En los ultimos treinta dias los precios internacionales de los aceites vegetales registraron una marcada tendencia alcista, impulsados por una combinacion de factores regulatorios, geopoliticos y de oferta y demanda. Un elemento central del movimiento fue la expectativa de un aumento importante en la demanda de aceites vegetales para la produccion de biodiesel en Estados Unidos, motivada por una propuesta de la Environmental Protection Agency (EPA) para fijar mayores porcentajes obligatorios de mezcla de biocombustibles con gasoil a partir de 2026. Esa iniciativa, que se apoya en la autoridad que la ley Renewable Fuel Standard ya otorga a la EPA para determinar volumenes obligatorios, reduciria la incertidumbre regulatoria si se confirma su entrada en vigencia en marzo de 2026.
El impacto esperado sobre la demanda es significativo: estimaciones privadas, como las de AZ Group, proyectan que la produccion de diesel renovable en Estados Unidos podria pasar a 5,61 mil millones de galones en 2026, un salto del orden del 67% respecto de 2025, y subir a 5,86 mil millones en 2027. Para abastecer ese crecimiento, la demanda de aceite de soja -el insumo principal para muchos procesos de biodiesel- se proyecta en 10,65 millones de toneladas en 2026, frente a 6,36 millones en 2025. Ese incremento implicaria una molienda de soja muy superior: 50,3 millones de toneladas de poroto versus 31,8 millones el ano anterior.
En paralelo, la oferta mundial enfrenta tensiones. Ucrania, uno de los mayores proveedores globales de aceite de girasol, experimento una reduccion de su produccion por factores climaticos y por el agravamiento del conflicto con Rusia, lo que acentuo la escasez de suministro y presiono al alza los precios del girasol en particular. La referencia de aceite de girasol en Rotterdam se ubico recientemente alrededor de US$1.530 por tonelada FOB, frente a aproximadamente US$1.330 un mes antes, lo que representa un incremento mensual cercano al 15%. En una jornada puntual el precio incluso toco los US$1.600 por tonelada, niveles que no se veian desde el pico registrado a mediados de 2022, durante la fase mas intensa del conflicto en el Mar Negro.
El aceite de soja tambien alcanzo maximos: en el ultimo mes su cotizacion trepo hasta un valor no registrado en mas de cinco meses. Analistas locales destacaron que, tomando como referencia el 22 de diciembre, cuando la soja estaba alrededor de US$1.070 por tonelada, el mercado acumulo una ganancia superior al 11% hasta las primeras semanas de enero. Esa mejora se vio acompanada por una mayor presencia de fondos de inversion, que volvieron a tomar posiciones netas compradoras luego de una reduccion de exposiciones a fines de diciembre.
Otros factores que contribuyeron al alza global fueron el incremento del precio del petroleo, que volvio a situarse en torno a los US$60 por barril, y el reactivamiento del comercio entre Canada y China en colza y aceite de colza, transacciones que habian estado limitadas por tensiones arancelarias previas. La suba del petroleo tiende a influir sobre la disposicion a pagar por biocombustibles y materias primas vinculadas, mientras que la normalizacion de flujos comerciales entre grandes compradores y vendedores restablece parte de la demanda internacional.
Desde la perspectiva argentina, el efecto de estos movimientos es doble. Por un lado, hay una mejora en la capacidad de pago teorica de la industria aceitera local, ya que los precios internacionales mas altos elevan el valor de los productos exportables. En 2025 las exportaciones argentinas de aceite de soja generaron mas de US$63.000 millones con un volumen exportado de 6,2 millones de toneladas, mientras que las ventas externas de aceite de girasol superaron los US$1.500 millones con 1,3 millones de toneladas enviadas. Esos numeros confirman la posicion del pais como proveedor relevante en los mercados globales.
Por otro lado, esa mayor capacidad de pago aun no se traslada de forma uniforme al precio interno del girasol. La razon principal es la proximidad de una cosecha que podria ser record a nivel local, con una oferta abundante especialmente en las regiones del norte y plantas industriales con stocks suficientes. En ese contexto, aunque los precios internacionales suben, la fuerte oferta local y la inmediatez de la cosecha ejercen una presion a la baja sobre los precios domesticos, limitando un traslado pleno de las mejoras externas al productor.
Los analistas senalan tambien que la suba del aceite de girasol, si bien no es el motor principal que dispara los precios globales del aceite de soja, si cumple un papel estabilizador: al reducir la percepcion de abundancia global, ayuda a sostener los precios internacionales y evita correcciones mas pronunciadas en un mercado con oferta global relativamente holgada en otros productos oleaginosos. En definitiva, la menor disponibilidad ucraniana y la afectacion de su capacidad de molienda por los ataques sobre instalaciones productivas constituyen un factor que ofrece un piso a los precios mundiales.
Para Argentina, la confluencia de estos hechos abre oportunidades de crecimiento y de desarrollo en el sector oleaginoso. La presencia del conflicto en Ucrania y los problemas productivos en Europa, junto con una cosecha local con potencial record, crean condiciones favorables para ampliar colocaciones internacionales. Ejecutivos del sector ven en el escenario la posibilidad de consolidar la recuperacion exportadora alcanzada en 2025 y seguir incrementando envios, en especial de aceite de girasol.
No obstante, el futuro inmediato dependera de varias variables: la confirmacion final de las decisiones regulatorias de la EPA y su alcance temporal y cuantitativo; la evolucion del conflicto entre Rusia y Ucrania y su impacto en las cosechas y en la logistica; la dinamica de precios del petroleo; y la reaccion de los fondos de inversion que pueden amplificar movimientos en un sentido u otro. Tambien sera clave la evolucion de la cosecha argentina y la capacidad de la industria local para procesar y colocar volumenes crecientes en mercados con demanda en expansion.
En sintesis, la reciente suba de los aceites vegetales es el resultado de expectativas sobre un fuerte aumento de la demanda para biodiesel en Estados Unidos, ofertas comprimidas en productores clave como Ucrania, mayor interes de inversores y condiciones de mercado internacional mas ajustadas. Para los exportadores argentinos se abre una ventana de oportunidad, aunque la traslacion de esos precios al mercado interno dependera de la relacion entre la oferta local inmediata y la demanda externa sostenida.




