domingo 1 febrero 2026

El Banco Central volvió a comprar dólares y las reservas subieron u$s372 millones

Tal como informó la autoridad monetaria, este lunes compró otros u$s55 millones y se sumaron a los u$s218 millones que compró la semana pasada. De esta manera, desde que puso en marcha el nuevo programa de acumulación de reservas, adquirió u$s273 millones.

El Banco Central (BCRA) volvió a comprar dólares este lunes, acumulando así seis ruedas al hilo sumando divisas en el mercado oficial.

El BCRA compra dólares: qué otro factor mira el mercado

El arranque de 2026 reactivó, desde la primera semana, la discusión que ordena buena parte de las decisiones financieras en Argentina: cómo se acumulan reservas sin desarmar el equilibrio de pesos y qué consecuencias tiene ese “tira y afloje” sobre el dólar. A diferencia de otros momentos, el mercado no está mirando un solo indicador, sino un conjunto de señales que se mueven al mismo tiempo y que, cuando se desalinean, se traducen en tensión.

De esta manera, las reservas brutas cerraron este lunes en u$s44.768, lo que significa una suba del u$s372 millones frente al viernes pasado. La suba del oro, que alcanzó nuevos récords, puede explicar parte de la fuerte suba de las reservas, muy por encima del monto que adquirió el BCRA en el mercado cambiario.

La clave, además, no pasa sólo por el volumen de compras del Banco Central, sino por el balance completo de flujos: ventas spot del Tesoro, utilización de instrumentos dólar linked y oferta de cobertura vía futuros. Con ese trasfondo, el mercado intenta responder una pregunta práctica: qué tan viable es sostener el tipo de cambio cuando conviven la necesidad de sumar reservas, administrar vencimientos, absorber pesos y ofrecer cobertura. 

En ese tablero, las noticias pueden parecer positivas en la superficie -compras de divisas en el mercado oficial y acceso a financiamiento para afrontar pagos inmediatos-, pero el termómetro de corto plazo sigue siendo otro: la volatilidad del fondeo en pesos. Si el costo del dinero a un día se vuelve impredecible, el resto del mercado se adapta con cautela: se recalibran posiciones, se frenan apuestas de compresión en moneda local y se vuelve más exigente la lectura sobre la sostenibilidad del esquema.

En la lectura de la consultora, la evidencia es contundente: en apenas tres ruedas, la caución a 1 día en BYMA pasó de 66,2% TNA a 35,1% y luego rebotó a 45,4%. Para 1816, esa secuencia expresa un mercado donde la liquidez se reacomoda por saltos y donde los precios del fondeo se vuelven un canal de transmisión inmediato hacia el resto de los activos.

Tasas overnight: el primer test que condiciona el humor del mercado

Desde 1816 señalaron que el nuevo mes trajo un alivio temporal de liquidez por la integración mínima del 75% de encajes, pero que ese respiro duró poco: el martes, las tasas overnight volvieron a subir. Sus analistas remarcaron que el inicio de 2026 se parece demasiado a 2025, un año dominado por volatilidad de tasas en pesos.

Para Mega QM, con esa dinámica se vuelve difícil que los bonos en moneda local compriman, y también se limita que la curva se mantenga empinada. Los especialistas del bróker explicaron que el fondeo suele castigar más al tramo corto, mientras que los largos responden a otros factores —como la sostenibilidad de deuda y la relación frente a hard dollar—, generando un mercado “partido” entre costo de corto plazo y expectativas de mediano plazo.

Desde Mega QM coincidieron en que el fondeo sigue siendo el punto sensible del corto plazo. Sus analistas apuntaron que la volatilidad del financiamiento en pesos persiste elevada y que, aunque el cierre puede mostrar números más bajos, el promedio operado revela tensión: la caución a 1 día cerró en 21%, pero el VWAP fue 42%, con movimientos erráticos que se concentran “sobre el cierre”.

Como resultado, los expertos de la consultora apuntaron que el stock de pasivos remunerados del BCRA —los pesos que toma a 1 día— se ubicó por debajo de $1 billón en cada rueda desde el 29 de diciembre. En su lectura, cuando el “colchón” de liquidez es más fino, el sistema queda más expuesto a que cualquier cambio de flujos impacte de inmediato en tasas overnight.

Pesos que se van, pesos que entran: la mecánica que empuja las tasas y define el dólar

Desde 1816 explicaron que el rebote de tasas tiene una causa operativa: el Gobierno está retirando más pesos vía venta de Lelink (BCRA) y spot (Tesoro) que los que el Central inyecta al comprar divisas en el mercado oficial. Esa asimetría, remarcaron, se refleja en una señal concreta de liquidez.

Para reforzar ese punto, desde 1816 indicaron que los depósitos del Gobierno en dólares cayeron USD 498 millones la semana pasada. La conclusión operativa es que el mercado no mira sólo el dato de compras del Central: mira el balance completo entre compras, ventas, absorción de pesos y necesidades de cobertura, porque ese balance es el que condiciona el precio del dólar y la estabilidad financiera de corto plazo.

En paralelo, 1816 señaló que el BCRA compró más de USD 200 millones en el MLC en las últimas cinco jornadas, en el inicio del nuevo programa de acumulación de reservas. Sin embargo, sus analistas subrayaron que ese número es considerablemente menor a lo que habría estado ofreciendo el Tesoro en el spot, en un contexto donde los flujos netos terminan siendo determinantes.

Los especialistas del bróker explicaron que esa cobertura se canaliza por varias vías: venta de futuros y LELINKs por parte del BCRA y spot por parte del MECON. El mercado, en esa lectura, no sólo pregunta “cuánto se compra”, sino “cuánta cobertura se puede ofrecer” sin que eso implique un costo creciente en tasas o una presión adicional sobre la liquidez en pesos.

Cobertura cambiaria: el mercado ya no mira sólo reservas, mira “sostenibilidad”

Desde Mega QM señalaron que, aun con noticias que tenderían a favorecer el frente cambiario —como la compra de reservas en el MULC—, el mercado está enfocado en un punto más estructural: cuán viable es brindar cobertura cambiaria recurrentemente para sostener un nivel de tipo de cambio. En su marco, lo relevante es la capacidad de sostener el esquema en el tiempo.

Ese posible crecimiento de posiciones cortas aparece vinculado a otro dato mencionado por 1816: el BCRA había achicado ese short hacia fin de año a la zona de USD 5.400 millones. En conjunto, la lectura es que la discusión sobre el dólar se juega tanto en el MULC como en la capacidad de ofrecer cobertura sin tensionar el resto del sistema financiero.

Desde 1816, el capítulo futuros aporta señales que el mercado incorpora a esa evaluación. Sus analistas señalaron que el interés abierto total en futuros de A3 se expandió USD 382 millones en lo que va del mes. Si se mantienen los patrones del año pasado, agregaron, una parte importante de ese aumento sería crecimiento del short del BCRA.

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