Las divisas del agro volvieron a ocupar un rol protagónico en abril. Con un ingreso de US$ 2.500 millones, el sector agroexportador no solo duplicó la performance mensual de enero y febrero, sino que acumuló US$ 6.387 millones en el primer cuatrimestre del año, un 35% más que en igual período de 2024.
El campo reactivó la máquina de dólares justo cuando el Banco Central necesitaba alivio para recomponer reservas.
La mejora estuvo impulsada por la aceleración de la cosecha gruesa, en especial la soja, que ingresó de lleno en su etapa de comercialización. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ya había anticipado este repunte, basándose en las condiciones climáticas favorables y en rindes mejores a los esperados en varias zonas núcleo del país.
El repunte de las divisas del agro, clave para el equilibrio macroeconómico
La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) confirmaron los datos este miércoles: solo en abril, el agro liquidó US$ 2.501 millones, el mejor dato desde mayo de 2023. En marzo habían ingresado US$ 1.908 millones, lo que evidencia un salto mensual del 31%.
Ese ingreso de divisas es fundamental en un contexto de atraso cambiario, menores precios internacionales y una presión creciente sobre el tipo de cambio. Según estimaciones del propio Ministerio de Economía, al menos el 45% de las reservas netas del BCRA se apoya directamente en las liquidaciones del agro.
La liquidación acumulada en lo que va de 2025 representa un fuerte contraste con el primer cuatrimestre de 2024, cuando la sequía diezmó la cosecha y el ingreso de dólares apenas superó los US$ 4.700 millones.
“El clima cambió el panorama y el productor respondió con mayor ritmo de ventas. Esto también obedece a la necesidad de cubrir costos y aprovechar la ventana de precios relativos antes de una eventual devaluación”, explicaron desde CIARA-CEC.
La soja fue la protagonista del repunte
En el corazón del fenómeno se encuentra la soja, que tras una recuperación de rendimientos inesperada, empezó a fluir con mayor intensidad hacia el mercado exportador. Datos relevados por la Bolsa de Comercio de Rosario muestran que en la última semana de abril ya se había cosechado el 70% del área de soja de primera, con rindes promedio de 41 quintales por hectárea, y el 60% de la soja de segunda, con promedios de 33 qq/ha.
Ese volumen permitió que las plantas procesadoras —especialmente en los puertos del Gran Rosario— aumentaran el ritmo de molienda y embarques. La demanda de poroto, harina y aceite de soja de mercados como China, India y la Unión Europea volvió a traccionar operaciones, a pesar de los precios internacionales más bajos respecto a 2022 o 2023.
El trigo y el maíz también aportaron lo suyo, aunque en menor medida. Parte del maíz temprano se destinó al mercado interno, pero los excedentes comenzaron a exportarse tras el levantamiento parcial de restricciones.
Señales para el segundo trimestre
La expectativa para mayo es que el ritmo de liquidación se mantenga alto. Aunque los precios no juegan a favor, el volumen total de granos disponibles en esta campaña es mucho mayor al del año anterior. Las entidades bursátiles y el propio Gobierno proyectan una liquidación anual que podría superar los US$ 24.000 millones, si el clima sigue acompañando.
No obstante, hay algunas dudas en el horizonte. Por un lado, el tipo de cambio oficial se mantiene planchado, lo que podría desalentar ventas futuras si no hay una actualización en línea con la inflación. Por otro, la presión impositiva —especialmente los derechos de exportación— sigue siendo un reclamo central del sector.
“Necesitamos una política que estimule las exportaciones en lugar de castigarlas”, advirtió Gustavo Idígoras, presidente de CIARA, quien también reclamó mayor previsibilidad regulatoria y financiera para el complejo agroindustrial.
Impacto en las reservas del Banco Central
El aumento en la liquidación de divisas del agro se reflejó directamente en las operaciones del Banco Central. Durante abril, la autoridad monetaria pudo comprar más de US$ 1.500 millones en el mercado oficial, reforzando sus reservas netas, que se encontraban en terreno negativo desde diciembre de 2023.
Estas compras permitieron mejorar el balance cambiario y calmar momentáneamente la presión sobre los dólares financieros, aunque el mercado sigue atento a los próximos movimientos del Gobierno respecto al tipo de cambio y al cepo.
Los analistas financieros coinciden en que el flujo de dólares del agro es una herramienta clave para evitar una devaluación brusca, pero advierten que no alcanza si no se avanza con reformas estructurales que aumenten la competitividad exportadora.
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la soja, que tras una recuperación de rendimientos inesperada
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