En el marco del Congreso Aapresid 2025, Biofilm volvió a marcar presencia con propuestas de alto impacto tecnológico para la campaña gruesa. La entrevista que Rafael Jurado mantuvo con Daniel Aprile en Palabra de Campo fue un recorrido por las líneas de trabajo de la empresa, el impulso que significó la inauguración de su planta en Lobos y el camino que visualizan para los próximos años.
“Venimos de una carrera intensa antes y después de la inauguración para encarar la campaña gruesa, pero estamos muy contentos. Estamos sumando novedades como un bioestimulante con zinc y hormonas para semillas híbridas de maíz y girasol, y otro para soja, maní, garbanzo y poroto, además del lanzamiento del microgranulado”, explicó Jurado, destacando que la innovación no se detiene y que cada producto responde a una necesidad concreta del productor.
Investigación como estrategia central
Biofilm trabaja desde hace nueve años en el desarrollo de insumos biológicos, un proceso que Jurado describe como “lento al inicio, porque cada registro demanda inversión y respaldo de mercado”, pero que se acelera a medida que crece la base de productos y se amplían los recursos destinados a I+D. “Hoy tenemos en registro cuatro nuevos terápicos para tratamiento de semillas, con el objetivo de mejorar lo que tenemos y bajar las bandas toxicológicas”, detalló.
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La empresa mantiene cuatro líneas de trabajo: biológicos y tratamientos de semillas, nutrición, bioestimulantes y coadyuvantes. En este último segmento, avanzan en un protocolo para aplicaciones de bajo volumen adaptado al uso creciente de drones. Jurado remarcó que no se trata de completar una paleta y quedarse quietos, sino de “mantenerse en movimiento” para responder a demandas específicas que surgen del campo.
Biológicos y química de baja toxicidad: la fórmula de la sinergia
Consultado sobre el papel de los biológicos frente a los productos de síntesis química, Jurado descartó posturas extremas. “No creemos en el fundamentalismo de ir 100% a biológicos porque es utópico. Apostamos a la sinergia: combinar química de baja toxicidad con biológicos para lograr formulaciones más amigables y de menor impacto ambiental”, señaló.
En su visión, el objetivo no es reducir costos sacrificando rendimiento, sino diseñar programas donde las tecnologías —aunque tengan un costo inicial— se paguen solas gracias al aumento de productividad y la estabilidad del sistema productivo.
El impulso de la nueva planta en Lobos
La entrevista en Aapresid se dio a pocas semanas de un hito clave para Biofilm: la inauguración formal de su planta productiva en Lobos el 13 de junio de 2025. Con una inversión de US$10 millones financiada íntegramente con capitales nacionales, la instalación suma 4.800 m² cubiertos y capacidad para producir 35.000 toneladas de fertilizantes microgranulados, 6 millones de litros de productos líquidos y 10 millones de dosis de biológicos al año.
Ubicada sobre la Ruta 41 en un predio de 8 hectáreas, la planta no solo amplía la capacidad de producción sino que incorpora un espacio experimental abierto a investigadores independientes, lo que refuerza el compromiso de Biofilm con la innovación y la articulación con el ecosistema científico.
Jurado confirmó que el microgranulado Microfilm será uno de los protagonistas en esta etapa, junto a nuevos bioestimulantes y enraizadores. La expansión también significó la generación de empleo local, sumando personal a un equipo que ya supera los 40 colaboradores.
Mirada a futuro
Para 2026, Biofilm planea completar la renovación de su paleta de terápicos, incorporar nuevos microgranulados y bioestimulantes, y seguir adaptando sus desarrollos a las demandas que surgen de los productores. “Muchas veces nuestros proyectos nacen de un problema que un cliente nos plantea. De ahí puede salir un registro en seis meses para cubrir esa necesidad”, explicó.
La entrevista en Aapresid dejó en claro que, con una base sólida en investigación, una planta de última generación y una visión pragmática sobre la sinergia entre biológicos y química, Biofilm se posiciona como un actor clave en la transición hacia una agricultura más eficiente, rentable y sustentable en Argentina.




