El Gobierno oficializó la quita de retenciones a las economías regionales, con carácter retroactivo al 1ro de septiembre. La medida que había anticipado Sergio Massa en el marco de políticas de alivio económico fue formalizada este jueves mediante un decreto.
Entre los productos beneficiados por la eliminación de las retenciones se encuentran las cascaras de cítricos, jugos y esencias cítricas, el sábalo, jugo de uva, vino, arroz sin cáscara parbolizado o procesado, arroz descarrillado, extracto de roble y de quebracho, papa, maní sin cascara y aceite de maní.
Sin embargo, hubo otras actividades que se quedaron afuera de este beneficio. En este sentido, la Asociación Argentina del Girasol (ASAGIR) lamentó a través de un comunicado que el complejo agroindustrial del girasol haya sido excluido del programa de eliminación de derechos de exportación para las economías regionales.
Desde la entidad, advierten que “el girasol es un cultivo propio de los márgenes de la zona núcleo que muchas veces permite a los productores sostenerse en pie dadas sus condiciones de adaptación a los climas complejos y sensibles a los efectos del cambio climático”.
“Este cultivo se extiende principalmente en el Norte de nuestro país, en La Pampa y el Sur de Buenos Aires, y las industrias de transformación también tienen una distribución muy
regionalizada; de hecho, y constituye un elemento clave para el empleo industrial en sus localidades”.
“El desarrollo genético también es regional, y ofrece empleo rural a través de proveedoras de semillas y trabajo colaborativo con el INTA”.
CONTRA EL AGREGADO DE VALOR
Además, agregaron que “la industria de procesamiento de girasol agrega valor local y compite en desventaja en el exigente mercado mundial de aceites. Además del grano (7%), los productos industrializados del girasol también tienen un castigo impositivo incomprensible; el aceite y los pellets tienen alícuotas que van entre el 7% al 5%”.
Destacaron que “esto va en desmedro de la agregación de valor industrial, e impide la mejora de los precios percibidos por los productores agrícolas, resultando en un desincentivo para ampliar la superficie de producción”.
Si mantenemos estos niveles de derechos de exportación, perderemos la oportunidad de ser proveedores competitivos en un mundo que necesita el aceite de girasol argentino debido a la invasión rusa a Ucrania.
La cadena del girasol puede volver a ser un contribuyente muy importante al crecimiento del empleo, generación de divisas y agregado de valor en origen en nuestro país, si el Gobierno no se empeña en lo contrario.


