Dólar vs. Inflación: por qué la tendencia puede revertirse y el tipo de cambio ganarle a los precios

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) trajo una serie de datos que nos dejan opiniones divergentes. En primer lugar, la inflación a un año vista se estaría desacelerando: hoy en torno al 32% anual, el relevamiento la proyecta en un 24,1% anual según la media de las consultoras y en un 26,5% anual según las 10 consultoras con mayor cantidad de aciertos. Sin embargo, notamos una gran divergencia cuando se opina sobre el tipo de cambio.

Al contrario de lo que presume la media del mercado, creemos que la inflación puede bajar mucho más que las expectativas de las consultoras; sin embargo, el dólar podría, a un año vista, subir más que el costo de vida.

Quedan abiertas las dos opciones: la media de los consultores ve una deflación en dólares del 3,3% anual, mientras que las 10 consultoras con mayor cantidad de aciertos ven una inflación en dólares del 3,7% anual.

En ese caso, la media de las consultoras ve a un año un dólar de $1.786, lo que implica una tasa de devaluación del 28,4% anual, por encima de la inflación. Mientras tanto, las 10 consultoras con mayor nivel de acierto ven un dólar de $1.697, lo que implica una devaluación del 22% que se ubicaría por debajo de la inflación esperada.

Es interesante ver qué nos dice el mercado. La inflación a un año, según el mercado de bonos, surge de comparar la tasa de retorno del bono T30A7 (que rinde el 28,4%) y el bono en pesos ajustado por inflación TZXA7 (que rinde el 1,0%). Ambos títulos vencen el 30 de abril de 2027, lo que nos indica que la inflación esperada es del 28,3% anual, muy por encima de los pronósticos de las consultoras.

Recordemos que para abril de 2027 ya se estarán desarrollando las elecciones en muchas provincias, y que el ritmo de los resultados le pondrá intensidad al “color” del dinero. Si el resultado de los comicios es funcional al oficialismo, el color del dólar será verde agua; si no lo es, el color del dólar será verde fosforescente, con más demanda en el mercado.

Ambos vencen el 30 de junio de 2028 y lo que reflejan es que el mercado espera que la inflación siga superando a la tasa de devaluación, pero por un rango pequeño de apenas el 0,47% anual, lo que indicaría que no habría diferencias significativas.

Es relevante proyectarnos más allá de las elecciones. El bono TZV28, que es un título en pesos que ajusta por dólar mayorista (dollar-linked), rinde el 7,4% anual; por su parte, el bono TZX28, que ajusta por inflación, rinde el 7,9% anual.

Por el lado del tipo de cambio, creemos que hay margen para una recuperación sin que afecte a los precios.

Conclusión: el dólar puede subir más que la inflación

Desde nuestro punto de vista, la inflación puede darnos una sorpresa positiva y comenzar a descender en los meses siguientes, ya sea por un ajuste en el precio de la carne, el fin de la guerra en Medio Oriente —y consecuentemente una normalización en el precio del petróleo—, como también por una política fiscal que seguirá siendo superavitaria, reservas en el Banco Central creciendo y un aumento muy bajo en la cantidad de moneda circulante.

Está claro que el precio de la divisa surge del mercado. Mientras tengamos una gran afluencia de dólares por el ingreso de inversiones del RIGI, liquidación de Obligaciones Negociables, bonos provinciales y exportaciones crecientes, luce difícil una suba importante, al menos hasta el mes de julio, cuando comienza a descender la liquidación de exportaciones.

El tipo de cambio hoy podría estar entre $1.450 y $1.500 y no sería grave para la economía; al contrario, alentaría a que muchos exportadores liquiden divisas, se active la recaudación del comercio exterior (que viene por debajo del año 2025) y el Gobierno lograría más dólares e ingresos fiscales.

Está claro que el riesgo país puede descender a la zona de los 400 puntos con un nuevo presidente de la Reserva Federal que baje las tasas, un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos y la apertura del estrecho de Ormuz con el fin del conflicto bélico entre Washington e Irán.

Respecto al mercado de bonos en dólares, creemos que siguen siendo una muy buena oportunidad de inversión. Argentina logró una mejora en su calificación y podrían venir más avances en un tiempo prudencial.

Todo esto podría darle un impulso al mundo emergente y hacer despegar a los activos financieros argentinos, comenzando por los bonos y siguiendo por las acciones.

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