Origen y contexto: tres variedades que llegan al mercado
Tehuelche INTA, Chamame INTA y Rosalinda INTA son el resultado visible de mas de una decada de mejoramiento genetico y trabajo tecnico desarrollado por el INTA San Pedro. Estas tres nuevas variedades de durazno comienzan a aparecer en la oferta comercial tras un proceso que combino ensayos en parcelas experimentales, evaluacion a campo y la voluntad de productores locales para implantar materiales no convencionales. Su presencia marca un paso importante en la fruticultura bonaerense, donde historicamente predomino genetica importada y ahora se buscan materiales adaptados a condiciones regionales y a demandas concretas del mercado.
DURAZNOS CON IDENTIDAD Y ADAPTACION LOCAL
Las nuevas selecciones forman parte de un registro de 30 cultivares desarrollado por INTA San Pedro y presentado en 2017. El trabajo de mejora varietal en fruticultura es de largo aliento: segun investigadores del equipo, el proceso hasta el registro exige por lo menos 15 anos. Esa duracion incluye ciclos de cruzamiento, seleccion, pruebas agronomicas, analisis de calidad de fruto y evaluaciones de comportamiento en distintas condiciones climaticas y de manejo.
Los nombres elegidos -Tehuelche, Chamame y Rosalinda- no son aleatorios: evocan identidades culturales, geograficas y sociales del pais, una decision que refuerza la intencion de articular ciencia y territorio. Ademas del componente simbolico, estas variedades se desarrollaron buscando atributos concretos: mayor color y tamano del fruto, adaptabilidad a ciclos locales de cultivo y momentos de cosecha estrategicos para mejorar la oferta comercial.
El proceso tecnico y la importancia de la adopcion productiva
La genetica sola no alcanza: el paso de la innovacion desde la parcela experimental al mercado depende de la adopcion por parte de productores. INTA San Pedro trabajo con camaras y asociaciones locales para que empresas y agricultores probaran las nuevas variedades en condiciones reales. Cuatro empresas instalaron cinco plantas de cada uno de los 30 cultivares para evaluar su comportamiento; otras dos implementaron montes a escala comercial. Estos ensayos permiten conocer aspectos clave como vigor de planta, precocidad, resistencia a plagas y enfermedades, y comportamiento poscosecha.
Ademas, la produccion de plantas es un cuello de botella que exige planificacion: una vez tomada la decision de plantar una variedad nueva es necesario producir material vegetativo suficiente, proceso que requiere tiempo y recursos. Desde la implantacion hasta la primera cosecha suele transcurrir entre dos y tres anos, por lo que la incorporacion de una variedad al mercado es un proceso escalonado y de mediano plazo.
Que aportan Tehuelche, Chamame y Rosalinda
Si bien cada variedad tiene caracteristicas propias que se ajustan a distintos perfiles de produccion, hay atributos comunes que llevaron a su desarrollo y difusion:
– Color y tamano: se priorizaron frutos con mayor coloracion y calibre, rasgos valorados por mercados frescos y por consumidores que asocian apariencia con calidad.
– Fechas de cosecha: las nuevas variedades cubren ventanas de recoleccion estrategicas, permitiendo a productores ampliar la oferta o posicionarse en momentos con menor competencia.
– Comportamiento de planta: se busco estabilidad en rendimiento y facilidad de manejo, factores que reducen riesgos productivos.
– Adaptacion local: las selecciones se seleccionaron para responder bien a las condiciones climaticas y edaficas del noreste bonaerense, un aspecto que mejora eficiencia y reduce la necesidad de intervenciones extremas.
Estas cualidades no solo benefician al productor con mayor competitividad, sino que ofrecen al consumidor frutas con mejor presentacion y, en muchos casos, mejor calidad organoleptica -aroma, jugosidad y firmeza- derivada de la seleccion orientada a equilibrio entre azucar y acidez.
Del ensayo al mercado: experiencias de productores
La insercion comercial de las nuevas variedades comenzo a consolidarse en 2021 mediante convenios de cooperacion entre INTA y camaras de productores y empacadores de la zona norte de Buenos Aires. Hoy, aproximadamente el 80% de las variedades de duraznero cultivadas en el noreste bonaerense corresponden a materiales introducidos, evaluados o registrados por INTA San Pedro. El objetivo actual es renovar ese abanico incorporando cultivares que sintetizan decadas de aprendizaje en la region.
Un aspecto relevante del proceso fue la decision de pequenos y medianos productores que renovaron montes frutales y optaron por instalar material nuevo. No siempre se trata de los mayores actores del mercado: la adopcion por medianos productores puede ser clave para la difusion inicial y para que la fruta llegue a los consumidores en diferentes circuitos, desde mercados locales hasta exportacion.
Impacto en la cadena de valor y en los consumidores
La introduccion de Tehuelche, Chamame y Rosalinda tiene implicancias operativas y comerciales:
– Diversificacion de la oferta: ofrecer frutas con distintos tiempos de cosecha y atributos visuales ayuda a estabilizar precios y a cubrir nichos de mercado.
– Mejora de imagen del producto local: contar con variedades desarrolladas regionalmente contribuye a la construccion de una identidad productiva y puede agregar valor en campanas de promocion.
– Reduccion de riesgos productivos: materiales adaptados localmente tienden a necesitar menos ajustes de manejo, lo que puede traducirse en costos mas bajos o en menor uso de insumos.
Para el consumidor significa acceso a duraznos con caracteristicas distintas a las de variedades importadas: mayor color, calibre consistente y potencialmente mejor perfil sensorial. Ademas, la trazabilidad y la vinculacion con programas publicos de mejora pueden ayudar a posicionar estos frutos en canales que valoren origen y sostenibilidad.
Perspectivas y recomendaciones
El camino de la innovacion varietal continua. Para que nuevas selecciones consoliden su lugar en el mercado es necesario:
– Escalar la produccion de plantas para que la oferta pueda crecer sin tensiones.
– Mantener el acompanamiento tecnico a productores, especialmente en manejo poscosecha y empaque para preservar calidad.
– Fortalecer canales de difusion al consumidor, informando sobre caracteristicas y momentos de temporada de cada variedad.
– Evaluar potenciales mercados de exportacion donde los atributos de estas variedades puedan ser valorados.
En terminos de sostenibilidad, priorizar materiales adaptados localmente facilita practicas mas eficientes y potencialmente mas respetuosas del ambiente.
Conclusion: la aparicion en gondola de Tehuelche INTA, Chamame INTA y Rosalinda INTA no es un hecho fortuito, sino la culminacion de anos de investigacion, ensayos y decisiones productivas. Su exito futuro dependera tanto de la calidad genetica como de la capacidad de productores, viveristas y comercializadores para escalar la produccion y posicionarlas frente a consumidores cada vez mas exigentes.


