¿Arrancó el camino hacia las 4 millones de toneladas de carne vacuna? Exportaciones y precios marcan un nuevo ritmo
La demanda internacional por la carne vacuna argentina atraviesa un momento destacado: no solo aumentan los envíos, sino que los precios están empujando fuertemente el valor de las exportaciones. Los datos del primer trimestre del año muestran que, aun cuando el volumen no crece de forma explosiva en todos los cortes, la facturación sube gracias a mejores cotizaciones en mercados clave como Estados Unidos, Israel y varios destinos europeos.
Resultados recientes: más valor por tonelada
En el primer trimestre se registró un aumento relevante en el precio promedio de varios cortes. Los cortes deshuesados refrigerados crecieron 12% en volumen y 34% en valor, con una suba del precio promedio que pasó de US$ 9.507 por tonelada en el primer trimestre de 2025 a US$ 12.710 en este año. Ese segmento representó ingresos por divisas cercanos a US$ 358 millones en los primeros tres meses.
Los cortes congelados sin deshuesar registraron la mayor suba porcentual en precio: pasaron de un valor promedio de US$ 1.725 a US$ 2.548 por tonelada, un aumento interanual de 48%. Por su parte, los cortes deshuesados congelados, que constituyen el grueso de la facturación del sector, aportaron US$ 603 millones con un precio promedio de US$ 6.461 por tonelada, frente a US$ 4.929 el año anterior.
Qué está impulsando la demanda exterior
La reapertura y la ampliación de accesos comerciales son impulsores clave. El mercado estadounidense, en particular, experimentó una expansión en su cuota preferencial que se quintuplicó, lo que derivó en más de 20.000 toneladas enviadas en el primer trimestre y un acumulado superior a 30.000 toneladas a la fecha. Ese acceso preferencial está generando demanda por cortes tanto congelados como frescos y elevando los precios promedio.
Estados Unidos, además, aumentó drásticamente sus compras en el trimestre: las importaciones de carne congelada argentina crecieron 102% interanual con un precio promedio de US$ 7.200; las compras de carne fresca subieron 52% con un precio promedio de US$ 14.500. En global, las importaciones estadounidenses de carne vacuna rondaron las 560.000 toneladas en el primer trimestre, con una participación creciente de proveedores como Brasil y la Argentina.
Otro mercado que mostró dinamismo es Israel, que elevó sus compras en volumen en torno al 21%, demandando especialmente cortes refrigerados y cortes con hueso congelados. Las ventas argentinas a ese destino pasaron de US$ 105 millones a US$ 177 millones, mostrando que la diversificación de destinos también aporta valor.
Europa mantiene demanda estable, con Alemania como principal comprador de cortes sin hueso refrigerados y los Países Bajos funcionando como puerta de entrada hacia otros mercados comunitarios. En ese contexto, la entrada en vigencia de acuerdos de libre comercio o la mejora de condiciones arancelarias podría potenciar aún más las exportaciones.
Impacto en la cadena local y posible senda productiva
Con un stock ganadero relativamente estable y limitaciones para expandir la superficie dedicada al rodeo, la posibilidad de incrementar la producción de carne pasa por elevar el peso de faena y mejorar la eficiencia productiva del rodeo. Eso implica mejores prácticas de cría, engorde y manejo, así como inversiones en genética, nutrición y sanidad animal que permitan obtener más kilos por animal sin aumentar significativamente la cantidad de vientres.
El impulso exportador puede funcionar como una “tracción” que promueva esas mejoras: mayores precios y acceso a mercados premium incentivan a los productores y a la industria a optimizar la cadena. Si se concreta esa mejora en eficiencia, es factible pensar en un trayecto sostenido hacia una producción mayor que se acerque a la cifra de cuatro millones de toneladas a mediano plazo.
Oportunidades y riesgos a monitorear
Las oportunidades son claras: acceso ampliado a EE. UU., mejores precios internacionales y diversificación de destinos. Sin embargo, existen riesgos que conviene monitorear. La volatilidad de los precios internacionales, cambios en políticas comerciales de importadores (por ejemplo, medidas para contener precios internos), y la capacidad de la cadena argentina para sostener mejoras productivas sin afectar la sustentabilidad ambiental y la disponibilidad de terneros son factores críticos.
Además, la dependencia del mercado de ciertos compradores grandes puede generar concentraciones de riesgo: si uno de esos destinos reduce compras por razones internas o por cambios geopolíticos, el efecto sobre la demanda y los precios puede ser inmediato.
Qué necesita la cadena para aprovechar la coyuntura
Para transformar la actual coyuntura favorable en crecimiento sostenido, la cadena de valor deberá combinar políticas públicas y decisiones privadas. Entre las acciones clave se destacan:
– Consolidar y ampliar accesos preferenciales a mercados estratégicos mediante negociaciones comerciales y cumplimiento de normas sanitarias exigentes.
– Incentivos a la mejora de la productividad (por ejemplo, asistencia técnica, financiamiento para genética y nutrición, programas de sanidad).
– Mayor integración entre producción y frigoríficos para optimizar procesos de faena y exportación.
– Estrategias de diversificación de clientes y de productos para reducir concentración de riesgo.
– Enfocar inversiones en logística y valor agregado para posicionar cortes premium que pagan mejores precios.
Conclusión
La exportación de carne vacuna argentina vive un momento propicio: los precios internacionales, la apertura de mercados y una demanda creciente en países como Estados Unidos e Israel están elevando la facturación del sector. Sin posibilidad de expandir de forma significativa el rodeo, el camino para aumentar la producción y acercarse a la meta de cuatro millones de toneladas implica mejorar el peso de faena y la eficiencia productiva. Si la cadena y las políticas acompañan, la coyuntura actual puede convertirse en el punto de partida de un ciclo virtuoso que aumente ingresos por divisas y refuerce la posición internacional de la carne argentina.





