“Colombia rechaza la decisión del gobierno ecuatoriano y nivelaría al 100% el arancel a importaciones provenientes de ese país. Nos vemos forzados a modificar el Decreto 170 y nivelarlo con la nueva tarifa planteada por Ecuador”, afirmó Morales.
En la víspera, el gobierno de Daniel Noboa había llevado los aranceles del 50% al 100%, esbozando el mismo argumento de la falta de cooperación de Bogotá en la lucha contra el crimen en la frontera común, aunque la decisión coincidió con los dichos recientes de Petro sobre el encarcelamiento del exvicepresidente Jorge Glas, a quien considera un “preso político”.
“Desde el gobierno del presidente Petro hemos agotado todos los esfuerzos diplomáticos y mantenido abiertos los canales del diálogo con el gobierno de Ecuador, buscando una salida que beneficie a los dos países, a los empresarios, pero sobre todo a las comunidades de ambos lados de la frontera”, afirmó la ministra de Comercio.
En enero, cuando Noboa decidió acudir al modelo de Donald Trump de imponer sus intereses con el aumento de aranceles, bajo el argumento de la seguridad, Colombia respondió con la misma moneda y sumó la prohibición de venderle energía eléctrica a su vecino, que está a las puertas de una crisis energética.
Al principio fue el 30%, luego el 50% y en la víspera Noboa apostó por un alza del 100% a los aranceles, llevando al traste una relación económica orgánica y de buena vecindad que el año pasado generó un intercambio comercial de 2.481 millones de dólares.
Del lado colombiano, un total de 2.810 empresas exportan sus productos a Ecuador; del otro lado de la frontera, son 902 las compañías ecuatorianas las que despachan a Colombia.
Los voceros gremiales colombianos han rogado a las partes encauzar las relaciones y ponerle fin a la “guerra comercial”, pero de nada han servido las reuniones y encuentros entre los funcionarios de ambos países.
“El incremento al 100% de los aranceles en el Ecuador significa un cierre total de las puertas comerciales con Colombia; eso significaría una debacle económica sin precedentes en Pasto, en Ipiales y el departamento de Nariño. Por eso se hace urgente la reunión binacional con presencia de los dos presidentes y que entiendan ellos que esto es un problema entre países hermanos”, reclamó hoy Nicolás Toro, alcalde del fronterizo municipio de Pasto (sur).
Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), vaticinó que el distanciamiento entre los dos países es posible que se extienda hasta mediados de año, cuando Petro deje el cargo y llegue un nuevo gobierno a la Casa de Nariño, sede presidencial.
“El presidente Noboa ha dicho que esto solo se arreglará después de agosto, es decir, él no va a negociar con el gobierno Petro. Ahí hay un conflicto político entre los dos presidentes, que se volvió un tema personal, pero las consecuencias las están pagando los empresarios de ambos países y los consumidores”, afirmó Díaz.
Petro acusó a Noboa de insultar a su gobierno, al advertir que bajo su mandato “la tasa de homicidios se ha desplomado” en los departamentos fronterizos de Nariño y Putumayo, está en marcha un programa de sustitución de cultivos ilícitos y al señalar que la violencia “más alta de Ecuador” se produce lejos de la línea limítrofe con su país, “en la ruta de la cocaína de Perú hasta sus puertos”.
“Mi ayuda a Ecuador ha sido dar energía eléctrica cuando se ha necesitado y no quiero que por debilidades de carácter se derrame la sangre del pueblo del Libertador y se ensucie la tricolor de la libertad”, afirmó el mandatario colombiano, que ha decidido tocar las puertas del Mercosur, en busca de nuevos socios comerciales. (ANSA).




