El acuerdo entre la Union Europea y el Mercosur, tras mas de 25 anos de negociaciones, entro en su fase decisiva y puede representar un cambio importante para la cadena carnica regional. Mas alla del valor simbolico de restablecer una relacion comercial prolongada, el pacto introduce cambios concretos en aranceles y contingentes que afectan directamente la competitividad de las exportaciones de carne vacuna del Mercosur, con impactos tanto comerciales como productivos y regulatorios.
Uno de los efectos mas inmediatos para la carne es la reduccion de barreras arancelarias. El texto contempla la eliminacion del arancel del 20% que hoy se aplica al contingente Hilton, una ventaja clara para los exportadores argentinos que operan dentro de ese regimen. Ademas, se crea un nuevo cupo anual de 99.000 toneladas en equivalencia de carcasa (aproximadamente 76.000 toneladas en peso producto), que se implementara de manera gradual durante cinco anos. Ese nuevo contingente tendra un arancel intracuota del 7,5%, muy inferior al arancel fuera de cuota que ronda el 50% actualmente. En conjunto con las cuotas ya existentes -como la Hilton y la 481- el Mercosur pasaria a contar con una capacidad de acceso preferencial cercana a 131.000 toneladas anuales entre todos los regimenes, una cifra sensiblemente mayor a la actual.
El nuevo cupo incorpora condiciones operativas relevantes: no limitara la alimentacion del ganado, lo que flexibiliza condiciones productivas que varios actores de la region ven como una mejora, pero si establecera requisitos de conservacion, con hasta un 55% del cupo para cortes enfriados y el resto exclusivamente para cortes congelados. Ese mix tiene implicaciones logisticas y de infraestructura, porque obliga a ampliar la capacidad de camaras y transporte refrigerado para cumplir las exigencias de conservacion durante la comercializacion en Europa.
A nivel practico, el impacto en los volumenes y la competitividad puede ser notable. Datos del cierre de 2025 muestran que el cumplimiento del contingente Hilton alcanzo el 69,3%, y que los paises del Mercosur exportaron unas 49.000 toneladas bajo Hilton dentro de un total estimado de 229.000 toneladas de carne vacuna dirigidas a la UE en ese periodo. Es decir, cerca del 80% del volumen entro pagando arancel pleno. En el caso de Argentina, la asignacion Hilton por ciclo es de 29.500 toneladas, y en 2025 las exportaciones fuera de cuota duplicaron a las efectuadas dentro del contingente, lo que indica que la demanda existe y que una menor carga arancelaria podria traducirse en aumentos rapidos de ingresos al mercado europeo sin necesidad de redireccionar volumenes.
El analisis comparado con las proyecciones europeas refuerza el potencial del acuerdo. El Outlook Agricola de la UE proyecta un crecimiento muy limitado de las importaciones de carne vacuna -en torno al 0,12% anual hasta 2035-, mientras que el nuevo cupo preferencial del Mercosur creceria, segun el cronograma de apertura, a un ritmo promedio cercano al 26% anual durante los proximos cinco anos. Esa diferencia convierte la ventaja arancelaria en un factor decisivo para ganar participacion en un mercado estancado.
No obstante, el camino no esta exento de desafios. La distribucion interna del nuevo cupo entre los paises del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) debe consensuarse y podra generar disputas politicas y economicas, dado el diverso tamano de los sectores ganaderos nacionales y las capacidades de procesamiento y logistica. Ademas, las salvaguardias incluidas en el texto permiten a la UE activar medidas temporales si detecta perturbaciones de mercado, lo que atenua el riesgo politico dentro de la Union pero introduce una fuente de incertidumbre para los exportadores del Mercosur.
Otro elemento a considerar son las exigencias sanitarias, de trazabilidad y ambientales que acompanan habitualmente este tipo de acuerdos. La presion de sectores europeos -con Francia como referente destacado- obligo a incorporar mecanismos para controlar aspectos relacionados con la sostenibilidad y el origen de la produccion. Aunque el acuerdo abre puertas comerciales, su implementacion efectiva requerira que los exportadores del Mercosur adapten procesos de certificacion, practicas de manejo y sistemas de monitoreo para cumplir estandares europeos, lo que puede implicar inversiones en certificacion, trazabilidad y control de la cadena de frio.
En terminos de beneficios economicos, la reduccion de aranceles se traduciria en un ahorro directo del 20% en una primera etapa para la carne Hilton. Con la incorporacion progresiva de las nuevas cuotas, el beneficio por tonelada podria superar el 40% frente al arancel consolidado actual, mejorando los margenes de exportacion y la competitividad precio-calidad frente a otros proveedores. Esto, a su vez, podria incentivar inversiones en el sector -plantas de faena, frigorificos y servicio logistico- si la previsibilidad normativa acompana a la apertura comercial.
El calendario politico tambien marca etapas: la firma prevista entre la presidenta de la Comision Europea y el presidente pro tempore del Mercosur fijada para mediados de enero allanaria el camino formal, pero la aprobacion parlamentaria en la UE y dentro de los Estados partes del Mercosur sera necesaria para su entrada en vigor y podria extenderse hasta el segundo semestre o mas alla. Hasta entonces, los agentes del sector deberan prepararse operativamente y afinar negociaciones internas sobre asignaciones y reglas de administracion del cupo.
El acuerdo se inscribe ademas en un contexto de convergencia con otras relaciones internacionales clave para la carne argentina y regional. China sigue siendo el principal destino de la carne vacuna argentina, y la relacion con ese mercado evoluciona con relevancia para los volumenes totales exportados. Al mismo tiempo, negociaciones bilaterales con Estados Unidos y otros acuerdos comerciales en curso pueden crear un escenario de mayor apertura y alternativas de destino que incrementen la resiliencia del sector.
En resumen, el entendimiento Mercosur-UE ofrece a la ganaderia de la region una oportunidad para ampliar accesos y mejorar margenes en un mercado europeo con crecimiento limitado. Su impacto final dependera de la resolucion de detalles tecnicos y politicos -distribucion de cupos, cumplimiento de requisitos sanitarios y ambientales, y la operativa logistica- asi como de la capacidad de los gobiernos y del sector privado para transformar la apertura en inversiones y practicas productivas sostenibles. Si esos factores se gestionan con previsibilidad, el acuerdo puede constituir un punto de inflexion para la carne del Mercosur; si quedan sin resolver, los beneficios podrian tardar en materializarse o concentrarse de forma desigual entre paises y empresas.


