Córdoba vuelve a la carga por el etanol: aseguran que cada punto extra de corte podría generar 200 empleos nuevos

El ministro Sergio Busso sostuvo que aumentar el uso de bioetanol permitiría crear nuevas plantas industriales, sustituir importaciones de combustibles y generar trabajo en el interior productivo.

La discusión sobre los biocombustibles volvió a ocupar un lugar central en la agenda agroindustrial argentina. En el Congreso Maizar 2026, referentes del sector productivo, funcionarios y empresarios coincidieron en que el país enfrenta una oportunidad histórica para ampliar el uso de bioetanol y transformar una mayor proporción de su producción agrícola en energía, empleo e inversiones.

En ese contexto, el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, planteó que la discusión parlamentaria sobre una nueva ley de biocombustibles podría marcar un punto de inflexión para provincias productoras como Córdoba, Santa Fe y Tucumán, donde existe capacidad instalada, conocimiento técnico y disponibilidad de materia prima para expandir el sector.

“Por cada punto de corte que aumentáramos en la ley se podría generar una planta nueva y alrededor de 200 puestos de trabajo directos”, afirmó Busso durante una entrevista con Daniel Aprile en Palabra de Campo.

La afirmación resume una de las principales apuestas del sector: pasar de exportar granos sin procesar a transformarlos localmente para generar más valor agregado, empleo y desarrollo regional.

La pelea por aumentar el corte de bioetanol

Actualmente, la legislación argentina establece niveles de mezcla de biocombustibles considerados insuficientes por las provincias productoras. El proyecto que se discute en el Congreso propone elevar el corte obligatorio de bioetanol del 12 % al 15 %, aunque desde Córdoba consideran que el verdadero potencial es mucho mayor.

“Brasil y Paraguay están trabajando con niveles cercanos al 28 %. La diferencia es enorme”, señaló Busso al comparar la situación argentina con la de otros países de la región.

Sin embargo, el aspecto que más expectativas genera entre las provincias es la posibilidad de contar con autonomía para fijar porcentajes superiores de mezcla. Según explicó el funcionario, durante Maizar representantes de la Secretaría de Energía dejaron abierta la posibilidad de que cada jurisdicción pueda avanzar con normas propias.

Para Córdoba, esto permitiría impulsar esquemas más ambiciosos, similares a los que funcionan en Brasil, donde existen combustibles con mezclas elevadas e incluso vehículos preparados para funcionar con etanol puro.

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“Tenemos el maíz, tenemos la industria y tenemos el conocimiento científico y tecnológico para hacerlo”, sostuvo el ministro.

Del maíz al empleo: el negocio que busca crecer

La provincia mediterránea concentra una parte significativa de la producción argentina de maíz y también buena parte de la infraestructura vinculada al bioetanol.

Para Busso, el debate no debería centrarse únicamente en el combustible, sino en todo el ecosistema productivo que se genera alrededor de la transformación industrial del grano.

planta bioetanol secretaria agricultura

“Cuando transformás maíz no obtenés solamente combustible. También generás burlanda húmeda, burlanda seca, anhídrido carbónico y una gran cantidad de subproductos con valor económico”, explicó.

Ese proceso multiplica el impacto económico sobre las economías regionales, ya que incorpora actividad industrial, transporte, servicios y empleo especializado.

Según el ministro cordobés, si el corte obligatorio pasara efectivamente al 15 %, el sector tendría capacidad para expandir significativamente la producción y aprovechar mejor la infraestructura existente.

Pero la apuesta va mucho más allá. Las provincias productoras imaginan escenarios con mezclas cercanas al E20 e incluso combustibles E100, similares a los que se comercializan en Brasil.

Menos importaciones y más producción nacional

Uno de los argumentos que Córdoba utiliza para defender el crecimiento del bioetanol está vinculado con la balanza energética.

Busso recordó que Argentina continúa importando naftas debido a limitaciones en su capacidad de refinación. Según explicó, esas compras externas superan los 700 millones de dólares anuales, una cifra que podría reducirse mediante una mayor incorporación de biocombustibles nacionales.

“Si en lugar de importar más nafta utilizáramos una mayor proporción de biocombustibles, nos estaríamos ahorrando una enorme cantidad de dólares”, argumentó.

Desde la visión del funcionario, el debate excede las cuestiones energéticas y se vincula directamente con una estrategia de desarrollo federal.

La producción de bioetanol se concentra en provincias agrícolas, donde el agregado de valor permite retener riqueza, generar empleo local y fortalecer cadenas productivas asociadas.

Una discusión que lleva años

El reclamo de las provincias productoras no es nuevo. Córdoba, Santa Fe y Tucumán vienen impulsando desde hace años una ampliación del mercado de biocombustibles.

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Busso sostuvo que durante mucho tiempo existieron resistencias políticas y económicas que frenaron el avance de iniciativas similares. Sin embargo, consideró que el escenario actual presenta una oportunidad diferente debido a que el proyecto de ley cuenta con respaldo de sectores del oficialismo nacional.

“Siempre hubo lobbies que trataron de impedir que esto avanzara. Pero hoy estamos hablando de una actividad que no perjudica a nadie y que puede potenciar al interior productivo”, aseguró.

El funcionario también destacó los avances tecnológicos alcanzados por empresas cordobesas que desarrollaron soluciones para demostrar que los motores modernos pueden operar con porcentajes superiores de bioetanol sin inconvenientes técnicos.

La industria cordobesa, entre la expectativa y la preocupación

Más allá de la discusión energética, Busso también se refirió a la situación industrial de Córdoba.

El ministro advirtió que sectores como la metalmecánica, la maquinaria agrícola y la industria alimentaria atraviesan un contexto complejo, marcado por la caída de actividad, los altos costos energéticos y una creciente competencia de productos importados.

“Es muy difícil competir en situaciones desiguales”, señaló al referirse al ingreso de maquinaria extranjera y a los subsidios que reciben industrias de otros países.

En ese marco, consideró que el desarrollo de los biocombustibles puede convertirse en una herramienta concreta para impulsar inversiones productivas y generar nuevas oportunidades laborales en el interior.

La discusión recién comienza, pero en Córdoba creen que el momento político ofrece una ventana que no se había abierto en años. Si el Congreso avanza con una nueva ley y las provincias obtienen mayores márgenes de autonomía, el bioetanol podría convertirse en uno de los motores más importantes del agregado de valor agroindustrial argentino durante la próxima década.

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