domingo 1 febrero 2026

20 días sin descanso: un contratista sembró 1680 hectáreas con siete cultivos distintos en Ramallo

Mariano Ostan trabajó día y noche junto a su hijo y dos ayudantes en El Paraíso, Buenos Aires, con una sembradora de última generación.

Durante 20 días consecutivos, Mariano Ostan -contratista rural- no bajó el ritmo. Día y noche, sin interrupciones, sembró 1680 hectáreasen la zona de El Paraíso, en el partido bonaerense de Ramallo. Lo hizo junto a su hijo de 26 años y dos colaboradores, quienes se organizaron en turnos para sostener una campaña exigente, marcada por ventanas climáticas cortas y una gran diversidad de cultivos.

La apuesta fue ambiciosa: trigo, cebada, arveja verde, arveja amarilla, lenteja, alpiste y vicia, siete especies diferentes que exigen una sembradora versátil, capaz de adaptarse rápidamente a distintos calibres de semilla, profundidades de siembra y condiciones de suelo.

“El sistema Plant Force de la máquina hace que el cultivo nazca parejo. No tuvimos problemas de surcos abiertos ni atascos. Anduvimos día y noche sin parar, y todos los clientes están muy conformes”, resume Ostan, contratista con más de 20 años de experiencia en el rubro.

Tecnología, organización y espíritu de campo

Con 45 años, Mariano Ostan representa la segunda generación de una familia ligada al agro. Estudió en la Escuela Agrotécnica de Rueda, Santa Fe, y desde 2002 se dedica a prestar servicios de siembra, cosecha y labores de suelo. “Desde que tengo uso de razón estoy entre los fierros”, dice, con naturalidad.

Mariano Ostan sembrando cultivos de invierno en Ramallo con sembradora Neo de Indecar
Mariano Ostan sembrando cultivos de invierno en Ramallo con sembradora Neo de Indecar

Para afrontar esta campaña eligió una sembradora modelo Neo de la firma Indecar, una herramienta pensada para mejorar la logística de traslado entre lotes y optimizar cada minuto disponible. “Las máquinas de dos módulos eran muy engorrosas para moverse. Esta permite un plegado rápido y se puede circular por la calle. Y lo más importante: la implantación fue impresionante”, asegura.

El esquema de trabajo fue tan eficiente como exigente. Mariano tomaba el turno nocturno, de 23 a 6 horas, mientras su hijo cubría el resto del día. Los otros dos integrantes del equipo se encargaban de reabastecer insumos y mantener el ritmo. La clave: continuidad y coordinación.

Ya se observan los primeros resultados. Los cultivos implantados muestran una emergencia pareja y sin fallas, lo que valida tanto la planificación como el uso de maquinaria adecuada. El caso demuestra cómo la siembra intensiva no es solo una cuestión de velocidad, sino de precisión, compromiso y profesionalismo.

El desafío de sembrar múltiples especies en poco tiempo

La campaña incluyó cultivos de invierno tradicionales como trigo y cebada, pero también especies de nicho como lenteja, alpiste y vicia, que requieren ajustes específicos en la sembradora y en la estrategia de implantación. La versatilidad del equipo técnico y la precisión de la tecnología marcaron la diferencia.

“Pasar de una semilla chica como la lenteja a una más grande como el alpiste implica recalibrar todo: desde la presión de bajada hasta la apertura del surco”, explica Ostan. “No hay margen para errores porque cada cliente tiene sus lotes listos y el clima manda. Nosotros tenemos que estar a la altura”.

El contratista destaca que muchas de estas decisiones se toman en el campo, con agilidad y criterio técnico. “Muchas veces, con mi hijo decidimos ahí mismo cómo abordar cada lote. Hay que conocer bien la máquina y confiar en la experiencia, porque las ventanas de siembra se achican cada año”, agrega.

Logística, clima y demanda: los nuevos tiempos del contratismo

La campaña de siembra de invierno de 2025 en el norte bonaerense vino marcada por una alta humedad residual en los perfiles y una recuperación hídrica luego de años secos. Esto generó una demanda inmediata por parte de los productores, que querían aprovechar las buenas condiciones para sembrar a tiempo.

Pero esa misma presión pone a prueba la logística de los contratistas. “Hoy, si no tenés una sembradora con buena capacidad de transporte, perdés horas valiosas. Esta máquina nos permitió movernos más rápido entre lotes y aprovechar cada turno”, asegura Mariano.

La familia Ostan también valora el impacto emocional del trabajo conjunto. “Ver a mi hijo manejar la sembradora con tanta precisión es un orgullo enorme. Es la continuidad de lo que hicimos toda la vida. Y estos logros, como sembrar 1680 hectáreas sin parar, son fruto de ese esfuerzo compartido”, concluye.

MAS NOTICIAS
- Advertisment -

Most Popular