El metal dorado avanza en estas primeras semanas 3,5% en pesos, una renta que supera al resto de las inversiones y que está impulsada por la volatilidad internacional. Por eso, ahorristas, países y compañías del mundo buscan refugio tradicional y conservador en el oro para resguardar sus ingresos. Esa mayor demanda explica la suba de su valor.
La primera mitad de febrero muestra una marcada baja tanto en el precio del dólar como en las acciones argentinas y algunos activos mundiales, como el Bitcoin, por lo que las inversiones más ganadoras del mes son apenas un puñado muy selecto. En resumen, en los primeros 18 días se destaca, por lejos, el oro como la mejor alternativa. Y también es la mejor opción en lo que va de 2026.
La atención se focalizará en el comportamiento del índice de precios al consumidor (IPC), que en enero fue de 2,9% mensual y que, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado por el Banco Central entre unas 44 consultoras, podría ubicarse en 2,1% en febrero.
Luego se ubican los plazos fijos, que se comportan de manera cercana a la inflación y que, en lo que va del mes, acumulan rendimientos en torno al 1,2% en pesos.
Por el lado del dólar, en todo febrero se registran bajas que llegan al 3%, en el marco de una situación cambiaria calma, generada por la menor demanda y por el ingreso de divisas provenientes de emisiones de deuda corporativa y de la compra de reservas del BCRA, que acumula desde el 5 de enero hasta hoy adquisiciones de billetes estadounidenses por alrededor de u$s2.200 millones.
“Estas primeras semanas del año están tornando potables a los plazos fijos, más por defecto de las otras alternativas que por virtudes propias. En ese sentido, los UVA están garantizando unas semanas de mantenimiento del poder adquisitivo, en un contexto en el que la rentabilidad tomada en dólares también beneficia a las colocaciones tradicionales”, opina Andrés Méndez, director de AMF Economía.
El oro es la inversión más ganadora de febrero.
“Con los dólares financieros ingresando, la paridad peso-dólar bajando y el Banco Central comprando divisas, es una historia conocida y repetida que siempre terminó mal, porque los capitales, cuando entran, deprimen la cotización, pero luego, cuando se van, hay que agarrarse. Es muy complicado equilibrar el mercado con dólares financieros. De hecho, ahora colocan deuda las provincias y empresas, pero cuando tengan que cancelar esos compromisos necesitarán las divisas o deberán renovarlos”, grafica Méndez.
Asimismo, otra de las principales inversiones mundiales, el Bitcoin, afronta un mes para el olvido, debido a que se desplomó hasta un precio actual de u$s66.000 y retrocede 17,8% en pesos en los primeros 18 días del mes.
La caída general del precio del dólar y de la actividad económica está impactando en las acciones de las empresas líderes, que, tras a fuerte alza del año pasado, el índice líder, el Merval del ByMA, desciende 15% en febrero.
Inversiones en todo 2026
Al momento de evaluar cuáles son las inversiones más ganadoras de lo que va del 2026, se puede decir que el ranking es muy similar respecto al comportamiento de febrero.
“Entre las turbulencias mundiales, se puede mencionar un muy mal comienzo para los Bitcoin, que expresados en pesos pierden un porcentual significativo en esta primera parte del año”, acota Méndez.
El resto de las inversiones muestra un rendimiento negativo, en especial, todas las variantes de dólares, que descienden entre 4% a 6%, donde el blue es el que más retrocede.
El ganador absoluto de todo 2026 es el oro, debido a que acumula un incremento de precio de 9,6% en pesos, seguido por los plazos fijos, tanto UVA como tradicional, que aportan una renta cercana al 4% desde inicios de enero hasta esta primera parte de febrero.
El oro también es la inversión más ganadora de todo 2026.
Y las peores inversiones del corriente año son tanto las acciones líderes argentinas, cuyo índice Merval cae 10,8%, como también el Bitcoin, que se desploma en todo 2026 cerca de 28%.
“El escenario externo para el presente ejercicio se define por una dinámica de ´crecimiento sostenido con desinflación´”, sostiene Damián Vlassich, jefe de equipo de Estrategias de Inversión en IOL.
Las inversiones del momento
En resumidas cuentas, en el presente contexto de volatilidad internacional y falta de definiciones locales, en un marco de estabilidad cambiaria, las inversiones recomendadas pasan por las alternativas más conservadoras, como la tasa fija en pesos y cobertura en instrumentos en dólares.
Asimismo, acota que el debilitamiento sostenido del índice de la cotización mundial del dólar (DXY), “actúa como un potente catalizador para los flujos hacia mercados emergentes. Este contexto no solo alivia las condiciones financieras globales, sino que impulsa el atractivo relativo de las valuaciones en Asia y América Latina”, concluye Vlassich.
Por lo que considera que “esta volatilidad podría comenzar a ofrecer puntos de entrada atractivos en compañías con flujos de caja resilientes y posiciones de liderazgo estructural”.
“Para el inversor local, el foco se centra en la captura de valor en la curva soberana en moneda dura y en el posicionamiento selectivo en créditos corporativos de alta calidad. Al mismo tiempo, se detallan distintas alternativas en lo que respecta a estrategias sobre las curvas de pesos”, opina Vlassich.
En el ámbito local, considera que la economía argentina transita una fase de “normalización estructural”, caracterizada por una disciplina fiscal rigurosa, la estabilidad del Mercado Libre de Cambios (MLC) y un riesgo país que se ubica en torno a los 500 puntos básicos.
En cuanto a la renta fija en pesos, ante una inflación núcleo que se mantiene en el rango 2% a 2,5% mensual a corto plazo, recomienda “sobreponderar el tramo corto de la curva (X29Y6, TZX26) para cobertura, y el tramo de 2027 a 2028 (TZXD7, TZX28), por el potencial de apreciación de capital frente a la curva de bonos hard dólar”.
De esta manera, en renta fija soberana, recomienda el bono Global en dólares al 2041 (GD41), por la “sensibilidad a la compresión de tasas”, y el título de deuda emitido al 2029 (AN29), por el potencial de “normalización” de la curva.
Respecto a la renta variable local, Vlassich tiene una visión neutral para el Merval, “debido a su reciente rezago frente a los mercados emergentes. Por lo que tengo selectividad en sectores de Oil & Gas y servicios regulados, manteniendo cautela en sectores cíclicos”.


