Solo 16 candidatos del agro buscan llegar al Congreso y exponen la debilidad de la representación rural

Las elecciones legislativas de octubre pondrán en juego 127 bancas en Diputados y 24 en el Senado. En ese universo de más de 150 postulantes con posibilidades reales de ingresar al Congreso, apenas 16 candidatos mantienen un vínculo directo con la producción agropecuaria, según el último informe de la Fundación Barbechando.

La cifra equivale a menos del 11% del total y pone en evidencia la escasa representación de un sector clave para la economía argentina. Los perfiles son diversos: la mitad son productores en actividad, un 25% proviene de familias rurales y el resto se reparte entre técnicos, profesionales y exfuncionarios ligados a la actividad agropecuaria.

Del llano productivo a la política: quiénes son los candidatos

En la provincia de Buenos Aires figuran nombres de peso como José Luis Espert, economista y productor en Pergamino; Juan Manuel López, abogado y técnico en Producción Agropecuaria oriundo de Saladillo; Emilio Monzó, exministro de Asuntos Agrarios bonaerense; y Alberto Samid, empresario de la carne y exvicepresidente del Mercado Central.

En Córdoba se postula Joaquín Benegas Lynch, productor y empresario, mientras que en Entre Ríos aparece Ignacio García Aresca, administrador rural con experiencia en gestión de explotaciones.

Santa Fe aporta a Jorge Fernández, abogado y exministro de Justicia con raíces productivas, y a Gisela Scaglia, politóloga y actual vicegobernadora con pasado en una familia rural. En La Pampa se suma Abelardo Ferrán, veterinario y decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLPam.

También figuran Alicia Fregonese en San Luis, productora y exdirigente rural; Carlos Zapata y Sergio Leavy en Salta, con trayectorias como productor agropecuario y empresario maderero, respectivamente; y en Tucumán, Roberto Sánchez, ingeniero agrónomo y productor, junto a Paula Omodeo, abogada vinculada a una familia de productores. En Neuquén se suma Pablo Cervi, ingeniero agrónomo y empresario frutícola del Alto Valle.

El mapa muestra la diversidad del agro argentino, que va desde empresarios de la carne hasta profesionales de la agronomía y dirigentes con tradición familiar en la producción.

El desafío de construir un frente agropecuario

La Fundación Barbechando advierte que, aunque el número es reducido, la presencia de estos candidatos puede ser estratégica en un Congreso fragmentado. El paralelo inevitable surge con Brasil: allí apenas el 8% de los legisladores tienen relación directa con el agro, pero el Frente Parlamentario Agropecuario (FPA) se convirtió en un actor de peso a la hora de negociar leyes.

En Argentina, el Espacio Legislativo del Agro busca replicar esa lógica. La clave no pasa solo por reunir a dirigentes “afines”, sino por lograr consensos más amplios con todas las bancadas para transformar las demandas del sector en políticas de Estado sostenidas en el tiempo.

El panorama electoral de 2025 anticipa un Congreso sin mayorías propias, con el oficialismo en condiciones de ampliar su representación, la oposición de Unión por la Patria defendiendo la mayor cantidad de bancas y las terceras fuerzas obligadas a jugar un rol de equilibrio. En ese tablero, los 16 candidatos vinculados al campo aparecen como piezas capaces de aportar conocimiento técnico, territorialidad y una visión cercana a la producción.

La conclusión de Barbechando es tajante: el campo necesita aliados en todas las bancadas y regiones del país. El modelo brasileño demuestra que un frente agropecuario articulado puede pesar mucho más que los números fríos. Lo que ocurra en octubre será determinante para saber si Argentina logra consolidar esa voz en el Congreso.

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