domingo 1 febrero 2026

Estimacion de toneladas adicionales que podria producir Argentina tras acuerdo Mercosur UE sobre retenciones

El Acuerdo de Asociacion entre el Mercosur y la Union Europea constituye un hito para la insercion internacional del sector agropecuario argentino. Tras mas de veinte anos de negociaciones, el entendimiento establece un marco normativo mas previsible para el comercio entre ambas regiones, con implicancias directas sobre la competitividad del sector y, en particular, sobre el uso de derechos de exportacion -las llamadas retenciones- que han sido un instrumento central de la politica agropecuaria en Argentina.

Aunque el pacto fue aprobado en sus terminos politicos, su entrada en vigor no es inmediata. El Parlamento Europeo decidio que el Tribunal de Justicia de la Union Europea evalue la legalidad del acuerdo, lo que puede demorar el proceso hasta dos anos. Esa revision introduce una incertidumbre temporal importante, pero no altera el contenido del compromiso: desde el tercer ano de vigencia del acuerdo, Argentina se obliga a no aplicar derechos de exportacion a los productos que se destinen a la Union Europea, con excepciones y transiciones para determinadas cadenas productivas.

Un aspecto relevante del acuerdo es el tratamiento de la soja, por su peso en la economia agroexportadora del pais. Para este producto el compromiso incluye topes maximos decrecientes: una consolidacion inicial del 18% que se reduce de forma gradual hasta un 14% en el decimo ano. Otras cadenas pueden contemplar disposiciones especificas o plazos de ajuste diferentes, por lo que el impacto sectorial sera heterogeneo.

Uno de los puntos centrales que senalan los analistas es la dificultad tecnica y operativa de aplicar derechos de exportacion diferenciados segun el destino final de las mercaderias. Las cadenas agroindustriales suelen implicar multiples etapas de comercializacion y procesamiento, y con frecuencia el destino final de la mercaderia no se conoce al inicio del ciclo. En la practica, esa imposibilidad realista de segmentar la tributacion por destino tiende a trasladar el costo de cualquier derecho a la formacion del precio interno, con efectos sobre la competitividad general de la produccion local.

En ese contexto, un informe reciente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, elaborado junto con la Fundacion INAI, analiza como los compromisos asumidos en materia de derechos de exportacion podrian repercutir en la produccion y en las exportaciones de cereales y oleaginosas. El estudio utiliza un modelo de equilibrio parcial empleado habitualmente por la Bolsa para sus proyecciones, y plantea varios escenarios prospectivos que combinan cambios en la carga tributaria con variaciones en el grado de previsibilidad normativa.

En un escenario base, sin acuerdo y con condiciones macroeconomicas estables, la produccion total de cereales y oleaginosas de Argentina hacia la campana 2034/35 se proyecta en torno a 155 millones de toneladas. Si se incorpora una reduccion de derechos de exportacion alineada con los compromisos del Acuerdo Mercosur-UE, ese volumen podria elevarse por encima de los 160 millones de toneladas. Un escenario aun mas dinamico, que combina la baja de DEX con mejoras en la productividad derivadas de una mayor previsibilidad regulatoria, situa la produccion potencial cercana a las 173 millones de toneladas.

Ese incremento productivo tendria su correlato en el comercio exterior. A precios constantes, las exportaciones agroindustriales podrian pasar de poco mas de 33.000 millones de dolares en la situacion inicial a valores proximos a 42.000 millones en el escenario de mayor dinamismo. Los aportes mas significativos provendrian de cultivos clave como trigo, maiz y soja, que se beneficiarian tanto de menores cargas fiscales como de una mayor adopcion tecnologica y de un mayor cierre de brechas productivas entre explotaciones.

Mas alla de los resultados cuantitativos, el informe subraya que el Acuerdo incorpora disciplinas relevantes para la operatoria comercial: limitaciones al uso de medidas discrecionales, mayor transparencia en la formulacion de politicas, y pasos hacia la simplificacion administrativa. Estas disciplinas buscan reducir la incertidumbre regulatoria que, en anos anteriores, afecto la toma de decisiones de productores, exportadores e inversores, y asi contribuir a una mejora sostenida de la competitividad sistemica.

Los autores distinguen, no obstante, que sus resultados deben entenderse como ejercicios de simulacion sujetos a supuestos. Variables como el clima, la evolucion de los precios internacionales, las politicas internas en materia de subsidios o incentivos, y factores logisticos e infraestructura portuaria pueden modificar significativamente los resultados. Asimismo, la capacidad de capitalizar los beneficios potenciales del acuerdo dependera de politicas complementarias que impulsen inversion, investigacion y desarrollo, y la adopcion tecnologica.

Frente a estas oportunidades, los exportadores y representantes del sector reclaman avanzar en una agenda de competitividad integral. Entre las medidas sugeridas suelen aparecer: mayor transparencia en la normativa fiscal y comercial, una reduccion gradual y previsible de las retenciones, incentivos para la inversion en infraestructura logistica (puertos, caminos, ferrocarril), politicas de credito orientadas a la adopcion de tecnologias de productividad, y programas de mejora de la calidad y la trazabilidad para responder a exigencias regulatorias crecientes en mercados externos.

Tambien se destaca la necesidad de promover la agregacion de valor local a las exportaciones, ya que mover la oferta hacia productos con mayor transformacion puede reducir la vulnerabilidad a fluctuaciones de precios internacionales y generar empleo. Al mismo tiempo, fortalecer la apertura comercial hacia nuevos destinos y profundizar acuerdos bilaterales o regionales contribuiria a diversificar mercados y disminuir la dependencia de unos pocos compradores.

En materia institucional, resulta clave consolidar mecanismos de dialogo publico-privado que permitan anticipar y coordinar respuestas a cambios regulatorios internacionales. La previsibilidad no es solo la ausencia de restricciones; tambien es la existencia de senales claras sobre el rumbo de la politica economica que permitan planificar inversiones de mediano y largo plazo.

El calendario y la implementacion efectiva del Acuerdo seguiran siendo factores determinantes. Si la revision legal en la Union Europea se dilata, la ventana de oportunidad para una reforma ordenada de las retenciones y otras herramientas podria demorarse. Sin embargo, el sentido general del pacto -hacia reglas mas estables, menos discrecionalidad y mayor integracion con mercados demandantes de alimentos- presenta una oportunidad estrategica para reposicionar al agro argentino como proveedor confiable en un mercado global que exige calidad, cumplimiento regulatorio y trazabilidad.

En sintesis, el Acuerdo Mercosur-UE no garantiza de por si la eliminacion inmediata de las retenciones ni resuelve todos los desafios estructurales del sector, pero si ofrece un marco con potencial para mejorar la competitividad del agro argentino. Aprovecharlo requerira combinar el cumplimiento de los compromisos internacionales con politicas domesticas coherentes que impulsen inversion, innovacion, infraestructura y capacidades para agregar valor a la produccion.

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