La pista central de la Exposición Rural de Palermo fue el escenario de una definición vibrante. Entre aplausos y tribunas colmadas, la raza Braford consagró a su nuevo Gran Campeón Macho: “Alejo”.
Este toro de apenas dos años pertenece a la cabaña Santa Irene, de Ganagrin SAAG, en Gualeguaychú, Entre Ríos. Su nombre, lejos de ser casual, nació de un vínculo cercano: fue bautizado así por sugerencia de su cuidador, también llamado Alejo.
El animal llegó a Palermo con un antecedente notable. Ya se había quedado con el primer puesto en la Nacional Braford de Corrientes, lo que lo convirtió ahora en bicampeón 2025.
“Es un toro muy joven, con un futuro enorme”, explicó emocionado Luis Otero Monsegur, dueño de la cabaña. “Por más que uno ya haya ganado antes, este premio se siente distinto. Hay mucha gente detrás que deja todo por estos animales”, agregó.
Una jornada inolvidable para el Braford
La jura, dirigida por el reconocido experto Carlos Ojea Rullán, fue seguida de cerca desde la mañana hasta la tarde. El sol acompañó buena parte del día, pero la emoción fue lo que más caldeó el ambiente.
Cuando el jurado pidió girar los animales hacia las tribunas, se escucharon exclamaciones desde el público. “Es impresionante lo que han logrado con esta raza. Miren estas culatas, esta musculatura, la armonía del conjunto”, señaló el jurado.
Ojea Rullán no ahorró elogios. “Este toro tiene todo lo que hoy buscamos: clase, corrección, capacidad carnicera, pigmento, equilibrio. Es completo”, afirmó con seguridad.
El Reservado de Gran Campeón Macho quedó en manos de la cabaña La Dominga, mientras que el Tercer Mejor Macho fue para Los Socavones. Pero la ovación fue para “Alejo”, que cerró el desfile de ejemplares con la cucarda colocada por el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino.
La hembra que también dejó su huella
Horas antes, el título de Gran Campeón Hembra fue para “Martina”, una vaquillona presentada por la cabaña El Amargo. Con sede en el norte santafesino, la firma pertenece a Eduardo Martínez Ferrario y un grupo de socios.
“Martina” se destacó por su elegancia, estructura y presencia en pista. Fue la favorita desde su ingreso al ruedo, y su consagración reafirmó el nivel homogéneo de los animales presentados este año.
Tanto en machos como en hembras, la uniformidad de los lotes sorprendió gratamente al jurado. “No hay nada más lindo que ver una fila pareja, equilibrada, sin fisuras”, destacó Ojea Rullán.
El fruto de un largo camino
Luis Otero Monsegur contó que el resultado de este año es parte de un proceso que lleva más de una década. “Iniciamos un programa genético de mejoramiento con Diego Grané. Fuimos consolidando familias, seleccionando con rigurosidad, y hoy los frutos están a la vista”, explicó.
El equipo de Santa Irene se aboca con disciplina a cuidar cada detalle. Desde la alimentación hasta el manejo diario, pasando por la preparación para pista, cada paso está pensado para construir campeones.
“Hay gente que duerme al lado del toro para que no le pase nada. Es una pasión silenciosa y constante, que termina en estos momentos únicos”, resumió Otero Monsegur.
El Braford argentino mira al futuro
Para Juan Manuel Alberro, presidente de la Asociación Braford Argentina, la raza atraviesa un momento de madurez. “Estamos cerrando un día increíble. El biotipo carnicero que logramos es ideal para seguir expandiéndonos en todas las regiones productivas”, sostuvo.
Alberro destacó la creciente incorporación de tecnología y datos objetivos a la selección. Hoy ya no alcanza con evaluar la morfología en pista: los criadores trabajan con DEPs, peso al nacer, velocidad de crecimiento, producción de leche y características de carcasa.
“El mundo demanda calidad, y nosotros podemos dársela. El Braford va a ser clave en la Argentina ganadera que viene”, afirmó.
Con animales como “Alejo” en pista, la promesa no suena exagerada. La genética, el esfuerzo y la pasión confluyen para que cada jura en Palermo no sea solo un desfile, sino una declaración de futuro.




