Acuerdo Mercosur Union Europea obliga cambio de nombres de varios quesos incluido el reggianito

Durante las negociaciones del acuerdo entre el Mercosur y la Union Europea se abordo con especial atencion el capitulo dedicado a los quesos. Ese capitulo incluye, entre otros puntos, una cuota de ingreso a la region sudamericana de 30.000 toneladas de quesos europeos sin aranceles, pero el aspecto mas complejo ha sido la proteccion de las denominaciones y las indicaciones geograficas. La UE logro incorporar una lista extensa -alrededor de 350 indicaciones geograficas (IG) y denominaciones de origen protegidas (DOP)- que recogen nombres como Parmigiano Reggiano, Grana Padano, Gorgonzola o Provolone Valpadana. Esas denominaciones cuentan con un amparo legal solido dentro del bloque europeo y su reconocimiento genera efectos directos sobre el uso de esos nombres fuera de la Union.

Fuentes que participaron en las conversaciones durante la gestion de Mauricio Macri senalaron que la Union Europea solicito, para varias de esas denominaciones, su eliminacion del mercado local o, alternativamente, la implementacion de procesos de eliminacion paulatina. En la practica, esto puede traducirse en distintos esquemas: mantener el derecho de uso para empresas que ya comercializan esos productos y aplicar restricciones a nuevas empresas; establecer plazos de transicion; o requerir renombramientos y certificaciones para mercados de exportacion. Esos cambios se han discutido desde al menos 2015 y, segun participantes, algunas de las condiciones negociadas en su momento se modificaron en tiempos recientes, tambien en relacion con otras negociaciones comerciales, como las que involucran a Estados Unidos.

Para comprender por que el asunto es sensible hay que recordar que muchas denominaciones utilizadas en la industria lactea argentina tienen origen historico en las tradiciones traidas por inmigrantes europeos -suizos, italianos, franceses- que adaptaron procesos y nombres al contexto local. Productores y tecnicos senalan que mantener etiquetas identicas a las europeas puede generar expectativas erroneas en consumidores y comparaciones directas con los “originales”. Ademas, a escala comercial y de imagen, el uso de denominaciones europeas con proteccion puede restringir la expansion de nuevos emprendimientos que, de otro modo, podrian usar esos nombres.

Un ejemplo concreto lo aporta el maestro quesero Juan Mendoza, de Lacteos Azul (Toro Pujio, Cordoba), reconocido a nivel internacional. Mendoza explico que, en su caso, ha optado por crear nombres propios y combinaciones descriptivas: “queso azul Gourmet”, “queso Mariello” (inspirado en el Cabrales espanol), “queso Stracco” (evocacion del stracchino italiano) y “queso Quadratto” (por su formato). Para el, que ya tuvo que dejar de utilizar nombres como “roquefort” y “champagne” en el pasado, seria positivo que se impidiera el uso de ciertas denominaciones europeas porque obliga a los productores locales a desarrollar marcas y denominaciones regionales unicas, reduciendo comparaciones perpetuas con los productos europeos.

En paralelo, consultores del sector y dirigentes gremiales han senalado que, durante la negociacion, la Argentina fue requerida a confeccionar listados de empresas que actualmente usan determinados nombres y a contribuir con datos sobre cuanto tiempo llevan exportando con esas denominaciones. La intencion declarada por algunos interlocutores europeos era permitir la continuidad del uso para empresas que ya estaban en el mercado en fechas de corte definidas -en algunos casos propuestas antes de 2012 y en otros antes de 2017- aunque no existe todavia una formula definitiva cerrada y estos puntos seguiran sujetos a discusion.

La Asociacion de Pequenas y Medianas Empresas Lacteas (APYMEL) advirtio que el acuerdo, tal como esta planteado, proporciona un marco general pero deja varios aspectos por resolver. Pablo Villano, presidente de APYMEL, menciono que la adaptacion implicara cambios en el etiquetado y en la comercializacion: productos que hoy se exportan con nombres como “Reggianito” quiza deban renombrarse, y eso exigira plazos y mecanismos para ordenar la transicion. El Observatorio de la Cadena Lactea Argentina (OCLA) tambien advirtio que la cuestion no es solo de nombres sino de competitividad: la cuota de 30.000 toneladas puede considerarse elevada frente a la competitividad y productividad de los productores europeos, lo que generaria presion en mercados locales.

Entre las herramientas que se mencionan como posibles soluciones tecnicas estan los regimenes de “grandfathering” o reconocimiento a los usuarios historicos, registros que permitan continuar el uso a quienes acrediten produccion anterior a una fecha determinada, acuerdos de coexistencia en los que se permita el uso con aclaraciones geograficas, licencias de uso administrativas o privadas, y campanas de rebranding para imponer nuevas denominaciones regionales. Todas esas opciones implican costos administrativos y comerciales: cambiar etiquetas, adaptar material promocional y hacer campanas de marketing para posicionar nombres nuevos o regionales puede demandar presupuestos significativos, especialmente para pequenas y medianas empresas.

Tambien existen preocupaciones sobre la instrumentacion practica: la proteccion de las denominaciones europeas puede traducirse en controles aduaneros y procesos de defensa de propiedad intelectual que obliguen a importadores y productores a certificar origenes y procesos. Ademas, la ratificacion del acuerdo debe atravesar procesos politicos y tecnicos tanto en los paises del Mercosur como en los 27 estados miembros de la UE. Segun consultores, varios paises europeos no estarian totalmente conformes con el texto en materia lactea y piden clausulas adicionales -como “clausulas espejo”- que exijan condiciones equivalentes a las que la UE aplica a sus productores, lo que complejiza aun mas las negociaciones finales.

Un aspecto mencionado por especialistas es que la estrategia de preservar denominaciones europeas no se limita a quesos: la UE ha defendido historicamente la proteccion de indicaciones geograficas para otros productos, y la Argentina podria, en teoria, aplicar sistemas de proteccion similares para especialidades propias, como el dulce de leche, aunque esa inscripcion y reconocimiento tambien requeriria procesos legales y diplomaticos. En terminos practicos, para la region el desafio sera coordinar esfuerzos de marketing y normativos para adoptar nuevas denominaciones, proteger las identidades regionales de productos y minimizar el impacto sobre exportaciones ya establecidas.

En sintesis, el capitulo de quesos del acuerdo Mercosur-UE abre un camino de acceso para quesos europeos, pero presenta una agenda compleja en materia de propiedad intelectual y nombres protegidos. La discusion seguira siendo tecnica y de intereses contrapuestos: la UE busca preservar anos de trabajo y tradiciones productivas respaldadas por marcos legales; el Mercosur y la industria lactea local deben equilibrar la defensa de sus mercados y la capacidad de innovar y crear marcas propias sin perder competitividad. El resultado final dependera de acuerdos sobre plazos, listados de empresas historicas, mecanismos de coexistencia y las decisiones politicas que adopten los paises firmantes.

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