Nueva York, 2 marzo (NA) – El comportamiento del S&P 500 (el índice más importante de EEUU) ante eventos de shock geopolítico —desde el ataque a Pearl Harbor hasta conflictos más recientes en Oriente Medio—, demostró seguir un cierto patrón: la evidencia histórica demuestra que el mercado suele recuperar la totalidad de las pérdidas en un plazo medio de 47 días.
En el 68% de los casos registrados en las últimas ocho décadas, el S&P 500 se encontró en terreno positivo un año después del inicio de las hostilidades, con un rendimiento mediano del 8,4%.
Estos datos subrayan que, a menos que el conflicto desencadene una recesión sistémica global de largo aliento, la estrategia de “vender en el pánico” suele ser contraproducente, evaluación de IOL Inversiones a la que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas.
La clave de las próximas jornadas será la capacidad de China para intervenir diplomáticamente y la rapidez con la que EEUU pueda asegurar la libertad de navegación.
Mientras persista la incertidumbre sobre una respuesta terrestre o ataques a infraestructuras petroleras aliadas, la volatilidad será la norma.
En términos generales, la reacción inicial del mercado suele ser de una aversión al riesgo donde el índice suele registrar un retroceso promedio del 1,1% en la primera jornada tras el evento.
Esta volatilidad inicial tiende a profundizarse durante las semanas siguientes, alcanzando un piso o drawdown total promedio del 5,0% en un periodo de aproximadamente 22 días de negociación.
Sin embargo, uno de los datos más significativos reside en la celeridad de la recuperación.
OPTIMISMO A LARGO PLAZO
Mirando hacia el horizonte de largo plazo, el optimismo está respaldado por probabilidades sólidas.
Si al panorama geopolítico global le faltaba algo para contribuir a la volatilidad de los mercados, ahora se agregó la ejecución de la operación conjunta entre Estados Unidos e Israel, denominada “Epic Fury”, que resultó en la muerte del Líder Supremo iraní y otros altos mandos.
La magnitud de la intervención forzó una reacción inmediata de Teherán contra Occidente, centrada en la asimetría económica y militar, que se tradujo en el bloqueo en el Estrecho de Hormuz que pone en riesgo el tránsito de más de 20 millones de barriles de petróleo diarios.
La sofisticación de las minas marinas y los drones iraníes sugiere que el despeje de esta vía no sería de inmediato, lo que introduce una prima de riesgo estructural que podría mantener el precio del crudo en valores superiores a los que venía mostrando a inicios de 2026.
El temor a una interrupción en las cadenas de suministro de energía hacia Oriente está haciendo migrar el flujo de capitales hacia el oro y el dólar estadounidense.
Pero a diferencia de otros episodios de volatilidad, el mercado de bonos del Tesoro estuvo mostrando una dinámica mixta: mientras la búsqueda de seguridad impulsa las compras, las expectativas de una inflación renovada por el shock energético están presionando los rendimientos al alza.
El consejo que brinda IOL Inversiones es que se mantenga la cautela ante el aumento de incertidumbre, evitando rotaciones agresivas y privilegiando sobreponderar activos que presenten valuaciones por debajo de su media.
AgenciaNA


