Aun con esas previsiones, no deja de ser impactante la cifra registrada en el mes. Los u$s5.432 millones netos que demandaron los argentinos en julio representan un salto de 24,6% respecto de los que se había registrado el mes anterior.
En julio fue récord la demanda de dólares por parte del público. En parte, era algo que se esperaba, dado el “efecto aguinaldo” que aporta mayor liquidez a la plaza y hace que los ahorristas adquieran dólares. Por otra parte, es la temporada alta del turismo invernal.
Según BCRA, 1,3 millones de argentinos compraron dólares en julio
En otras palabras, se llegó al pico de la compra de dólares para atesoramiento, con 1,3 millones de compradores -un 30% más que en los últimos meses-. Si se consideran los días hábiles del mes, esto implica que el promedio diario de compra de dólar efectivo en las ventanillas de los bancos fue de u$s162 millones.
Esa demanda se compone de compras de dólares cash en los bancos por u$s3.408 millones -que cuando se restan los ingresos de quienes vendieron dólares da un resultado neto de u$s2812 millones-, y salida de divisas por u$s2.621 millones -en este segundo rubro se contabilizan pagos y transferencias desde cuentas locales al exterior.
En definitiva, desde que se levantó el cepo, cada mes la “fuga” fue mayor. En junio, los minoristas adquirieron dólares por u$s4.357 millones, contando las compras netas de billetes en los bancos por u$s2.020 millones y otras salidas netas de divisas por u$s2.308. La cifra implica una suba de 25% respecto de mayo -el primer mes completo sin controles cambiarios-, que a su vez había sido superior en 59% a abril.
Son números que resultan impactantes de por sí -hay que remontarse a la crisis de 2020 para ver una demanda similar por parte de los ahorristas-, pero la situación se torna más complicada cuando se observa la tendencia.
Quienes le tomaron la palabra tuvieron un buen resultado: solo en julio, la cotización subió un 9%. Y si la cuenta se hace hasta este último viernes de agosto, la suba llego a un 12%.
Más liquidez y más nerviosismo
Este pico de compras no solo supone el problema financiero de una corrida contra el peso, sino que además se puede interpretar como un revés político para el Gobierno. Después de todo, el mes había empezado con el desafío de Toto Caputo, que desechaba las críticas sobre el atraso cambiario y dejó su ya célebre frase: “Si te parece que está barato compra, no te la pierdas, campeón”.
Y, para completar el panorama, los ahorristas contaron con una liquidez adicional en sus bolsillos, producto del cobro del medio aguinaldo en los últimos días de junio. Por lo que comentaron ejecutivos de grandes bancos, la demanda tuvo una caída en agosto respecto de julio, lo que refleja el regreso a la normalidad en cuanto a capacidad de ahorro de la población.
Como aseguran los ejecutivos de los bancos, el mercado argentino tiene la particularidad de que cuando el dólar sube, la demanda no se desincentiva sino que se hace más intensa. Es decir, se da el fenómeno opuesto al que se ve en el resto de los mercados.
Algunos indicadores confirman esa situación. Por ejemplo, el agregado monetario M2 transaccional -dinero circulante, cuentas corrientes y cajas de ahorro- tuvo una caída de 11% el último mes, mientras que los depósitos bancarios privados cayeron un 6,8%.
De todas maneras, las últimas medidas del gobierno han dejado en claro que no se disiparon los temores por una eventual corrida. En momentos de ruido pre-electoral es cuando se producen las caídas en la demanda de dinero por parte del público.
El gobierno no tiene dudas respecto del diagnóstico: es el reflejo del “riesgo kuka” en el mercado cambiario. Según argumentó Caputo, todo es producto del temor a una eventual victoria de la oposición que pueda llevar al Congreso a votar leyes sin financiamiento, y atentar contra el equilibrio fiscal.




