El encono de Milei con el empresariado fue escalando desde que llamó “Don Chatarrín de los caños caros” al titular de Techint, Paolo Rocca, y “Gomita” al dueño de Fate y Aluar, Javier Madanes Quintanilla, hasta el discurso que dio el pasado domingo en la inauguración de sesiones del Congreso, donde defendió la apertura de importaciones y cuestionó lo que llamó el “fetiche industrialista”.
Luego de que el presidente Javier Milei dejara planteada con total claridad su pelea con los empresarios argentinos, con un discurso que alertó principalmente a la Unión Industrial Argentina (UIA), la UBA difundió un informe que recarga esa tensión al advertir sobre una “crisis industrial masiva” que incluye la pérdida de “160 empleos por día” y una caída del peso que tiene ese sector en la economía a cifras que “se remontan a antes de la Segunda Guerra Mundial”.
El documento elaborado por el Área de Estudios Sobre la Industria Argentina y Latinoamericana (AESIAL) y el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL) de la casa de altos estudios indicó que la industria argentina “cayó 8,3% durante el actual Gobierno, mientras que su capacidad ociosa ascendió al 40%”, entre otros datos.
Algunas horas después, la UIA y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) -donde tiene peso Rocca- reclamaron “respeto” y “diálogo constructivo”, entre advertencias sobre la crisis del sector y la caída del empleo. Sin embargo, la tensión sigue allí y una reciente investigación de la Facultad de Ciencias Económicas arrojó resultados que agregan nuevos puntos al estado de alerta del sector frente a la postura que exhibe el Presidente.
Los más golpeados, con pérdidas de 20% al 25%, “fueron la metalurgia, calzado, curtiembres y la industria vinculada a la construcción”, mientras que la industria alimenticia (que cayó pero en menor medida), tabacaleras y la industria del transporte fueron “los más resilientes”, según consignó el informe.
Qué dice el informe de la UBA sobre la crisis industrial en plena pelea entre Javier Milei y la UIA
En un fenómeno que calificó como “crisis industrial masiva”, al estudio señaló que “22 de los 24 sectores que conforman la estructura industrial argentina cayeron en su valor agregado” entre mediados de 2023 y de 2025.
Uno de los puntos más impactantes del informe señala que del estudio que realizó la Facultad de Ciencias Económicas “se desprende que el peso de la industria en la economía bajó del 16,5% en 2023 a 13,7% en 2025”, con lo que “el sector industrial fue el que más perdió participación de todos”, y agrega: “Tal nivel de peso industrial se remonta a antes de la Segunda Guerra Mundial (casi 90 años)”.
En ese contexto, desde noviembre de 2023 (días antes de la asunción de Milei) hasta la fecha “se perdieron 100 mil puestos de trabajo” en el sector industrial, a razón de “160 empleos por día”, de acuerdo al documento difundido por la UBA que calificó esto como una “destrucción de empleo industrial”.
Respecto de la industria manufacturera, el documento elaborado por la UBA explicó que en el primer semestre de 2025 “registró una recuperación del 6,1% respecto del mismo período de 2024″, aunque “el nivel de actividad se mantuvo un 10,2% por debajo del alcanzado en la primera mitad de 2023”.
Industria manufacturera, bienes de capital e importaciones: los números que cuestionan el plan de Milei
El estudio se metió de lleno en la polémica que se desató entre el Gobierno y la UIA al señalar que existe un “desfinanciamiento público del sector”, dado que “en el Presupuesto 2026 la industria sufrió un recorte del 40% en sus recursos otorgados y exenciones” mientras que “el apoyo se concentró en el RIGI (el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones creado por la Ley Bases) al gran capital extranjero para la energía, minería y siderurgia”.
A su vez, indicó que las “MOI” (exportaciones industriales de mayor valor agregado, contenido tecnológico y empleo) cayeron “al 28% del total exportado por el sector, cuando en 2011 eran pico histórico al 35%”. En ese sentido, señaló que “la industria también se primariza en su canasta exportadora (alimentos y commodities)”.
Sin embargo, aclaró que “en un marco de tensiones cambiarias y reservas declinantes, a mediados de 2025 cesó la recuperación industrial que llevaba nueve meses” y “en el tercer trimestre de 2025, la actividad industrial volvió a contraerse en términos interanuales un 2,4%, retomando la dinámica negativa del bienio 2023-2024″.
Otra observación del informe fue sobre la “importación de maquinaria agrícola usada”, que tuvo un “incremento exponencial a partir de la implementación del Decreto 273/2025 lo que dio como resultado que, en promedio, entre los meses de mayo a octubre del 2025 se haya multiplicado por ocho”. Al respecto, remarcaron que afecta a los fabricantes nacionales del sector.
En cuanto a la industria de bienes de capital -esto es los bienes durables utilizados en el proceso productivo para la elaboración de otros bienes y servicios- se indicó que entre 2023 y 2025 “la producción local cayó casi 25%, mientras las importaciones se dispararon al 77%”.
Durante su presentación en el Congreso, el Presidente defendió esa pata de su plan al argumentar que con él “ganan 48 millones de argentinos y pierden unos pocos: los empresarios ineficientes y los políticos corruptos”, dado que, según remarcó, los consumidores pueden comprar productos importados a precios más baratos. En su lógica, eso debería obligar a los empresarios locales a adaptarse para competir.
Sigue la pelea entre el Gobierno y la UIA: la aclaración de Caputo
El informe de la UBA señaló a su vez que se registra un “retroceso de 40 años en el PBI industrial per cápita”, un índice que se ubica actualmente en un nivel “similar al de 1985”. De esta forma, el resultado del estudio va en línea con las críticas del sector industrial a la política de importaciones de Milei y suma un elemento más a la disputa.
Tras reclamar “respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país” y remarcar que ese es “el punto de partida para reconstruir la confianza que la Argentina necesita, tanto puertas adentro como frente al mundo”, la entidad industrial también subrayó que “el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas”.
La UIA, presidida por Martín Rappallini, reaccionó a la diatriba con un comunicado titulado “Sin industria no hay Nación”, en el que expresó “preocupación por la situación de diversos sectores industriales”, señaló que el proceso de adaptación a un nuevo esquema económico “no es homogéneo ni inmediato” y advirtió que para esta etapa “el respeto es condición básica del desarrollo”.
Quien por estos días intenta mediar entre Milei y la UIA es el ministro de Economía, Luis Caputo. Durante su participación en el Foro de Inversiones & Negocios realizado en Mendoza, el ministro planteó frente a las críticas que recibe del sector que el del Gobierno es “un modelo de capitalismo de mercado, de la gente” y “no es de ninguna manera antiempresario”, pero aclaró que “es con los empresarios que se ganan su mercado, como tiene que ser”.
Esa respuesta a Milei, a quien evitaron mencionar directamente, tuvo un apoyo más moderado aún de AEA, que destacó “el papel central que desempeñan las empresas privadas en el desarrollo económico y social” y apoyó “el proceso de estabilización de la economía”, para lugar señalar que “es indispensable promover un diálogo constructivo y respetuoso entre el Gobierno y el sector privado”.
De esta forma, la tensión entre el gobierno de Javier Milei y los empresarios, en particular los del sector industrial, no baja y se prevé que las críticas y advertencias por parte de ese sector -que según remarca la UIA genera el 19% del empleo formal y aporta el 27% de la recaudación fiscal nacional- continuarán. El nuevo informe elaborado por la UBA no hace más que sumar argumentos a esa pulseada.


