Segun estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, la siembra de girasol para la campana 2025/26 alcanzo alrededor de 2,9 millones de hectareas, un incremento cercano al 28% respecto de la campana anterior, aunque esa cifra final todavia puede ajustarse por la falta de lluvias en las ultimas semanas. Mas alla del total, lo destacado es la fuerte concentracion del crecimiento en una region: el norte del pais, con el NEA como epicentro. Esa region incorporo aproximadamente 415.000 hectareas entre campanas y explico la mayor parte del aumento productivo; se estima una cosecha en torno a 1.115.000 toneladas, es decir, unas 513.000 toneladas mas que en el ciclo previo. En provincias como Chaco, la Asociacion Argentina de Girasol (Asagir) registra un crecimiento del area sembrada cercano al 200% en un solo ano, lo que subraya la magnitud del cambio y el regreso del cultivo a la rotacion local.
Quienes recorrieron rutas del norte y del centro pudieron ver kilometros de campos con flores amarillas a ambos lados: una postal que no se repetia con tal extension desde hace anos. Aunque el maiz acapara la atencion por una campana record, el girasol se afirmo como uno de los protagonistas de 2025/26 por su recuperacion en superficie y presencia territorial. El avance fue particularmente notorio en Chaco y en el centro-norte de Santa Fe, que concentraron cerca del 70% del crecimiento nacional del area; en el centro-norte y sudeste de Cordoba, en San Luis y en zonas de la provincia de Buenos Aires como la cuenca del Salado y el sudoeste bonaerense tambien se registro un repunte significativo.
El reacomodamiento del cultivo responde en gran medida a cambios en la oferta global. Segun el informe mas reciente del USDA, la produccion de Ucrania -hasta entonces principal actor del mercado mundial- podria caer alrededor de 19,2% interanual, lo que ajusta la oferta de aceite de girasol desde el hemisferio norte. En ese contexto, se proyecta que la participacion argentina en el comercio internacional pase del 10,8% al 12%, con una relacion stocks/consumo mas acotada que contribuye a sostener precios firmes. La menor disponibilidad proveniente de la region del Mar Negro explico una suba sostenida de la demanda internacional por aceites de calidad, especialmente desde India, China y varios paises de Medio Oriente.
Esa mayor demanda y la menor oferta global se tradujeron en una significativa mejora de los valores. Segun analistas, los precios FOB pasaron de niveles de aproximadamente 700-750 dolares por tonelada a cerca de 1.280 dolares en momentos de mayor tension del mercado. En la campana actual la firmeza se mantuvo: el precio FOB del aceite de girasol se ubico en torno de US$ 1.109 por tonelada en julio y subio a alrededor de US$ 1.250 en enero de 2026. En el mercado interno argentino el grano se negocia en torno a los $467.000 por tonelada, con operaciones forward que se han cerrado a precios relativos proximos a US$ 360 por tonelada, segun distintos operadores.
Ese escenario de precios mas altos mejoro la rentabilidad del cultivo y coincidio con la incorporacion de muchos productores jovenes a la produccion primaria desde 2022 y 2023. Productores que antes trabajaban con esquemas tradicionales -trigo con soja de segunda en la zona nucleo o planteos maiceros en el norte de Cordoba- comenzaron a reintroducir el girasol en sus rotaciones tras anos en que el cultivo habia quedado relegado. La invasion rusa a Ucrania en febrero de 2022 desordeno el comercio mundial y coloco a la Argentina como uno de los principales proveedores del hemisferio sur, acelerando este proceso.
Tambien actuaron factores locales. En la campana 2023/24 el impacto de la chicharrita en el maiz en el centro-norte de Cordoba obligo a muchos productores a revisar sus planes, y a eso se sumaron episodios de sequia y una mayor frecuencia de anos con estres hidrico. El girasol, implantado con humedad, muestra una mayor tolerancia al deficit hidrico gracias a la profundidad de su raiz, lo que le permite defender mejor el rendimiento relativo frente al maiz en condiciones de menor disponibilidad de agua. Esa resiliencia frente al estres convirtio al cultivo en una alternativa atractiva en zonas donde el clima se ha vuelto mas imprevisible.
La disponibilidad de humedad al momento de la siembra fue crucial en la expansion del area. En muchas explotaciones del norte, si no habia humedad suficiente el productor directamente no sembraba girasol; este ano la humedad acompano en el momento critico y eso explico gran parte del salto de superficie. Ademas del retorno economico, el cultivo cumple un rol financiero importante: se lo conoce como la “caja de Navidad” porque se cosecha desde mediados de diciembre y permite liquidez temprana para afrontar costos de siembra de verano y otras obligaciones.
No todo fueron factores positivos: medidas como las retenciones al grano y al aceite, y problemas productivos como el ataque de palomas, desalientan historicamente el cultivo. Sin embargo, en las ultimas campanas la combinacion de mejores precios, mayor disponibilidad tecnologica y una respuesta mas favorable en anos secos ha revertido esa tendencia y facilitado la reincorporacion del girasol en la rotacion agricola.
Historicamente, el mayor nivel de produccion en Argentina se registro a fines de los anos 90, cuando las campanas 1998/99 y 1999/2000 elevaron la produccion a cerca de 7 millones de toneladas sobre alrededor de 4 millones de hectareas. Aquella bonanza termino presionando a la baja los precios internacionales, lo que desalento a muchos productores en la siguiente etapa. El escenario actual, en cambio, combina una oferta global mas ajustada con fuertes demandas externas, lo que sostiene precios y hace atractivo el cultivo.
A pesar del optimismo, el resultado final de la campana 2025/26 aun no esta definido: ya hay zonas con deficit hidrico que pueden afectar los rindes. La cosecha avanza rapidamente en el norte, pero en otras regiones el cultivo atraviesa etapas criticas de llenado de grano que requieren agua; si esta falta, se perdera rendimiento. Con la distribucion actual del area, la produccion nacional se proyecta en torno a 5,9 millones de toneladas, aproximadamente 650.000 toneladas mas que en la campana anterior. Se espera ademas un mayor uso industrial del cultivo, con unas 5,4 millones de toneladas destinadas a molienda, un volumen notablemente superior al de ejercicios recientes. En resumen, el girasol volvio a ganar terreno en Argentina por una combinacion de factores internacionales, condiciones locales y decisiones de manejo, aunque persisten riesgos climaticos y de mercado que marcaran el resultado final.




