Los inversores le ofrecieron casi seis veces más dólares de los que el ministro quería obtener. Y, en contra de los pronósticos escépticos, el mercado aceptó una tasa de interés inferior a la nominal.
Mejor no le podía haber salido a Luis “Toto” Caputo el debut del nuevo bono en dólares: no solamente se confirmó la disposición del sistema financiero por prestarle dólares bajo ley argentina, sino que, además, fue a una tasa muy inferior a la que se había especulado en el mercado.
El monto máximo previsto es de u$s2.000 millones, y el uso que se le dará a esas divisas es el pago de vencimientos de deuda, en particular el abultado monto previsto para julio, cuando se acumulan obligaciones por u$s4.500 millones.
El nuevo bono había sido anunciado hace pocos días, e iba en línea con la declarada intención de “depender menos de Wall Street” y de fondearse con el mercado local. Para eso, había anunciado que cada dos semanas, coincidiendo con las licitaciones del Tesoro, iba a ofrecer bonos en dólares por hasta u$s150 millones, que podrían ser ampliados en u$s100 millones en una segunda rueda al día siguiente.
Pero claro que también había aspectos que dejaban dudas: el hecho de que fuera bajo ley argentina suponía un mayor riesgo de incumplimiento, sobre todo por los antecedentes históricos de “reperfilamientos” de deuda. Además, el capital se paga todo junto al final de la vida del bono, en octubre del 2027. Esto implica que quien compre los bonos está aceptando el riesgo político de un año electoral y apuesta a que no habrá situaciones dramáticas en el plano cambiario hasta esa fecha.
Los analistas habían visto como un atractivo del nuevo título su sistema de pagos mensuales de intereses, lo cual lo torna equiparable a rentas dolarizadas como las de un fondo de inversión o del sector inmobiliario.
Por el sistema de subasta que tenía la licitación, la tasa final depende de si los inversores piden un descuento -en la jerga le llaman “tomar bajo la par”- o si aceptan las condiciones de la emisión.
Más barato de lo esperado
De manera que el ministro se exponía a un riesgo con esta jugada: que los bancos manifestaran escaso interés, lo cual dejaría en evidencia su baja capacidad para tomar crédito. Si la demanda por el bono hubiera sido menor, el resultado habría sido que el Tesoro debería asumir una tasa mucho más altas, que algunos estimaban encima del 8% nominal anual.
Y, dada la persistencia de un riesgo país en torno de 500, que llevaría a Caputo a tener que pagar en torno de 9% si quisiera financiarse en el mercado internacional de crédito, los analistas dieron por sentado que las ofertas del mercado estarían bajo la par.
La tasa nominal que ofrece el Tesoro por este bono es de 6%, pero eso no necesariamente significa que esa vaya a ser la tasa de retorno. Puede darse el caso de que, para comprar un título que nominalmente vale u$s100, los inversores ofrecen u$s97, entonces la tasa real será de 8,3%, es decir mayor a la teórica.
NOTICIA EN DESARROLLO
Sin embargo, la demanda fue muy alta, y Caputo recibió u$s151 millones a cambio de papeles por u$s150 millones. La tasa real a pagar, entonces, será levemente inferior a 6%, un costo financiero muy inferior al que obtendría en otras condiciones. El antecedente más cercano fue el préstamo en modalidad “repo” -que implica dar bonos en garantía- a un grupo de bancos, que en enero le cobraron una tasa de 7,4% por un crédito de u$s3.000 millones.


