Apertura de Japón: la carne vacuna argentina ya puede entrar desde toda la zona con vacunación
El Gobierno argentino confirmó que Japón autorizó el ingreso de carne y subproductos bovinos procedentes de la zona libre de fiebre aftosa con vacunación, tras negociaciones iniciadas en 2024. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró en redes la decisión y destacó que se trata de un acuerdo alcanzado después de casi 20 años de gestiones.
La medida amplía el acceso que hasta ahora estaba limitado a la Patagonia, reconocida como zona libre de aftosa sin vacunación desde 2018. La diferencia sanitaria entre ambas zonas es clave porque ahora la autorización cubre las principales regiones productoras del país.
En la Argentina se concentra alrededor del 90 % del stock bovino y de los establecimientos ganaderos en la zona que ahora queda habilitada para exportar a Japón. Eso convierte la decisión en un potencial cambio estructural para la cadena de valor de la carne vacuna.
El avance tuvo un paso relevante en febrero, cuando el Consejo de Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura japonés aprobó el análisis de riesgo presentado por la Argentina. La confianza japonesa en la trazabilidad y en los sistemas sanitarios argentinos fue uno de los factores mencionados por funcionarios y consultores.
Qué cambia y por qué importa
Japón es un mercado de alto valor que importa cerca de 500.000 toneladas de carne bovina fresca y congelada por año, por un valor aproximado de US$3.100 millones. Acceder a ese mercado abre oportunidades para cortes premium argentinos que, con alto marmoleo, pueden alcanzar precios muy superiores a los mercados tradicionales.
Los especialistas recuerdan que la demanda japonesa privilegia cortes con elevado marmoleo y que su disposición a pagar puede traducirse en márgenes importantes para exportadores y frigoríficos. Cortes como lomo, bife de chorizo y ojo de bife con alto marmoleo pueden llegar a costar más de US$200 por kilo al consumidor en Japón cuando la calidad es excepcional.
Para consultores como Víctor Tonelli, la apertura confirma el progreso en trazabilidad y controles sanitarios que fortalecen la reputación internacional del sistema argentino. El presidente del Consorcio de Exportadores, Mario Ravettino, valoró el logro institucional pero pidió cautela sobre expectativas comerciales inmediatas.
El principal freno comercial sigue siendo el arancel de importación japonés que hoy alcanza el 38 % para la carne argentina y que reduce la competitividad frente a proveedores con acuerdos preferenciales. Países como Australia y Estados Unidos ingresan con aranceles más bajos, del 21,5 % actualmente y previstos en el futuro en 9,5 % para 2033 por compromisos comerciales.
Qué falta y los desafíos comerciales
Antes del primer embarque se deberán acordar certificados sanitarios específicos y completar auditorías de los frigoríficos interesados por parte de las autoridades japonesas. Los tiempos administrativos y logísticos indican que los primeros contenedores podrían salir hacia fines de noviembre o diciembre, según fuentes del sector.
Además del arancel, la cadena local enfrenta el desafío de segmentar y certificar calidad para competir en cortes de alto valor en Japón. Tonelli y otros referentes coinciden en que la apertura puede acelerar inversiones en medición objetiva del marmoleo y en sistemas de clasificación que permitan diferenciar precio por calidad.
También existen oportunidades en subproductos con aranceles relativamente menores, como la lengua, que pueden ser una primera vía comercial rentable hacia Japón. Sin embargo, Ravettino advirtió que la consolidación de negocios dependerá de una negociación arancelaria posterior y de la capacidad exportadora de los frigoríficos.
El Gobierno destacó que la apertura japonesa se suma a otros logros sanitarios del primer semestre de 2026, que incluyen habilitaciones para más de 20 productos agroindustriales en distintos mercados. Ese conjunto de avances refuerza la estrategia de inserción internacional de la agroindustria argentina.
Para la industria, convertir esta autorización sanitaria en exportaciones sostenibles implicará coordinar logística, certificaciones y comercialización hacia nichos de alto valor. Para la política pública, el desafío será negociar aranceles o condiciones que permitan competir frente a proveedores que cuentan con tratados preferenciales.
En resumen, la apertura de Japón representa un reconocimiento sanitario y una oportunidad comercial que puede potenciar cortes premium argentinos, pero su impacto real dependerá de la resolución de barreras arancelarias y de la capacidad de la cadena para certificar y posicionar calidad. El proceso abre un nuevo capítulo en la relación comercial entre ambos países y pone a prueba la competitividad de la carne vacuna argentina en mercados exigentes.
Por Mariana Reinke.



