De la mano de la fertilidad casi única a nivel mundial de sus tierras, las exportaciones de trigo y maíz florecieron a niveles gigantescos, y durante medio siglo los ojos estuvieron posados en Argentina incluso como uno de los principales competidores de Estados Unidos.
Fue entre 1880 y 1930, la época dorada del crecimiento económico argentino, cuando nuestro país se ganó el mote de “granero del mundo”.
Y aunque la gestión del actual mandatario, Javier Milei, no utilice esta descripción, las similitudes ideológicas entre ambos líderes argentinos y la apuesta evidente de la Casa Rosada a posicionar a Argentina en el mapa mundial, se ha cristalizado en un fuerte crecimiento del comercio exterior.
Parafraseando aquel sobrenombre, el expresidente Mauricio Macri acuñó durante su gestión el objetivo de ser un “supermercado del mundo”, buscando que lo que inunde el Planeta no sean solo granos, sino productos con valor agregado.
EXPORTACIONES EN ALTO NIVEL
Como botón de muestra de este escenario, vale mencionar un reciente informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGYP) que relevó Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) por 9.323.770 toneladas en noviembre, un 28% más que las 7.272.084 toneladas del mismo mes de 2024, dato que hasta ahora representaba el máximo alcanzado en los últimos cinco años.
Tal es así, que es uno de los temas sobresalientes del año, y por eso Infocampo lo incluyó dentro del Anuario 2025, sumando voces de expertos que explican los motivos de este fenómeno.
Y completa: “El perfil exportador de la agroindustria argentina se evidencia con la fuerte presencia de nuestros productos en más de 130 destinos”.
En tanto, si se observa el acumulado anual en 11 meses, son “92.627.178 toneladas, un crecimiento de 16% que constituye un nuevo récord absoluto”, enfatiza el reporte.
Según Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC), y también titular del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), si se pone la lupa solo en las cadenas de granos y derivados, en 11 meses ya han superado los 30.000 millones de dólares, cuando en todo 2024 fueron unos 23.000 millones.
En un país donde, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), tres de cada cinco dólares por exportaciones son generados por el agro, esta tendencia de expansión del comercio internacional lógicamente es bienvenida.
Desde su punto de vista, esto tuvo que ver con la estabilidad macro en primer lugar, que se reflejó en una calma inflacionaria y cambiaria, lo que les devolvió competitividad a estas cadenas.
“Es decir, que el complejo cerealero y oleaginoso le está dejando al país en 2025 unos 8.000 millones de dólares más que el año pasado. Y si sumamos todas las exportaciones agroindustriales, incluyendo productos de alto desempeño como las carnes, la pesca o la industria forestal, el flujo está 15% por encima de 2024”, valoró Idígoras.
1) El aumento productivo
Tras varias campañas flojas, donde al menos siempre uno de los cultivos principales sufría un traspié, la 2024/25 terminó siendo una de las mejores cosechas de la historia y eso aportó un volumen interesante de operaciones.
TRES RAZONES POR LAS QUE CRECEN LAS EXPORTACIONES
Por su parte, Matías Contardi, uno de los economistas que forma parte del prestigioso grupo de analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), detectó tres razones que llevaron a que el cierre de año sea con los barcos argentinos partiendo desde el Gran Rosario y los puertos bonaerenses con la proa hacia el crecimiento.
2) Mercado estable en el año
De manera pareja, a lo largo de 2025 se fueron generando diferentes oportunidades que mantuvieron la agroexportación activa.
Ni hablar si se pone el foco en el trigo, que, con una supercosecha récord, está explotando en ventas al exterior.
Luego, el trigo por su alta competitividad se mantuvo con operaciones estables a lo largo del año y en la actualidad ya está marcando récord de embarques.
Por ejemplo, si bien el trigo suele ser lo más fuerte en los comienzos de cada ejercicio, esta vez eso no sucedió, pero hubo una fuerte demanda de maíz debido a algunos problemas en países competidores.
“Ante la decisión de China de no comprar granos en Estados Unidos por la guerra comercial, eso nos redirigió mucha demanda. Así, hoy estamos con la segunda mejor campaña exportadora de porotos de soja de la historia”, reflejó Contardi
- 3) Trump versus China
Para Contardi, es “el gran factor de esta campaña” y que explica semejante volúmenes de operaciones vistas en los puertos argentinos.
En definitiva, “una buena oferta que se combinó con una demanda que hacía mucho tiempo no había”, resumió Contardi, en un contexto que no abarca solo a los granos y sus derivados, sino a otros claves como las carnes.
Esto, además, se combinó con una alta demanda de aceites vegetales, y de ese modo el aceite de soja también avanza hacia su segunda mejor campaña exportadora.
Por último, Enrique Erize hizo foco en que hay un factor de mercado que no puede soslayarse y que es que, pese a que las cosechas vienen creciendo a grandes pasos en todos los países, el consumo lo está haciendo aún más.
LAS EXPORTACIONES EN EL CONTEXTO GLOBAL
“Con trigo, maíz, soja, con todos vienen pasando lo mismo. Las expectativas de producción son gigantescas no solo en Argentina, sino también en Estados Unidos, Rusia, Brasil, La Unión Europea, China, Australia, y sin embargo los stocks caen. ¿Por qué? Porque el consumo viene creciendo aún más”, insistió.
Esto lo que marca es precisamente una demanda que constituye una oportunidad para aprovechar y que hace prever que, en algún momento, los precios internacionales muestren una tendencia al alza, tal como ha sucedido con la carne.
La pelota, de esta manera, queda del lado de Argentina: como uno de los países líderes a nivel global en producción de alimentos, volver a desaprovechar un tren como este resultaría en una verdadera mala praxis.




