que Wall Street mide para evaluar la temperatura del conflicto
En la actualidad los analistas económicos y financieros del mercado mundial, en particular de Wall Street, evalúan tres datos para medir la temperatura del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel frente a Irán.
Con respecto al precio de la gasolina en los Estados Unidos hay que señalar que cuando ese precio sube por encima de los u$s4 el oficialismo americano pierde las elecciones presidenciales. En EEUU habrá elecciones de medio término en noviembre y habrá que estar atentos sobre el futuro de Donald Trump y del Partido Republicano.
- El precio del barril de petróleo del Brent del Mar del Norte que se utiliza como referencia en el mercado Asia Pacífico que desde el comienzo del conflicto aumentó un 40% al pasar de u$s60 a u$s100 en promedio el barril
- El precio del galón de gasolina en los Estados Unidos que aumentó un 40% al pasar de u$s2,70 a u$s3,70 el galón en el mismo periodo
- El precio del Gas Natural Licuado (GNL) clave para Europa China e India que aumentó un 55% al pasar en el mercado TTF de Ámsterdam de u$s11 a u$s17 el millón de BTU en lo que va del conflicto
Hay varios interrogantes que se hacen los principales analistas internacionales y los expertos de energía del mundo es hasta qué precio podrían llegar el barril de petróleo Brent, el BTU y la gasolina estadounidense si el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán que involucra a 10 países productores de petróleo y gas se extiende.
De acuerdo a un informe realizado por el portal Ecojournal la suba del precio internacional del petróleo generaría un impacto mixto en la Argentina debido a que, si bien presiona la inflación interna al aumentar el costo de combustibles y logística.
El impacto directo en Argentina: combustibles, transporte y costos agrícolas
Con relación al impacto sobre la Argentina hay que señalar que el primer impacto se registró en los combustibles que aumentaron entre el 4% y el 6% desde que comenzó el conflicto, como consecuencia del salto que experimentó el precio del barril de crudo tras la escalada del conflicto en Medio Oriente. Los valores de las naftas súper se ubicaron en torno a los $1.800 por litro, en diferentes estaciones de la Ciudad de Buenos Aires, y las naftas premium cerca de los $2.000.
Se utiliza tanto en la maquinaria agrícola, como son las cosechadoras, tractores y equipos de traslado dentro del campo, y en el transporte de los granos hacia los acopios y los puertos exportadores, por lo que una suba del 5% puede incrementar entre 1% y 2% los costos logísticos del grano.
El aumento del crudo también impactó en el gasoil, un insumo clave para el transporte y la producción agropecuaria. Este aumento llega en un momento particularmente sensible para el sector agrícola que se encuentra en plena cosecha gruesa. En la estructura de costos del agro, el gasoil es uno de los insumos más relevantes.
El impacto no se limita al sector primario. En un país donde la mayor parte del transporte de mercaderías se realiza por camión, el combustible representa entre el 30% y el 40% del costo operativo de una flota. Por ese motivo, cualquier aumento en el precio del gasoil tiende a trasladarse rápidamente a las tarifas de flete y, en consecuencia, a los precios finales de los productos. Ese traslado genera un efecto en cadena en toda la economía. El encarecimiento del transporte incrementa los costos de distribución, mientras que el aumento del precio del petróleo también repercute en la producción de insumos derivados, como plásticos y envases utilizados en múltiples industrias. La combinación de ambos factores suele presionar al alza los precios de bienes de consumo masivo y también en el bolsillo de los consumidores.
La suba del crudo también podría tener implicancias en el sistema energético. Aunque la Argentina es productora de hidrocarburos, durante el periodo invernal necesita importar combustibles para cubrir los picos de demanda, en particular cargamentos de Gas Natural Licuado (GNL). Si los precios internacionales se mantienen elevados, esas importaciones se encarecerán. En el esquema tarifario vigente, ese mayor costo suele trasladarse a los usuarios a través de mecanismos de pass through, mediante los cuales las compañías trasladan el precio de compra del combustible a las tarifas de electricidad y gas natural.
El cargo adicional es de $7.500 por tramo en vuelos de cabotaje y oscilará entre u$s10 y u$s50 en rutas regionales e internacionales y se trata de una medida transitoria que dependerá de la evolución del precio del petróleo.
El impacto del conflicto también alcanza al sector aerocomercial. La semana pasada Aerolíneas Argentinas decidió aplicar un recargo temporal en el precio de los pasajes para compensar el aumento del combustible aeronáutico, lo que se conoce como jet fuel.
Además del impacto sobre los combustibles y la energía, la oscilación que viene experimentando en el precio internacional del petróleo también repercute sobre industria petroquímica y, en particular, sobre la producción de plásticos y envases. El petróleo se utiliza como materia prima para fabricar resinas como polietileno, polipropileno o PVC, insumos clave para producir envases, embalajes y múltiples productos de uso diario.
La relación entre el petróleo y la industria del plástico es estructural. A nivel global, es entre el 4% y el 8% de la producción mundial de petróleo se utiliza para fabricar plásticos. Esto implica que los movimientos del precio internacional del barril tienden a trasladarse, a toda la cadena de valor de los materiales plásticos.
Estos eventos provocaron fuertes aumentos en el valor del barril de petróleo, un aumento de la inflación, de las tasas de interés y fuertes recesiones en algunos países.
¿Se viene un tercer shock petrolero como los de 1973 y 1979?
Los analistas también se preguntan si habrá un nuevo shock petrolero similar a los dos que ocurrieron desde 1973 como la Guerra del Yom Kipur y la caída del Sha de Irán y la llegada del fundamentalismo islámico.
El “Primer Shock Petrolero” es un subproducto de la guerra del Yom Kippur, por el conflicto armado desarrollado entre el 6 y el 25 de octubre de 1973.
El conflicto armado entre Israel, Estados Unidos e Irán, con ramificación en varios países productores de petróleo y gas, genera una gran cantidad de preguntas que por ahora no tienen respuesta.
Con la excepción de ataques aislados en territorio israelí el 6 y 9 de octubre, las acciones militares de combate durante la guerra tuvieron lugar en territorio árabe, sobre todo en el Sinaí y los Altos del Golán. Egipto y Siria querían recuperar el Sinaí y los Altos del Golán, respectivamente. El presidente egipcio Anwar el Sadat deseaba también reabrir el canal de Suez.
Esa guerra entre árabes e israelíes de 1973, fue un conflicto bélico librado por la coalición de países árabes encabezada por Egipto y Siria contra Israel desde el 6 al 25 de octubre de 1973.
Luego más tarde, los integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) extendieron el embargo a Holanda, el gobierno europeo que expresaba mayor apoyo hacia EEUU. El embargo fue simbólico porque la reducción de la extracción fue lo que realmente transformó al mercado, acelerando el desequilibrio entre oferta y demanda, y demostrando el extraordinario poder de los países petroleros. La OPEP se había constituido en Bagdad el 10 de septiembre de 1960 por representantes de Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Venezuela.
Las fuerzas que generaron el primer shock petrolero comenzaron a desarrollarse durante la década de 1960, porque entre dicho año y 1973 la demanda de petróleo mundial aumentó 8% por año y en 1973 las principales economías del mundo crecían. Pero el shock fue precipitado por la referida guerra cuando el 20 de octubre del 73 Arabia Saudita declaró un embargo total sobre las exportaciones petroleras con destino a Estados Unidos.
En octubre del 73 los países integrantes de la OPEP acordaron reducir la extracción 5% por mes. Dependiendo del tipo de crudo y a fines de 1973 el precio del petróleo aumentó entre 280% y 339%.
La novedad de 1973, consistió en que el mercado petrolero dejó de ser un oligopsonio, para comenzar a ser un oligopolio y en ese entonces la OPEP estaba encabezada por el sheik Ahmed Zaki Yamani, de Arabia Saudita.
En enero de 1974 el FMI puso en funcionamiento la llamada “Facilidad petrolera”, para que los países importadores de petróleo pudieran conseguir recursos, principalmente de los países petroleros, para pagar el mayor precio del producto.
Pero en noviembre del 73 la OPEP calificó a los países importadores en más favorecidos, neutrales y los sujetos a un embargo. Luego en diciembre los reclasificaron en países más favorecidos, amistosos, neutrales y hostiles.
El impacto que tuvo el primer shock petróleo, sobre la economía del Grupo de los 7 fue muy fuerte ya que el PBI conjunto de Estados Unidos, Alemania, Japón, Inglaterra, Francia, Canadá e Italia, que durante el quinquenio 1968-1972 había crecido 4,6% por año, se estancó por completo entre 1974 y 1975. En tanto que la tasa de inflación del G7, medida por precios al consumidor, pasó de 4,8% anual durante el quinquenio 1968-1972, a 13% en 1974 y a 11,5% en 1975; en tanto que medida por precios mayoristas trepó de 3,6% anual durante el quinquenio 1968-1972, a 12,3% en 1973 y a 22,2% en 1974 (en 1974 el nivel general de los precios mayoristas aumentó 13,4% en Alemania, 18,8% en Estados Unidos, 23,4% en Gran Bretaña, 31,4% en Japón y 40,7% en Italia).
Antes de la guerra en julio de 1973 el precio del barril era de alrededor de u$s3, en octubre llegó a u$s5 y en diciembre superó los u$s11,50 por barril. Este aumento en el precio del petróleo tuvo consecuencias económicas significativas en todo el mundo, incluyendo inflación, recesión y cambios en la política energética global.
El precio del barril de petróleo pasó de u$s14,50 a u$s40 desde mediados de 1978 hasta fines de 1981 registrando una suba del 180%.
En tanto que el “Segundo Shock Petrolero” tuvo dos fases. La primera en 1979, como consecuencia de la caída del Sha de Irán, y la segunda en 1980, a raíz de la guerra entre Irán e Irak.
El aumento del precio del petróleo fue menor que en el primer shock y fue y más espaciado en el tiempo que durante el primer shock, lo cual favoreció su absorción.
Esto se debió a la revolución iraní y la guerra Irán-Irak, que afectaron la producción y el suministro de petróleo en la región. En ese momento, el precio del petróleo aumentó significativamente, lo que tuvo un impacto en la economía global, incluyendo la inflación y la recesión en algunos países.
A la operación crediticia basada en los mayores ingresos de los países exportadores de petróleo se la denominó el “reciclaje de los petrodólares” y la Argentina se benefició del referido reciclaje, endeudándose a baja tasa de interés y plazos largos con una dictadura militar que aprovechó para endeudar a las empresas del estado en particular a YPF en unos u$s5.000 millones con bancos comerciales a través de préstamos sindicados.
Lo que hay que destacar que si bien en el primer shock no tuvo impacto en el plano financiero y cambiario, el segundo shock petróleo tuvo consecuencias negativas para la Argentina.
Pero con el paso del tiempo la política monetarista implementada por el presidente de la FED Paul Volcker, a partir de 1979, más el hecho de que a mediados de agosto de 1982 México anunció el default de su deuda externa esto tuvo un impacto inmediato y dramático. En la Argentina la crisis de la deuda demoró una década en ser solucionada.
En ese entonces la Argentina era bien vista para recibir préstamos porque el gobierno militar había puesto en funcionamiento la apertura económica del ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz que generaba mucha confianza y además la Argentina tenía superávit comercial y baja relación deuda pública/PBI, porque al gobierno anterior presidido por María Estela Martínez de Perón nadie le prestaba.
La importancia del petróleo disminuyó dentro de la demanda total de energía, particularmente en las industrias del acero y el cemento; la participación de la OPEP dentro de la oferta mundial de petróleo cayó, al pasar de 48% en 1979 a 28% en 1985; e ingresaron a la industria una gran cantidad de oferentes nuevos. El antishock petróleo comenzó en enero de 1986, cuando el precio cayó súbitamente de u$s25 el barril, a u$s10.
Por último, hay que destacar en 1986 se produjo un antishock petrolero cuando la economía mundial se recuperó en 1983, y quedó en claro que se habían modificado algunas cosas luego del segundo shock petrolero.




