Trump aseguró que Washington no enviará tropas al terreno y reiteró que la ofensiva contra Irán será limitada en el tiempo.
“Nuestra incursión terminará pronto”, afirmó, al tiempo que calificó a Teherán como “una seria amenaza para Medio Oriente y para el mundo”.
En ese marco, el mandatario defendió la decisión de no advertir previamente a los aliados sobre los ataques, argumentando la necesidad de mantener el “efecto sorpresa”.
La reunión tomó un giro tenso cuando, ante una pregunta de un periodista japonés, Trump ironizó con el ataque a Pearl Harbor.
“¿Quién mejor que los japoneses lo entiende? ¿Por qué no nos avisaron de Pearl Harbor?”, dijo sonriendo, en referencia al bombardeo de 1941.
El comentario, vinculado a uno de los episodios más traumáticos de la historia estadounidense, generó incomodidad en el encuentro bilateral.
Trump también elogió el rol de Japón en el actual contexto internacional, aunque lanzó críticas implícitas a otros aliados.
“Japón está haciendo su parte respecto a Irán, no como la OTAN”, afirmó.
La reunión se produjo en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel iniciada a fines de febrero.
Según la Casa Blanca, el objetivo de la operación es limitar las capacidades militares iraníes, especialmente en materia de misiles y potencial nuclear.
Washington busca mantener el apoyo de sus aliados sin avanzar hacia una intervención terrestre, una opción que implicaría una escalada mayor del conflicto.
Analistas señalan que, más allá de los anuncios estratégicos, la referencia a Pearl Harbor podría generar ruido en la relación con Japón, uno de los principales socios de Estados Unidos en Asia.
Hasta el momento, no hubo reacción oficial de Tokio sobre el episodio.
La visita de tres días de Takaichi a Washington había sido idealmente programada para realizarse antes del viaje largamente planificado de Trump a China, lo que le permitiría ser “la última voz en su oído” antes de su encuentro con el líder chino Xi Jinping, señaló Kingston.
Pero Trump pospuso esta semana su viaje a China para concentrarse en Irán.
Japón ha evitado tanto respaldar como criticar directamente los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán iniciados el 28 de febrero, y en su lugar ha llamado a la desescalada. El conflicto es altamente impopular en Japón, cuya Constitución de posguerra limita a sus fuerzas armadas a funciones de autodefensa. (ANSA).




