Cuyo está como Aapresid hace treinta años en la Pampa Húmeda autodenominados innovadores

El Encuentro Nacional de Regionales de Aapresid celebrado en Mendoza consolidó un enfoque claro: la innovación agrícola basada en la colaboración entre productores. Reunidos en torno a experiencias concretas en campos al pie de la cordillera de Los Andes, los asistentes pusieron en común prácticas, desafíos y soluciones para adaptar sistemas productivos a condiciones climáticas, de suelo y de mercado muy distintas a las de la región pampeana.

Mendoza fue el escenario de ese intercambio. Allí confluyeron productores de diversas provincias, técnicos e investigadores para visitar fincas de cultivo y emprendimientos vitivinícolas como Las Perdices y bodegas como Zuccardi. El encuentro mostró cómo la siembra directa y la gestión integrada de cultivos se aplican en contextos variados: desde lotes de ajo combinados con commodities y pasturas, hasta viñedos, manzanos y olivares. Estos sitios sirvieron de laboratorio vivo para comparar prácticas, adaptar tecnologías y acelerar aprendizajes que luego se traducen en mejoras productivas y ambientales.

Dos testimonios representan bien esa diversidad. Francisco Caminoa, de Del Campillo, Córdoba, participa de una explotación mixta ganadero-agrícola donde la cría de animales tiene preponderancia y la agricultura se realiza en campos de terceros con suplementación y terminación en corral. Para él, la experiencia nacional aporta perspectivas útiles para integrar cultivos de servicios con soja, girasol y maíz, y para ajustar sistemas que mejoren tanto la producción como la sustentabilidad. “Lo que uno se lleva de estas reuniones es la ganas de innovar y probar cosas nuevas: probar, equivocarse, hasta encontrar un sistema sustentable que mejore la producción y el medio ambiente”, sintetiza.

Por su parte, Juan Pablo Santos, de General Madariaga, provincia de Buenos Aires, destacó la diferencia de paisajes y cultivos entre Mendoza y la región pampeana. Su observación subraya un punto clave del encuentro: la transferencia de conocimiento no consiste en replicar máquinas o recetas, sino en adaptar principios y prácticas a realidades locales. Esa adaptación requiere diálogo entre productores, extensión técnica y experimentación coordinada para identificar qué funciona en suelos, climas y sistemas socioeconómicos específicos.

La red de Aapresid funciona como un espacio para ese diálogo. Al reunir casi 300 productores en Mendoza, la asociación fomenta la innovación en red: intercambio de datos de campo, pruebas comparativas de manejo de suelo, rotaciones y uso de cultivos de servicio que aporten cobertura, materia orgánica y control de malezas. En regiones secas o con pendientes, como gran parte de Cuyo, la siembra directa reduce la erosión y mejora la infiltración; en zonas más húmedas la misma técnica puede optimizar la estructura del suelo y la eficiencia en el manejo del agua. Más allá de la técnica, el foco está en encontrar equilibrio entre productividad y rentabilidad.

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Marcelo Torres, presidente de Aapresid, reforzó esa visión durante la gira y en su visita a Sitevinitech, la feria internacional de tecnología para la viticultura y enología que se realizó en Mendoza. Según Torres, los productores se enfrentan continuamente con la realidad económica: “No se puede trabajar para perder plata. Hay que buscar herramientas y sistemas, probar hasta encontrar el equilibrio entre lo productivo, lo sustentable y lo económico”. Ese equilibrio exige tanto innovación en el manejo de insumos y maquinarias como una lectura realista de costos, precios y mercados.

Entre los temas que emergen con mayor frecuencia en estos encuentros están la falta de rentabilidad estructural en muchas explotaciones, la menor atracción del campo para las nuevas generaciones, la incorporación de tecnologías digitales y de precisión, y la necesidad de diálogo con las políticas públicas. En todos ellos la respuesta que propone Aapresid es colaborativa: sumar experiencias, datos y capacidades locales para diseñar soluciones escalables. La articulación con instituciones como el INTA y universidades permite además validar prácticas y amplificar resultados mediante investigación aplicada.

La historia recuerda que la siembra directa misma fue en su origen una propuesta “disruptiva”: pioneros entonces tildados de “locos” hicieron pruebas que hoy son referencia. En Mendoza, la nueva regional refleja un proceso similar: productores que adoptan prácticas distintas, las adaptan y las comparten. Maximiliano Bordas, referente de la regional Mendoza, reconoció que en zonas de montaña los grupos suelen ser más reservados, pero que la identificación con otros “locos” facilita el intercambio. Esa comunidad de práctica acelera la mejora continua: se prueba, se ajusta y se difunden las experiencias que resultan exitosas.

Las visitas a viñedos y chacras permiten observar en terreno cómo se integran alternativas productivas: manejo de riego en viñedos de terroir, conservación de cobertura en olivares, rotaciones con manzano y la combinación de cultivos tradicionales con cultivos de servicio. Además, ferias como Sitevinitech actúan como nodo de transferencia tecnológica donde se vinculan procesadores, productores y proveedores de soluciones digitales, de riego y de manejo de suelos. Para la agenda de Aapresid, esa vinculación es estratégica: la innovación no sólo es técnica, también es institucional y de mercado.

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En el centro del debate está la figura del productor protagonista. Torres insistió en que el productor no debe esperar a que las soluciones lleguen por sí solas: “Tiene que salir a buscar la solución y compartir con sus pares; no la va a encontrar solo”. Esa postura implica liderazgo local, voluntad para experimentar y la disposición a documentar y comunicar resultados. La red de Aapresid facilita ese proceso, articulando encuentros regionales, demostraciones de campo y espacios de formación que reducen la incertidumbre asociada a la innovación.

El intercambio en Mendoza también puso en relieve un tema de larga data: la orientación al mercado global, en particular el lugar que ocupa Argentina en la oferta de “vino de terroir”. La discusión con bodegas y especialistas permitió conectar prácticas de campo con requerimientos de calidad en bodega y expectativas de los consumidores internacionales. Esa conexión es clave para agregar valor a la producción y para justificar inversiones en manejo sustentable y tecnologías que mejoren la trazabilidad y la calidad.

En síntesis, el Encuentro Nacional de Regionales de Aapresid en Mendoza fue un ejemplo de cómo la colaboración entre productores de distintas regiones impulsa la adaptación y la innovación agrícola. Mediante visitas de campo, el intercambio de experiencias y la articulación con ferias técnicas e instituciones de investigación, los participantes consolidaron prácticas que buscan aumentar la productividad, cuidar el ambiente y mejorar la rentabilidad. El mensaje central es claro: innovar es un proceso colectivo que exige ensayo, error, ajuste y—sobre todo—compartir conocimiento para crecer.

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