Canasta omnívora vs. vegana: cuánto más gastan los hogares por dietas especiales

Buenos Aires, 4 marzo (NA) – Alimentarse sin gluten cuesta un 12% más que la canasta omnívora tradicional, la opción vegetariana suma un 14% extra y la comida vegana se dispara un 55% por encima.

Puesto en números, el valor mensual de una canasta omnívora tradicional insume $206.137,28 por persona, en base a los requerimientos energéticos promedio de un adulto, definidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras el gasto mensual para un individuo con celiaquía, intolerancia al gluten asciende a $231.479,27, para un lacteovovegetariano, $234.129,09 y para un vegano, $320.095,85.

Son datos publicados en el blog de educación financiera Hablemos de Plata, de Naranja X, con los resultados del estudio realizado por la consultora Focus Market, a los que accedió la Agencia Noticias Argentinas.

El comparativo sufrió algunos cambios en lo que va del año, dado que la carne lleva aumentado 20%, casi cinco veces más que el índice general de precios al consumidor, y acumula en el cálculo interanual un encarecimiento del 73,4%.

La llamada canasta omnívora contempla: 7,9 kilos de cereales; 6,9 kilos de proteína animal; 16,2 kilos o litros de lácteos; 13,8 kg de frutas y verduras; 540 cc de aceite y 520 gramos de snacks.

CANASTAS DIFERENCIADAS

La diferencia entre sí y las demás dietas se concentra en categorías puntuales.

En la canasta sin TACC, el mayor impacto se observa en cereales sin gluten (+42% frente a los tradicionales) y especialmente en snacks certificados, donde la brecha alcanza el 230%.

En la opción vegetariana, los principales desvíos se registran en cereales sin grasa animal (+30%) y en proteínas sin carne (+21%).

En la dieta vegana inciden aumentos en cereales sin derivados animales (+75%), proteínas vegetales (+55%), lácteos de origen vegetal (+68%) y snacks específicos (+230%).

Además, el relevamiento contempla la suplementación de vitamina B12, un requerimiento nutricional adicional cuyo costo estimado ronda los $17.250 mensuales, dado que este nutriente no se encuentra de forma biodisponible en alimentos de origen exclusivamente vegetal.

“Las canastas con requerimientos específicos —como la sin TACC, vegetariana y vegana— presentan, en promedio, un precio superior respecto de la canasta básica alimentaria tradicional. Esta brecha responde principalmente a la menor escala de producción, mayores costos de industrialización y certificación, y a una oferta todavía limitada en algunos segmentos”, señala Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market.

“El resultado es un sobrecosto que impacta directamente en el poder adquisitivo de los hogares que deben o eligen adoptar estos esquemas alimentarios, planteando un desafío en términos de accesibilidad y equidad”, agrega.

LAS GÓNDOLAS

La presencia de determinados alimentos en las góndolas es otro factor a considerar.

Al respecto, Di Pace explica: “En muchos casos, estos productos no se encuentran en supermercados de cercanía y deben adquirirse en tiendas especializadas con escasos puntos de venta. Esto implica mayores traslados, menor competencia y, por lo tanto, precios más altos”, explica.

Y completa el concepto: “En términos económicos, estamos frente a una doble barrera que supone tanto un sobrecosto monetario como un sobrecosto en términos de tiempo, lo que termina afectando especialmente a los hogares de ingresos medios y bajos que requieren o eligen este tipo de alimentación”.

Los resultados muestran que, aun cuando las elecciones alimentarias responden a motivos médicos, convicciones personales o cambios culturales, su impacto en el bolsillo no es uniforme.

El aprovechamiento de herramientas digitales permite separar el presupuesto mensual en categorías, beneficiarse con reintegros y monitorear consumos.

#AgenciaNA

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