Buenos Aires, 26 febrero (NA) – Aires del Sur (ADS), con planta en Río Grande, Tierra del Fuego, fabricante de aires acondicionados para la marca Fedders, entre otras, se declaró en quiebra y los trabajadores —que no cobran desde diciembre— tomaron la fábrica.
Los 140 operarios actúan amparados por la UOM, cuyo secretario general a nivel nacional es Abel Furlán; según supo la Agencia Noticias Argentinas, se espera la visita del dirigente a la isla.
En tanto, los 16 supervisores, en idéntica situación salarial, se manejan desde la regional local de ASIMRA, ante el silencio de la conducción nacional encabezada por Luis García Ortíz. El cierre de ADS no es el primero en la isla ni, parece, será el último.
Desde el inicio de su gobierno, Javier Milei puso en la mira el régimen de promoción industrial fueguino, que durante más de tres décadas permitió el armado de un hub de fábricas y ensambladoras y atrajo migrantes de todo el país.
Algo similar ocurre en la misma ciudad con la textil Sueño Fueguino, que suspendió operaciones por un trimestre y abonará el setenta por ciento de los sueldos.
“Por mi edad, recuerdo a Martínez de Hoz, la convertibilidad y Macri, pero ningún proceso de desindustrialización fue tan salvaje como este”, afirmó un dirigente sindical fueguino. “Y la reforma lo único que hace es agravar las cosas. Porque nos van a rajar sin darnos un mango”, agregó.
Como en otras etapas de la historia —CGT de los Argentinos y vandoristas, Azopardo y Brasil, Gordos y combativos—, el movimiento obrero muestra diferencias internas ante el avance de Milei.
Esta vez las tensiones no se agrupan tanto entre gremios más dialoguistas u opositores, sino en diferencias, muchas veces generacionales, al interior de cada organización. El proyecto oficial de reforma atravesó, de manera transversal, a numerosas conducciones sindicales.
La semana próxima hay elecciones en la UOM. Por primera vez en décadas, Furlán —activo opositor a la reforma y al gobierno— enfrentará competencia: la lista de Ángel Derosso, patrocinada por Paolo Rocca, dueño de Techint e impulsor de la reforma. Rocca y Furlán son enemigos íntimos desde hace casi cuarenta años.
En ASIMRA, que agrupa supervisores y jerárquicos de metalúrgicas, automotrices y autopartistas, también se registran disputas. Las elecciones estaban previstas para finales del año pasado y por primera vez alguien desafió al histórico Luis García Ortíz.
El challenger es Carlos Gutiérrez, trabajador de Toyota, secretario general de la regional Zárate-Campana y dirigente en la CGT de esa zona, que cuestiona la complacencia del sindicato ante la creciente política antiindustrial y antiobrera del gobierno.
La junta electoral, controlada por García Ortíz, impugnó la lista de Gutiérrez. Éste judicializó, presentó pruebas de numerosas irregularidades y hoy el sindicato se encuentra virtualmente acéfalo, ya que García Ortíz no cuenta con certificado de autoridades.
La seccional que conduce Gutiérrez es una de las más poderosas; el dirigente intenta articular con otras regionales alguna respuesta para suplir el vacío de conducción y grabó un video para manifestar su solidaridad con los compañeros fueguinos, lo que hace todavía más llamativo el silencio de García Ortíz.
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