domingo 1 febrero 2026

Con maiz en abundancia ganaderia impulsa programa de recria 2026 para aumentar carne por animal

La ganaderia argentina enfrenta un momento de definiciones. Aunque las condiciones climaticas mas adversas de los ultimos anos han quedado atras, los numeros oficiales de faena no muestran todavia un cambio de ciclo rotundo. Esa persistente incertidumbre plantea una pregunta central: como aumentar la produccion de carne con un stock que permanece practicamente estancado.

En 2025 la faena anual fue de 13,6 millones de cabezas, apenas un 2,5% menos que en el ano anterior. Esa correccion leve mantiene una tasa de extraccion exigente: con un stock inicial estimado en 51,6 millones de cabezas, la tasa supero el 26%. Para analistas como los del mercado Rosgan, el foco no debe ponerse unicamente en reducir la extraccion, sino en mejorar la produccion de carne por animal presente en el rodeo nacional. La cifra de terneros nacidos por ano, que se mantiene entre 14,5 y 15 millones, sigue siendo un limite para la reposicion y condiciona la dinamica futura del sector.

Mas alla de la caida marginal en la faena, hay senales productivas que orientan hacia mayores niveles de eficiencia. Por segundo ano consecutivo se observo una recuperacion gradual de los pesos medios de faena y un mayor ingreso de animales jovenes -machos y hembras- a los frigorificos. Entre enero y diciembre de 2025, la produccion total de carne alcanzo 3,14 millones de toneladas res con hueso. Ese resultado advierte que la cantidad de kilos por cabeza faenada esta mejorando, lo cual permite sostener niveles de produccion mas elevados sin aumentar necesariamente el numero de animales en el stock.

La comparacion internacional contribuye a poner el contexto: paises como Estados Unidos y Australia operan con tasas de extraccion en torno al 35%, significativamente mas altas que las argentinas. Esa realidad muestra que extraction elevada no equivale por si sola a perdida de capital ganadero si va acompanada de mayor productividad. La estrategia propuesta por analistas es, por tanto, generar condiciones productivas que permitan sostener o incluso elevar la tasa de extraccion sin comprometer el stock nacional. Lograrlo implica combinar mejores practicas de manejo, genetica, recria y alimentacion.

Un aspecto central es la recria y la incorporacion de animales mas jovenes con mejores conversiones. En los ultimos dos anos crecio la participacion de animales de dos dientes dentro de las categorias jovenes -vaquillonas, novillos y novillitos- y el peso promedio por res aumento en torno a tres kilos respecto de 2024 y cinco kilos respecto de 2023. En 2025, con 13,6 millones de cabezas faenadas, el peso promedio por res supero los 231 kilos. Esos incrementos aparentemente modestos tienen un impacto relevante en la eficiencia total del sistema: mas kilos por animal significan mayor produccion total incluso con un stock similar.

La recria a campo se perfila como una herramienta estrategica para incrementar kilos sin sacrificar la eficiencia ni poner en riesgo el capital ganadero. Funciona como etapa intermedia entre la cria y la terminacion, facilitando que los animales lleguen a corrales o frigorificos con mejores condiciones de peso y conversion. En la Argentina se observa una mayor salida de terneros y terneras hacia establecimientos de recria: en 2025 mas del 76% de los terneros producidos en campos de cria fueron destinados a continuar la recria fuera de los corrales, porcentaje que viene creciendo sostenidamente desde hace al menos tres anos. En paralelo, los feedlots explicaron el 33% de la faena total, frente al 32% en 2024 y al 30,6% en 2023, lo que refleja una expansion progresiva de la terminacion a corral.

La disponibilidad de granos y el precio relativo entre insumo y producto son variables clave. Si se confirman las proyecciones de una cosecha record de maiz superior a 62 millones de toneladas en el ciclo actual, frente a los 50 millones del ciclo previo, el abastecimiento de forrajes energeticos para la engorde mejoraria sustancialmente. Un contexto de abundante oferta mundial -ratificado recientemente por el USDA- contribuye a mantener precios internacionales controlados, lo que favorece la relacion insumo-producto para la ganaderia. En la practica, los consultores senalan que mayor uso de grano en los planes de alimentacion mejora las ganancias diarias de peso y hace mas eficiente la conversion. Hoy, por cada kilo de animal terminado, un feedlot argentino puede reponer mas de 15 kilos de grano, una capacidad de compra superior en mas del 30% al promedio historico, lo que sigue incentivando la conversion a corral.

No se trata de optar por pasto o grano en terminos excluyentes sino de articular ambos sistemas. La complementariedad campo-corrales esta mostrando resultados productivos favorables: mas kilos por animal, reduccion de la edad de faena en ciertos segmentos y mejor desempeno de la recria. Un informe del consultor uruguayo Eduardo Blasina citado por Rosgan observa que Uruguay tambien logro en 2025 reducir la edad de faena mientras incrementaba el peso de los animales remitidos a frigorifico, lo que sugiere que el proceso puede ser tendencial y replicable en la region.

Las perspectivas para los proximos anos hablan de sistemas productivos mas estables y eficientes, orientados a aumentar la produccion de carne por unidad de stock. Si la tendencia de mayor traslado de terneros a recria y la creciente participacion de feedlots en la terminacion se consolidan, la ganaderia podra mejorar la disponibilidad de kilos para faena sin incrementar de forma pronunciada la carga ganadera. Ademas, si la tasa de procreo registra una mejora -aunque moderada- la oferta de terneros para reemplazar la extraccion sera mayor, contribuyendo a equilibrar la relacion entre faena y stock.

Sin embargo, el camino exige mantener el enfoque en la productividad por animal: genetica mejorada, manejo reproductivo eficiente, sistemas de recria y terminacion coordinados, y aprovechamiento estrategico de los recursos agricolas disponibles. El objetivo no es solo reducir la faena, sino maximizar la carne producida por cabeza y sostener un equilibrio que permita crecimiento a futuro. Si estos cambios productivos se afianzan y las condiciones climaticas y de mercado siguen siendo favorables, la ganaderia argentina tendria mejores bases para un despegue sostenido, esta vez cimentado en mayor eficiencia y mayor valor agregado por animal.

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