La necesidad de producir más y mejor en un escenario cada vez más competitivo volvió a poner en primer plano el valor del conocimiento. En ese marco, Bayer organizó en Pergamino la 14° Jornada de Intercambio Académico Público-Privado, un espacio que busca integrar ciencia y producción para transformar el agro.
El encuentro se desarrolló en la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires y reunió durante dos días a investigadores, docentes, estudiantes, asesores y referentes del sector agroindustrial. Allí se compartieron avances y experiencias vinculadas al mejoramiento genético, la nutrición y protección de cultivos, así como estrategias orientadas a sistemas productivos más sustentables.
Un puente entre la investigación y el campo
La jornada puso en evidencia una necesidad estructural del agro argentino: acortar la distancia entre la generación de conocimiento y su aplicación concreta en los sistemas productivos. En ese sentido, el intercambio entre el ámbito académico y el sector privado aparece como un factor clave para acelerar procesos de innovación.
Durante el primer día, estudiantes e investigadores presentaron sus trabajos, dejando en claro el potencial del talento joven como motor de transformación. La instancia no solo permitió visibilizar proyectos, sino también generar vínculos con empresas y actores del sistema productivo.
En la segunda jornada, el foco se trasladó al campo, con recorridas por la Estación Experimental de Bayer y visitas a los equipos de investigación y desarrollo en Fontezuela y en la Planta María Eugenia. Allí se mostró cómo se integran áreas como breeding, desarrollo de producto, protección de cultivos y supply de maíz para generar soluciones aplicadas.
El rol del talento joven en el agro que viene
Uno de los ejes más relevantes del encuentro fue el protagonismo de los estudiantes, que no solo participaron como expositores, sino también como actores activos dentro de una red que los conecta con el mundo profesional. Este tipo de iniciativas permite anticipar cómo se formarán los futuros líderes del agro argentino.

El contacto directo con tecnologías, procesos y necesidades reales del sistema productivo genera un aprendizaje difícil de replicar en ámbitos exclusivamente académicos. En ese cruce es donde comienzan a gestarse las capacidades que demanda el agro del futuro.
La dinámica del evento dejó en evidencia que el desarrollo del sector no depende únicamente de la adopción tecnológica, sino también de la formación de recursos humanos capaces de interpretar contextos complejos y tomar decisiones estratégicas.
Innovación, articulación y un mensaje hacia el futuro
Más allá de las presentaciones y recorridas, la jornada funcionó como una señal hacia adentro del sector y también hacia la sociedad. En un contexto donde el agro enfrenta cuestionamientos y desafíos estructurales, mostrar cómo se construye conocimiento y se trabaja de manera colaborativa resulta clave para fortalecer su posicionamiento.
“El conocimiento tiene que circular para transformarse en soluciones concretas”, sintetizó Nahuel Peralta, quien destacó la importancia de generar estos espacios de intercambio. Según explicó, cuando la ciencia, la academia y el sector productivo logran integrarse, los procesos de innovación se aceleran y el impacto se multiplica.
La iniciativa reafirma una tendencia que se consolida a nivel global: la innovación en el agro ya no se construye de manera aislada, sino a partir de redes colaborativas donde confluyen múltiples actores. En ese esquema, la articulación público-privada deja de ser una opción para convertirse en una condición necesaria.
El desafío hacia adelante no solo pasa por sostener estos espacios, sino por ampliarlos y profundizarlos en un contexto donde la competitividad, la sustentabilidad y la eficiencia productiva se vuelven cada vez más exigentes. Allí, el conocimiento no es un complemento, sino el insumo estratégico que definirá el rumbo del agro argentino en los próximos años.





