domingo 1 febrero 2026

Demoras en soja y maíz, empuje final del girasol y un trigo que sorprende con rendimientos por encima de los máximos históricos

La campaña 2025/26 avanza con fuertes contrastes entre cultivos de verano demorados, excesos hídricos persistentes y un trigo que registra rindes excepcionales. Los datos surgen del último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y del reporte de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario, que advierten un escenario complejo en la región núcleo.

Siembra de soja y maíz: el exceso hídrico marca el paso en todo el país

La campaña muestra un avance heterogéneo, con zonas que logran progresar al ritmo esperado y otras que siguen frenadas por perfiles saturados y lluvias que se repiten cada tres o cuatro días. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) señala que la soja alcanza el 24,6 % de las 17,6 millones de hectáreas proyectadas, pero mantiene una demora interanual de 11 puntos y un retraso adicional de 3,3 puntos frente al promedio de las últimas cinco campañas.

En paralelo, la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierte que la región núcleo transita uno de los atrasos más severos de la última década. La soja de primera avanza allí al 70 %, lo que implica 25 puntos menos que el año pasado y 18 puntos por debajo del promedio quinquenal, con cerca de 1 millón de hectáreas pendientes de siembra.

Las lluvias frecuentes generan interrupciones constantes y obligan a los productores a operar en ventanas muy estrechas, justo cuando la fecha óptima de siembra —que se extiende hasta el 20 de noviembre— empieza a cerrarse. En Aldao, en el centro-sur santafesino, los técnicos describen un escenario crítico donde cada lote sembrado enfrenta el riesgo de perder la emergencia si cae una tormenta de más de 40 mm durante la semana posterior.

Hacia el noreste de Buenos Aires, el avance apenas llega al 15 %, con productores que no logran consolidar un ritmo estable debido a la alternancia de precipitación y humedad excesiva. En el sur de Junín la situación es similar, mientras que más al oeste —en zonas como General Pinto— la rápida “oreada” del suelo permite retomar la actividad entre lluvia y lluvia, gracias al viento y a las altas temperaturas.

En el sur y centro-sur de Santa Fe, localidades como Bigand, Carlos Pellegrini y Marcos Juárez se ubican entre las más adelantadas de la región, porque ya superaron el 80–90 % del área planificada. Allí esperan finalizar la siembra dentro del período óptimo, en uno de los pocos núcleos donde el clima dejó algún margen de maniobra.

El maíz, según la BCBA, avanza al 37,3 % y mantiene una de las demoras interanuales más profundas de la campaña, afectado por el mismo escenario climático que condiciona a la soja. El 100 % de los cuadros implantados presenta condición Normal a Excelente, pero un 12 % no puede recibir refertilizaciones ni labores complementarias por la falta de piso, un problema que se replica en varias áreas núcleo según reporta también la BCR.

La tormenta del fin de semana dejó un tendal de inconvenientes en zonas bajas del norte bonaerense, donde nacimientos quedaron en riesgo por el exceso de agua. En San Pedro la lluvia “planchó” numerosos lotes que ahora permanecen en incertidumbre, porque el pronóstico anticipa nuevas tormentas para el jueves 20 y viernes 21, con probabilidad de granizo.

En General Pinto, técnicos reportaron casos de granizo severo con daños de 50 al 70 % en lotes de maíz, trigo y girasol, aunque aclaran que se trató de un área acotada. Hacia Corral de Bustos también aparecieron daños por viento y exceso hídrico que obligarán a resembrar, un escenario que complica aún más el apretado calendario de la región núcleo.

Girasol y sorgo: avance firme pero con daños puntuales por tormentas

El informe de la BCBA indica que el girasol ya cubre el 95,1 % de las 2,7 millones de hectáreas proyectadas, con un progreso semanal de 10,5 puntos impulsado por el sudeste bonaerense. El cultivo exhibe un estado excelente, porque el 98 % de los cuadros se ubica entre Normal y Excelente, con una condición hídrica Adecuada u Óptima en el 85,1 % del área.

En la región núcleo, sin embargo, la GEA reportó daños puntuales por granizo en sectores del este de General Pinto, donde algunas mangas afectaron cultivos de girasol con pérdidas significativas. Aunque se trata de áreas aisladas, estos eventos reflejan el nivel de inestabilidad atmosférica que domina noviembre y que podría intensificarse hacia fin de mes.

El sorgo, por su parte, avanza al 34 % a nivel nacional, con un adelanto interanual de 3,6 puntos y una implantación favorecida por la buena humedad superficial. La provincia de Córdoba continúa recortando intención de siembra —alrededor del 13 % menos que la campaña previa— debido a la competencia directa con el maíz, aunque los técnicos esperan cerrar la implantación en buenas condiciones durante las próximas semanas.

Trigo: rindes excepcionales, pero con riesgos de calidad y márgenes ajustados

El trigo se consolida como el gran protagonista de la campaña, con rendimiento que superan los máximos históricos según la BCBA. La cosecha nacional avanza al 20,3 % del área apta, mientras el 70 % restante transita llenado de granos o madurez fisiológica en un escenario climático que favorece la expresión del potencial.

La visión de la región núcleo añade matices importantes. La GEA destaca que los lotes cosechados confirman una campaña excelente, pero advierte que los rindes excepcionales responden a un clima ideal que difícilmente se repita con frecuencia. En campo alquilado —modalidad que representa el 70 % de la producción en la región— la rentabilidad recién aparece cuando se superan los 50 quintales por hectárea.

Con precios a cosecha en torno a 18,3 u$s/qq, los márgenes del trigo muestran una sensibilidad extrema al rendimiento. En campo alquilado, un lote de 40 qq/ha deja una pérdida de 158 u$s/ha, mientras que a 50 qq/ha el resultado sigue siendo negativo en –29 u$s/ha, y recién a 60 qq/ha aparece un margen positivo de 75 u$s/ha.

En campo propio, en cambio, el salto entre 40 y 60 qq/ha multiplica por más de cuatro el margen neto, pasando de 59 a 252 u$s/ha. Los técnicos destacan que el costo del alquiler —equivalente a 18 qq/ha de soja— determina buena parte del riesgo económico del trigo en zonas donde el rinde promedio ronda los 38 qq/ha.

El análisis económico se vuelve aún más complejo porque el precio internacional cayó frente al año pasado, presionado por un escenario global de abundante oferta. Tanto el USDA como el IGC proyectan una producción mundial récord de 816 a 818 millones de toneladas, empujada por aumentos en Estados Unidos, Argentina, Rusia, Australia, Canadá y la Unión Europea.

En la región núcleo aparece otro foco de preocupación: la caída de proteína en trigo. Técnicos de Aldao explican que muchos planteos con fertilización base terminarán con buen rinde, pero con proteína baja, un factor que puede generar descuentos significativos en la comercialización. En zonas como General Pinto, la combinación de lluvias intensas y planteos tradicionales aumentó el riesgo de lavado de nutrientes, mientras algunos lotes registraron síntomas de fusariosis sobre el final del ciclo.

Pese a estas señales de alerta, la BCBA sostiene su proyección nacional de 24 millones de toneladas, impulsada por rendimientos excepcionales en amplias zonas del centro y sur bonaerense

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