La biología aplicada al tratamiento de semillas volvió a mostrar respuestas productivas en soja del sudeste bonaerense. En ensayos de la Red de Inoculantes de Mar y Sierras, un tratamiento con Nitragin GENESIS combinado con el fungicida Dimensión alcanzó un rendimiento promedio 29% superior a los testigos en tres localidades, según informó Novonesis.
La experiencia correspondió a la campaña de soja 2025 y fue coordinada por el asesor Jorge González Montaner. La red reunió a productores y técnicos para revisar el comportamiento de inoculantes y tratamientos de semilla antes del ciclo 2026/27. Los sitios que pudieron completar la evaluación fueron San Manuel, La Dulce y Miramar.
Nitragin GENESIS es un coinoculante que combina Bradyrhizobium japonicum y Azospirillum argentinensis. La primera bacteria se asocia con la fijación biológica de nitrógeno; la segunda, con la promoción del crecimiento y el desarrollo radicular. El enfoque busca actuar sobre dos procesos diferentes sin agregar complejidad a la operación de inoculado.
Dos tratamientos y una misma dosis
El producto participó en dos esquemas. En uno se aplicó junto con Dimensión, un fungicida de UPL con compatibilidad comprobada por las empresas. En el otro se utilizó como tratamiento exclusivo. En ambos casos, la dosis informada fue de tres litros por tonelada de semilla.
La combinación con el fungicida encabezó el ensayo y promedió una mejora de 29% en las tres localidades. El uso exclusivo del coinoculante alcanzó una respuesta de 24%. Novonesis señaló que ese resultado superó su promedio de las últimas cinco campañas, ubicado en torno de 11% según datos propios.
“A pesar de la sequía registrada durante el ciclo anterior de la soja, la combinación de Dimensión y Nitragin GENESIS mostró resultados que superan en 600 kilos más de soja que los testigos”, destacó González Montaner.
La cifra de 600 kilos ayuda a dimensionar el efecto observado, aunque no debe leerse como una garantía universal. La respuesta de un inoculante depende de la calidad del producto, la conservación, el tratamiento de la semilla, la compatibilidad de mezclas, el ambiente y la condición del lote. Los resultados de una red son una referencia valiosa, pero deben interpretarse dentro de su protocolo y sus condiciones.
Por qué importa la fijación biológica
La soja tiene una demanda elevada de nitrógeno. Buena parte de ese requerimiento puede ser cubierta mediante la simbiosis con bacterias del género Bradyrhizobium, que forman nódulos en las raíces. Una nodulación efectiva permite captar nitrógeno atmosférico y convertirlo en formas aprovechables por la planta.
El proceso no ocurre de manera automática con la misma eficiencia en todos los lotes. La historia agrícola, el estrés hídrico, la temperatura, la calidad de la inoculación y el manejo previo pueden modificar el resultado. Por eso, el control del tratamiento y la evaluación temprana de nódulos forman parte del diagnóstico.
El agregado de Azospirillum apunta a complementar ese mecanismo con promoción de raíces. Un sistema radicular más desarrollado puede explorar mejor agua y nutrientes, una ventaja especialmente buscada cuando la campaña presenta restricciones. La magnitud de la respuesta, sin embargo, debe verificarse en cada ambiente.
La simplicidad operativa como condición
“La efectividad biológica y la calidad comprobada del coformulado entre Bradyrhizobium y Azospirillum hace a la simplicidad operativa para el productor y a que haya respuestas significativas”, explicó Gisela Santella, gerente regional de Servicios Técnicos e Innovación de Novonesis.
La simplicidad no es un detalle menor. En plena siembra, los tiempos de tratamiento, la compatibilidad con otros productos y la vida útil sobre semilla pueden definir si una tecnología se aplica correctamente. Una recomendación agronómica pierde valor si no puede integrarse con seguridad al flujo de trabajo del establecimiento.
La red Mar y Sierras ofrece un marco útil porque compara alternativas en más de un ambiente y acerca los resultados a productores de la región. Tres localidades no representan todo el sudeste bonaerense, pero permiten observar si una tendencia se repite bajo condiciones diferentes.
Del porcentaje a la decisión
Antes de incorporar un tratamiento, conviene analizar el costo por hectárea, el rendimiento de indiferencia y el riesgo operativo. También es importante verificar la calidad del inoculante, la fecha de vencimiento, las condiciones de almacenamiento y las recomendaciones de mezcla. La limpieza del equipo y la distribución uniforme sobre la semilla son parte del resultado.
Otro punto es separar el efecto biológico de otras variables. Un lote bien implantado, con malezas controladas y nutrición ajustada, ofrece mejores condiciones para que la fijación y el desarrollo radicular expresen su potencial. Ningún insumo reemplaza el manejo integral.
Los datos presentados por Novonesis muestran que, aun en una campaña afectada por sequía, los tratamientos evaluados lograron diferencias importantes frente a los testigos. Para la campaña 2026/27, el aprendizaje no es copiar un porcentaje, sino usar la evidencia para diseñar ensayos propios, medir y decidir con información del ambiente.
Registrar testigos y pesar por separado sigue siendo la forma más directa de transformar una recomendación comercial en conocimiento útil para el establecimiento.



