Bancos bajan tasa de créditos para empresas, pero préstamos para consumo siguen caros

Esa divergencia tiene que ver directamente con la estrategia financiera del Gobierno, que en las últimas jornadas dio un giro hacia un descenso de las tasas de interés que, por ahora, tuvo impacto en el costo del financiamiento de las compañías.

El escenario financiero de este primer trimestre de 2026 muestra una marcada dualidad que impacta tanto en las tesorerías de las empresas como en el bolsillo de los consumidores.

Por ahora, lo concreto es que mientras que el costo del dinero para el sector corporativo comenzó a desinflarse desde enero hasta este momento, las líneas de financiamiento al consumo se mantienen en un piso elevado, del cual se resisten a descender.

Pero no así en las tasas que pagan los consumidores. Algo que figura como objetivo central para Luis Caputo.

Tras un cierre de 2025 en niveles del 20%, el inicio de este año fue con un salto brusco que llevó la tasa nominal anual (TNA) promedio al 32,9% en enero.

El Gobierno baja tasas de interés para beneficiar a los bancos

Uno de los indicadores más observados por la City es la evolución de la “rueda simultánea”. Se trata del costo que paga el Banco Central a los bancos por el dinero.

Esta reducción de casi 10 puntos porcentuales respecto al pico de enero sugiere una normalización en la liquidez del sistema y un ajuste en las expectativas de corto plazo.

Sin embargo, a partir de las últimas semanas se dio un cambio de tendencia: la tasa -que ya había retrocedido al 24,5% en febrero- profundizó su caída hasta el 23,3% en lo que va de marzo.

Los adelantos en cuenta corriente, que son el termómetro del financiamiento inmediato para las pymes, mostraron una trayectoria similar. Luego de tocar un techo del 43,5% en enero, estas tasas descendieron al 38% en febrero y se ubican actualmente en el 34,3% promedio.

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Esta dinámica de baja también derramó, aunque con matices, sobre otras herramientas clave para el capital de trabajo de las empresas.

Caen los depósitos de plazo fijo

Los depósitos a la tasa TAMAR (Tasa Mayorista de Argentina) también reflejan esta tendencia hacia la baja, pasando del 33,1% en enero al 30,3% en el promedio de marzo, acompañando la sintonía del Banco Central y el mercado mayorista.

Para el director financiero de una empresa media, este alivio representa una oportunidad para reestructurar pasivos de corto plazo que se habían encarecido sensiblemente entre mediados del año pasado y comienzos de este 2026.

En el caso de los plazos fijos minoristas, la tasa pasiva se encuentra entre 21% y 25% anual en los bancos de primera línea, de acuerdo al BCRA.

La TAMAR rige los plazos fijos de 30 días por más de 1.000 millones de pesos.

Créditos para el consumo, a la fila

Esta “primavera” de tasas bajas no llegó a cruzar la frontera hacia el mercado minorista. Al menos por ahora.

Se trata de un evidente rendimiento negativo, en relación a la inflación minorista.

Mientras que las tasas corporativas bajaron significativamente, el costo de los créditos para individuos se mantiene prácticamente inalterado en niveles críticos. En diciembre de 2025, la TNA promedio para personales era del 70,5%, y al 16 de marzo de este año se sitúa en el 69,6%.

El comportamiento de los préstamos personales sigue mostrando una rigidez que preocupa a los bancos, y al propio Gobierno, que no puede constatar una mejora del consumo por esa vía.

Implica que los bancos prestan con un costo financiero total superior al 200% anual.

Esta brecha es notable: mientras que el financiamiento a través de la rueda simultánea o adelantos en cuenta ha visto recortes importantes, los préstamos personales se mantienen sin cambios desde fin del año pasado.

Las cifras son contundentes. En enero de 2026, la mora en los créditos a hogares del sistema financiero subió por decimoquinto mes consecutivo, saltando del 9,3% en diciembre al 10,3% en el primer mes del año 2026.

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La morosidad, lo peor en 20 años

El sistema financiero argentino enfrenta una señal de alarma que no se veía desde la salida de la Convertibilidad, en diciembre de 2001. Según los datos más recientes procesados a partir de la Central de Deudores del BCRA, la irregularidad en los préstamos otorgados a las familias encendió todas las luces de emergencia al tocar máximos históricos en más de dos décadas.

Esto significa que, para el usuario de a pie, el acceso al crédito sigue siendo una barrera costosa, lo que marca una clara desconexión entre el mercado de capitales mayorista y la oferta crediticia de la banca minorista.

Para encontrar niveles similares, hay que remontarse a los meses posteriores a la crisis de 2001-2002.

En conclusión, el mercado ofrece hoy dos caras: una de recuperación de márgenes para las empresas y otra de persistente carestía para el consumo familiar.

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