El mercado ganadero de Rosario (Rosgan) difundió un informe que destaca la “cautela” actual en la comercialización de hacienda y carne bovina, tras las fuertes subas registradas a comienzos del año. Según el informe, el principal factor es un consumidor que ya no tolera más aumentos y opta por otras carnes (pollo y cerdo). Aunque la exportación crece, tampoco puede sostener mayores aumentos de precio. Además, los precios de animales y carne en mostrador permanecen por encima de sus promedios históricos.
Evolución de la hacienda y la carne
Rosgan señala que, a diferencia de los primeros meses del año —cuando los precios subían sin límites aparentes— hoy existe una mayor cautela entre los compradores de hacienda, reflejo de una demanda más sensible a los precios. Esta cautela podría intensificarse a medida que comience a salir con más fluidez la hacienda encerrada en los feedlots. En ese contexto, la exportación debería ser el principal factor que compense una posible debilidad del consumo interno.
El análisis recuerda que la faena, aunque repuntó en mayo, acumula en el año un descenso del 11% respecto de 2025. Como la exportación se lleva una mayor proporción de esa producción, la oferta interna se habría ajustado alrededor de un 12%. A pesar de esta menor oferta, los precios de la carne en mostrador no aumentaron en los últimos dos meses; medidos en términos reales, cayeron frente a la inflación minorista. El relevamiento del IPCVA indicó en mayo un valor promedio de $18.569 por kilo, prácticamente sin cambios respecto a marzo y abril, mientras que la inflación de esos dos meses acumuló cerca de cinco puntos porcentuales. En marzo, el índice de salarios del INDEC había registrado una recomposición interanual del 36,4%, frente a un incremento interanual del precio de la carne del 68,5%, lo que evidencia pérdida de poder adquisitivo.
El consumidor y la sustitución por otras carnes
El consumo aparente per cápita de carne vacuna (promedio últimos 12 meses) está por debajo de 48 kg por habitante, un 5% menos que el año anterior. El pollo se mantiene cerca de 47 kg per cápita y el cerdo crece a su máximo histórico, con más de 19,5 kg por habitante (suba del 8,6% respecto del año anterior). Rosgan compara que, con los precios actuales, un kilo de asado equivale a casi 4 kilos de pollo fresco y a 2 kilos de pechito de cerdo, incentivando la sustitución y manteniendo relativamente estable el consumo total de carnes, aunque con impacto inmediato en la cadena de la carne vacuna.
Impacto en la hacienda
El informe destaca la caída de valores operados en el Mercado Agroganadero durante la última semana: casi todas las categorías —salvo las vacas— registraron bajas de entre $100 y $300 por kilo respecto de la semana previa. Este ajuste viene produciéndose desde hace tres meses, tras los precios máximos entre febrero y principios de marzo. En términos reales desde entonces, los novillos perdieron un 18%; los novillitos, 16%; las vaquillonas, 16,5%; y las vacas, 18,5% (aunque la comparación de vacas está condicionada por estacionalidad). Aun así, al analizar series de precios a valores constantes actuales, los precios de la hacienda siguen siendo históricamente altos: en pesos constantes, superan en alrededor de un 40% los niveles de hace dos años.


