Caputo mira atento la guerra en Medio Oriente: ¿puede impactar en el precio del dólar?

Cabe recordar que, desde enero pasado, las bandas de flotación del dólar mayorista establecidas por el Banco Central —un rango dentro del cual no interviene con la compra o venta de divisas— se ajustan mensualmente en base a la inflación registrada dos meses atrás (t-2).

La guerra en Medio Oriente empezó a influir en las variables económicas globales, y el precio del dólar no es ajeno. En lo que va de marzo, la divisa ya avanza 1% en la plaza doméstica. En el mercado, por lo tanto, se especula con que, si el conflicto internacional se extiende en el tiempo, podría presionar el programa cambiario de bandas de flotación del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.

Pese al incremento de 1% acumulado en el mes, el dólar mayorista cotiza hoy a $1.411 y debería subir alrededor de 14% para alcanzar el techo de la banda. Una escalada que, por ahora, no se espera.

En la actualidad, la banda máxima se ubica en $1.613, una referencia que, por el momento, permanece lejana al valor de mercado.

Por lo pronto, en el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3) se negoció el martes un precio de dólar mayorista más elevado. Para todos los plazos se registraron subas de entre 1,3% y 1,8%, equivalentes a incrementos de entre 22 y 29 pesos.

Los economistas consultados por iProfesional consideran que el conflicto en Medio Oriente puede presionar distintas variables: principalmente las tasas de interés, la inflación y la salida de capitales de países emergentes hacia activos más conservadores. En consecuencia, podría encarecer el acceso a divisas para el financiamiento del Gobierno.

En tanto, para fin de diciembre el mercado de dólar futuro se ubicó en $1.742,5, una suba de 22 pesos (1,3%), aunque se trata de un nivel que ya venía siendo proyectado desde hace varios meses.

Así, para fines de marzo se operó un tipo de cambio esperado de $1.446,5; para el cierre de abril, $1.479; y para mayo, $1.511,5.

Gustavo Neffa, economista y analista de Research for Traders (RfT), agrega: “Se está viendo el impacto, en la suba de las cotizaciones de los dólares, porque el mercado se puso en modo cobertura. Cabe recordar que el tipo de cambio venía de una apreciación importante, sobre todo en términos reales, por la aceleración de la inflación al 2,9% mensual. Así que es lógico que tenga este rebote en su precio, y hay una presión en el mismo”.

“Claramente, este martes se dio un efecto contagio de la volatilidad e inestabilidad global. El tipo de cambio reaccionó con una suba que, en realidad, estaba esperada para el día anterior. En la medida en que la situación internacional se mantenga inestable y volátil, es poco probable que el escenario local vuelva a la tranquilidad exhibida en días anteriores. Es un proceso imprevisible y, probablemente, alimente la demanda por cobertura, como siempre pasa en momentos de incertidumbre. De todos modos, hay que esperar para ver la evolución local”, resume a iProfesional Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.

Uno de los primeros focos de desequilibrio es la paralización del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del comercio mundial de petróleo y gas, luego de que Irán amenazara con atacar a los buques que transiten por esa vía estratégica.

Cómo afecta el conflicto mundial en el precio del dólar

El conflicto bélico puede generar cambios en el escenario global y, en consecuencia, impactar en el mercado argentino. En ese contexto, el precio del dólar comenzará a estar bajo la lupa.

Por su parte, Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de la consultora Eco Go, agrega: “La gran incertidumbre en el contexto global abre interrogantes sobre el rumbo de los precios de las materias primas, las tasas de interés y la inflación. Es decir, mueve el punto de partida sobre el que el Gobierno diseña su programa”.

“Habitualmente, para los países importadores de petróleo, estos conflictos pueden constituirse en shocks de oferta negativos, generando inflación. Si la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) reaccionara subiendo las tasas de interés, podría provocar salida de capitales y presión alcista sobre el tipo de cambio. En ese escenario, si el Banco Central decidiera sostener la paridad cambiaria, perdería reservas”, advierte Darío Rossignolo, economista y profesor de Finanzas Públicas en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Para Isaías Marini, economista de ONE618 (ex Consultatio), el impacto sobre el dólar dependerá de la extensión y profundidad del conflicto.

En ese marco, señala que las economías emergentes son las que “van a sufrir la salida de capitales“, por lo que a la Argentina eventualmente le resultaría más costoso renovar su deuda en moneda estadounidense. “Va a ser más difícil que aparezcan los dólares o, si aparecen, van a ser más caros. En ese caso, el tipo de cambio sería más alto de lo esperado”, sostiene.

¿Presión mundial puede complicar el “dólar Caputo”?

El escenario económico global, atravesado por la incertidumbre que genera la guerra en Medio Oriente, puede ejercer presión sobre distintas variables argentinas, según la duración y la profundidad que alcance el conflicto.

“Por el canal comercial, una suba de los commodities es netamente positiva para el balance cambiario, en especial para el sector energético. Es decir, podrían ingresar más dólares y fortalecer el poder de fuego. Pero el canal financiero es el punto débil: el peso se depreció en línea con las monedas de la región y, si comenzamos a ver un mayor ‘flight to quality’ desde emergentes hacia activos más seguros, Argentina no quedaría indemne. Dicho esto, los precios de los activos hoy no reflejan ese escenario”, resume Marini.

“En principio, más volatilidad e incertidumbre siempre impulsan una mayor demanda de activos percibidos como seguros. En Argentina, ese activo es el dólar. Por eso puede haber presiones, aunque el modelo está calibrado para que la tasa de interés en pesos resulte atractiva”, señala Fernando Baer, economista jefe de la consultora Quantum.

En particular, se estima que podría aumentar la presión dolarizadora como resguardo de valor por parte de los inversores y que al Gobierno le resultaría más costoso conseguir divisas para el repago de la deuda externa. En ese contexto, el tipo de cambio podría mostrar una inercia alcista.

Por el momento, el tipo de cambio se mantiene controlado y el BCRA continúa acumulando reservas: ya suma u$s2.800 millones desde el 5 de enero.

Es decir, más allá de eventuales tensiones sobre el dólar, si el conflicto no tiene una escalada “sorpresa”, los economistas consideran que el “plan Caputo” de bandas de flotación no estaría en riesgo.

En la misma línea, Mauricio Federico, experto en inversiones y exbanquero, sostiene: “Por ahora, Argentina y, en consecuencia, la dinámica del dólar local a corto plazo, siguen relativamente alejadas de las consecuencias del conflicto. La política monetaria local continuará predominando. En cambio, si la guerra se extiende, probablemente haya menor apetito por nuevas emisiones de bonos, en especial soberanos y provinciales. Eso podría reducir una fuente relevante de oferta de dólares“.

“El manejo monetario prudente y el equilibrio fiscal implementados por el Gobierno son centrales para eso. Puede haber presiones, pero los fundamentos y los flujos juegan a favor”, agrega Baer.

En sintonía, Quintana coincide: “No veo tanta presión sobre el dólar como para que peligre el esquema de bandas. Estructuralmente, el mercado tiene buenos fundamentos y no me parece un escenario probable, aunque nadie puede afirmarlo con certeza en un contexto como este”.

Para Menescaldi, “no debería peligrar el plan de Caputo. Además, el esquema es endógeno: la inflación luego lo acomoda, ya que las bandas ajustan por el índice de precios al consumidor. De todos modos, todo dependerá de cómo evolucione la crisis”.

Finalmente, Rossignolo concluye: “Todo dependerá de si la Fed sube las tasas de interés y en qué magnitud. Si el tipo de cambio fluctúa dentro de la banda y el Banco Central interviene, el esquema podría sostenerse. Pero si el conflicto se prolonga y el impacto se intensifica, quizá haya que pensar en alguna modificación, incluso acelerar el ritmo de ajuste del techo y el piso si la inflación se acelera”.

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