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Las proyecciones actualizadas de Oxford Economics sitúan a América Latina como el principal motor de expansión de la oferta petrolera global en el corto plazo. En particular, Brasil y Guyana aportarán una parte sustancial del incremento previsto en la capacidad productiva mundial entre 2025 y 2026, en un contexto de precios contenidos y abundancia de suministro.
El informe subraya que “los principales proyectos en Brasil y Guyana aportarán alrededor de 1,6 mbpd de nueva capacidad entre 2025 y 2026, más que compensando los descensos en otras regiones”, según los analistas.
La consultora estima que la producción global de petróleo alcanzará los 106 millones de barriles por día (mbpd) en 2026, lo que representa un aumento de 1,6 mbpd frente a 2025. Este crecimiento se apoya, principalmente, en el desempeño latinoamericano, que compensará las caídas observadas en otras regiones. “América Latina sigue siendo el principal contribuyente destacado”, según los analistas de Oxford Economics.
Auge regional con foco en Brasil y Guyana
Oxford Economics atribuye este dinamismo a la aceleración en el desarrollo de nuevos campos en ambos países. En Brasil, el pre-sal continúa siendo un activo estratégico para la estatal Petrobras (PETR4), mientras que en Guyana se mantiene una rápida expansión liderada por ExxonMobil (XOM). La magnitud de estos proyectos contrasta con la desaceleración que atraviesan otras economías productoras.
En el caso brasileño, se prevé que la producción se acerque a los 5,5 mbpd, lo que consolidaría al país como uno de los actores clave del mercado energético mundial.
“Aun así, la disciplina de capital, los laterales más largos y las mejoras generales de eficiencia siguen reduciendo los puntos de equilibrio”, según los analistas de Oxford Economics.
El estudio proyecta que en Estados Unidos la producción crecerá en torno a 400.000 barriles diarios en 2026, sostenida por mejoras en eficiencia operativa. No obstante, el número de plataformas activas ha caído desde un máximo superior a 600 en 2023 a alrededor de 400, y se espera que continúe en descenso.
En el ámbito de la OPEP, el reporte anticipa un aumento de casi 1 mbpd en 2026, concentrado en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Esta recuperación gradual responde a un cambio de estrategia frente a la pérdida de cuota de mercado.
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En el caso de Rusia, la oferta se mantendría estable durante la primera mitad del año, seguida por un descenso estructural en la segunda mitad. Las restricciones financieras y las sanciones continúan afectando la inversión.
“Esperamos que la OPEP comience a restaurar gradualmente la producción en la segunda mitad de 2026, priorizando la relevancia a largo plazo y la cuota de mercado sobre el apoyo a los precios en el corto plazo”, según Oxford Economics.
Exceso de oferta
El equilibrio previsto entre una oferta robusta y una demanda que crece a un ritmo más moderado configura un escenario de abundancia estructural en el mercado petrolero. Oxford Economics prevé que la demanda global alcance los 104 mbpd en 2026, con un crecimiento de 600.000 barriles diarios, desacelerándose respecto al incremento de 1,1 mbpd estimado para 2025.
Aun así, Oxford Economics aclara que “suponemos que los barriles rusos seguirán llegando al mercado, con flujos redirigidos más que reducidos materialmente”.
En este contexto, las economías emergentes y productoras de petróleo se consolidan como los principales centros de consumo, mientras que en los países avanzados el uso de combustibles se estanca o disminuye.
Los analistas señalan que “la demanda incremental está cada vez más impulsada por el transporte de carga, la aviación y los petroquímicos, en lugar del uso privado de automóviles”.
América Latina no sólo se perfila como el epicentro del crecimiento de la oferta, sino también como una región que sostiene la demanda interna, impulsada por la industrialización, el transporte y la generación eléctrica basada en hidrocarburos.
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En cuanto a los precios, el informe proyecta un promedio para el Brent de US$58 por barril al cierre de 2026 y de US$55 en 2027. Esta previsión es inferior al consenso del mercado, y responde a la persistencia de un superávit de más de 2 mbpd a lo largo de ambos años.
Este patrón se repite en Oriente Medio y África, donde el vínculo entre actividad económica y consumo de crudo sigue siendo estrecho. “El petróleo sigue desempeñando un papel central en la generación de electricidad en gran parte de Oriente Medio y en varios estados productores de África”, según los analistas de Oxford Economics.
“Las fuerzas estructurales refuerzan este desequilibrio: las mejoras en eficiencia y la electrificación continúan debilitando el vínculo entre el PIB y la demanda de combustible, lo que dificulta que el mercado absorba el exceso de oferta”, concluye Oxford Economics.
A pesar de esta tendencia, no se espera un colapso en las cotizaciones gracias a factores de contención como la capacidad de la OPEP para restringir la oferta, la sensibilidad de la producción shale en Estados Unidos a los precios, y el aumento en la capacidad de almacenamiento.


