domingo 1 febrero 2026

Argentina post elecciones impulsa una nueva era para el campo con desregulacion como oportunidad economica

Por Lisandro Pacioni – Economista y CEO de Malevo

La reciente eleccion dejo un mensaje claro: la sociedad reclama cambio y el gobierno que asumio cuenta con herramientas concretas para ejecutarlo. Por primera vez en anos, un oficialismo llega al poder con quorum propio en el Congreso, lo que le ofrece margen para implementar reformas economicas de fondo sin depender de mayorias prestadas. Ese dato tecnico tiene impacto real: cuando la fuerza politica y el rumbo economico coinciden, la politica deja de obstaculizar y pasa a facilitar decisiones. El sector agropecuario puede ser el principal beneficiario de esa coherencia.

El pais despues del pendulo

Durante decadas la economia argentina se movio entre extremos: aperturas abruptas seguidas por cierres defensivos, un Estado que alterno entre intervencionismo y ausencia. Cada cambio brusco dejo inversiones postergadas y productores que evitaron planificar a mediano plazo. El agro, acostumbrado a la volatilidad, navego esos ciclos mejor que muchos sectores, pero tambien cargo con el costo de la discontinuidad: menos inversion en tecnologia, menor previsibilidad para la rotacion de cultivos y una franja de riesgo que desalienta la expansion.

Hoy aparece una oportunidad distinta: un gobierno con control parlamentario y un mandato explicito hacia la desregulacion. Si planifica y ordena la agenda, la economia puede ganar previsibilidad. Para el sector agropecuario eso significa poder proyectar siembras, renovar maquinaria y optimizar cadenas de valor con senales de mercado claras. La diferencia clave no es solo tecnica: es politica. Un Ejecutivo fuerte puede sostener reformas impopulares en el corto plazo para consolidar un marco estable en el mediano.

Escenarios de desregulacion para el agro

La desregulacion no equivale a eliminar reglas sin orden. Su eficacia depende de la secuencia y del diseno. A continuacion detallo los escenarios mas relevantes y como pueden impactar al campo.

Desregulacion cambiaria

Unificar tipos de cambio y eliminar los controles que retardan la liquidacion de exportaciones aumentaria el flujo de divisas y reduciria la discrecionalidad. Con un tipo de cambio mas previsible, los precios locales de granos e insumos reflejarian mejor las senales internacionales. Eso facilitaria decisiones sobre venta de cosecha, compra de insumos y cobertura de riesgos. Ademas, menor brecha cambiaria atrae exportaciones y reduce incentivos a practicas que distorsionan la cadena.

Desregulacion fiscal y tributaria

Simplificar el sistema impositivo y reducir gradualmente las retenciones puede mejorar la competitividad de la produccion. Un esquema fiscal mas horizontal evita distorsiones que favorecen unos cultivos sobre otros por razones tributarias y no productivas. La previsibilidad en impuestos incentiva inversiones en tecnologia, riego y almacenamiento. Para que la reduccion de cargas fiscales rinda, conviene acompanarla con controles disenados para evitar vacios y con reglas claras sobre beneficios temporales.

Desregulacion laboral y de servicios

Modernizar convenios y digitalizar tramites vinculados al trabajo rural puede elevar la productividad sin sacrificar derechos. Flexibilizar aspectos puntuales del empleo temporario, junto con incentivos a la formalizacion, abre la puerta a mayores inversiones en cosecha y logistica. Formular programas de capacitacion y movilidad laboral local ayuda a mejorar la calidad del empleo rural y reduce la estacionalidad asociada a falta de mano de obra especializada.

Desregulacion financiera y crediticia

Liberalizar tasas y abrir el acceso a financiamiento privado e internacional permitiria que las empresas agropecuarias financien maquinaria, infraestructura y tecnologia. El relanzamiento del credito productivo necesita tasas reales competitivas y menor intervencion discrecional. Si el sistema financiero orienta mas recursos al sector, las inversiones en riego, silos y agregado de valor ganan traccion, reducen costos logisticos y amplian la fibra exportadora del pais.

Apertura de mercados agricolas

Eliminar cupos y controles de exportacion, y garantizar reglas claras para la comercializacion, favorece senales de precio mas limpias. La transparencia en mercados y mayor libertad para exportar permiten a los productores planificar con horizonte y responder a demandas internacionales. Al mismo tiempo, el Estado debe fortalecer la capacidad estadistica y de trazabilidad para evitar distorsiones y garantizar cumplimiento sanitario y fitosanitario.

Inversiones en libertad: costos y oportunidades

Si el gobierno ordena la secuencia, la desregulacion puede reactivar la inversion en el corto plazo y recuperar la rentabilidad estructural del agro en el mediano. Sin embargo, la apertura genera tensiones: algunos sectores perderan protecciones, costos relativos se ajustaran y cadenas de valor deberan recomponerse. La clave consiste en gestionar transiciones, establecer plazos claros y proteger a los eslabones mas vulnerables con politicas temporales focalizadas.

Financiamiento y tasas

La disponibilidad de credito marca la diferencia entre una reforma teorica y una recuperacion real. Tasas reales positivas pero moderadas, menos intervencion y un riesgo pais en descenso atraerian capitales externos y permitirian al sector financiar renovacion de equipos y adopcion tecnologica. El Estado puede facilitar garantias parciales o cofinanciamiento en etapas tempranas para reducir spread y fomentar proyectos de inversion de mediana escala.

Impacto en la cadena de valor

Con mas credito y menos distorsiones, la cadena de valor puede expandir plantas de procesamiento, mejorar logistica y elevar el valor agregado de las exportaciones. Eso genera empleo y demanda de servicios conexos, desde ingenieria hasta transporte. La modernizacion de silos y puertos, junto con mejoras en caminos rurales, multiplica el efecto de cada peso invertido, porque reduce perdidas por logistica y mejora margenes.

El campo como termometro y ancla

La historia muestra que cuando Argentina ordena incentivos, el agro responde rapido y con volumen. El sector puede generar divisas, empleo y tecnologia aplicada con escasa dependencia del gasto publico. Por eso sostengo que el campo puede convertirse en el ancla de la recuperacion: aporta recursos fiscales por exportaciones, dinamiza industrias asociadas y crea oportunidades en territorios rurales.

Para que el agro cumpla ese rol, las autoridades deben priorizar estabilidad juridica, continuidad normativa y mecanismos de dialogo con productores. Evitar atajos populistas y privilegiar reglas previsibles resulta esencial. Las medidas puntuales, como la reduccion gradual de retenciones y la simplificacion de tramites de exportacion, producen efectos inmediatos si las empresas y los productores confian en la continuidad del marco.

La oportunidad es historica: el pais vuelve a tener un poder politico alineado con una estrategia economica coherente. Convertir esa oportunidad en crecimiento sostenible requiere reglas claras, financiamiento orientado al productivo, y una agenda de infraestructura y capacitacion. Si el Gobierno mantiene el rumbo, la desregulacion puede abrir una etapa de inversion y modernizacion del agro que impulse el crecimiento nacional. Si lo hace bien, veremos resultados en la proxima campana y beneficios tangibles en empleo y divisas. Si lo hace mal, la volatilidad retornara.

La responsabilidad recae en las autoridades, pero tambien en los actores del sector: productores, agroindustria y proveedores deben coordinar inversiones, gestionar riesgos y aprovechar senales de mercado para transformar esta ventana politica en desarrollo real y sostenible.

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