De acuerdo con la presentación realizada ante el juez Alexandre de Moraes, del Supremo, los abogados sostuvieron que “No hay ningún indicio de comunicación directa o indirecta” entre Bolsonaro y su hijo.
El caso surgió el sábado cuando Eduardo Bolsonaro participó en un evento de la Conferencia de Acción Conservadora (CPAC) en Dallas, Texas, donde afirmó ante el público estar grabando un video para su padre.
Moraes solicitó una aclaración urgente sobre un posible contacto entre ambos que, advirtió, podría violar los términos de la prisión domiciliaria del exmandatario. La sanción para esa inconducta sería que regrese a la cárcel a cumplir su condena de 27 años por golpismo.
El caso cobró más peso dado que en Dallas se encontraba junto a Eduardo su hermano Flavio, senador y precandidato a la Presidencia de la República.
Hasta el momento, Flavio no se manifestó, pero sí lo hizo su madrastra, Michelle Bolsonaro, quien negó toda comunicación con su marido y afirmó que este sigue siendo víctima de una “persecución” judicial y política.
Entre tanto, Moraes no divulgó su parecer sobre la respuesta de los abogados, pero convocó al exdiputado Eduardo para un interrogatorio el 14 de abril. La citación corresponde a un proceso en el que el hijo de Bolsonaro es acusado de “Intimidar” jueces de la Corte desde Estados Unidos, donde está radicado desde hace más de un año. (ANSA).





