Brasil cosecha cada vez más, pero buena parte de esa expansión depende de insumos que llegan desde miles de kilómetros. El país importa alrededor del 85% de los fertilizantes que utiliza y esa vulnerabilidad abrió una oportunidad concreta para la Argentina. Cleber Oliveira Soares, secretario ejecutivo del Ministerio de Agricultura y Ganadería brasileño, señaló que el desarrollo energético argentino puede convertirse en una pieza estratégica para la agricultura regional.
Vaca Muerta entra en la agenda agrícola
Durante el lanzamiento de la campaña gruesa de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Soares destacó el potencial de Vaca Muerta para abastecer proyectos vinculados con fertilizantes nitrogenados. La cercanía geográfica, explicó, permitiría reducir costos logísticos y diversificar proveedores en un insumo crítico para la producción brasileña.
“La Argentina puede ser un socio muy importante”, afirmó en diálogo con Palabra de Campo. El planteo no se limita a comprar urea: incluye cooperación industrial, infraestructura y reglas que permitan sostener inversiones de largo plazo. Brasil busca disminuir su exposición externa sin resignar la escala productiva que alcanzó.
Una cosecha que sigue creciendo
Las perspectivas de la Compañía Nacional de Abastecimiento ubican la cosecha brasileña 2026/27 en 366,6 millones de toneladas. El salto consolida al país como potencia agrícola, pero también multiplica la demanda de nutrientes, almacenaje, transporte y mercados.
Soares recordó que el primer ejercicio de perspectivas agrícolas de Brasil tomó como referencia la experiencia argentina. Ese intercambio técnico, sostuvo, muestra que la competencia comercial puede convivir con una agenda de cooperación. La integración regional permitiría combinar la escala brasileña, la capacidad argentina en granos y energía y la producción de proteínas de Uruguay y Paraguay.
El Mercosur frente a la demanda de alimentos
El funcionario también destacó el lugar del Mercosur en un mundo que demanda más alimentos y proteína animal. Brasil espera normalizar su relación comercial con la Unión Europea en materia de carnes después de las inspecciones y discusiones sanitarias recientes.
La oportunidad, según Soares, consiste en mirar a la región como una plataforma productiva. Fertilizantes argentinos, granos brasileños y cadenas cárnicas integradas pueden mejorar la seguridad de abastecimiento del bloque. Para la Argentina, el desafío es transformar su ventaja energética en inversión, producción industrial y exportaciones de mayor valor agregado.



