Desde comienzos de 2026, la entidad sumó u$s2.412 millones en el marco de la denominada “fase 4” del programa económico, lo que representa algo más del 24% de la meta anual de acumulación de reservas.
En un contexto de estabilidad cambiaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló 33 ruedas consecutivas de compras de divisas, tanto dentro como fuera del mercado de cambios, tras adquirir u$s167 millones este viernes.
Posteriormente, el Tesoro absorbe parte de esos pesos a través de colocaciones de deuda en el mercado interno, contribuyendo a moderar el impacto monetario de las intervenciones cambiarias.
Las adquisiciones de dólares se realizaron mediante emisión de pesos sin esterilización inmediata, lo que permite sostener la liquidez del sistema y evitar presiones alcistas sobre las tasas de interés.
La suba responde tanto a las compras netas de divisas del BCRA, como a la revaluación de monedas y activos que integran las tenencias internacionales, como el caso del oro. Pero también por el ingreso de dólares provenientes del sector privado.
Las reservas del BCRA alcanzaron máximos en más de cuatro años
De esta manera, las reservas internacionales se ubican en u$s46.261 millones, tras un aumento diario de u$s1.348 millones, el nivel más alto desde agosto de 2021.
En este sentido, PwC estimó que durante 2025 empresas argentinas emitieron deuda por más de u$s20.000 millones, un flujo que contribuyó a sostener la estabilidad cambiaria durante el año pasado.
En concreto, el mayor ingreso de divisas se explica principalmente por la liquidación de exportaciones agroindustriales, tradicional fuente de oferta en el mercado oficial yla emisión de deuda corporativa, que aporta dólares financieros al sistema.
Reservas en racha y dólar en calma
Desde GMA Capital destacaron que la racha de compras del BCRA marca uno de los mejores comienzos de año de la última década tanto por magnitud como por extensión de la racha compradora, y le devuelve centralidad a un indicador que suele anticipar cambios de régimen: la capacidad de sumar reservas sin sobresaltos.
Además, se espera que nuevas colocaciones del sector privado incrementen la disponibilidad de dólares en los próximos meses, reforzando el proceso de acumulación de reservas en un escenario de relativa calma cambiaria.
Eco Go, por su parte, explicó que la estabilidad cambiaria se alimenta de una oferta sostenida de divisas, impulsada principalmente por liquidación de Obligaciones Negociables y préstamos, y recién después por el agro. En ese contexto, la consultora indicó que el BCRA aceleró compras a un ritmo de USD 143 millones diarios, acumulando más de USD 2.000 millones en lo que va del año.
Para los expertos de la sociedad de bolsa, ese avance en reservas se tradujo en un cambio de foco del mercado. Con el Central comprando y el tipo de cambio sin presión inmediata, el dólar nominal dejó de dominar el debate cotidiano. En el mismo tramo, señalaron que el dólar oficial retrocedió 3% desde las elecciones de octubre y llegó a perforar la barrera de los $1.400, un movimiento que refuerza la percepción de calma y contribuye al ancla de expectativas.
Carry trade: cuánto se gana en dólares con esta maniobra
En ese contexto, el carry trade volvió a brillar con fuerza. Con un dólar que no corre, y con rendimientos en pesos que todavía se mantienen altos, el retorno medido en moneda dura se volvió especialmente atractivo. Pero el punto decisivo —el que separa un “carry cómodo” de un carry frágil— no es el rendimiento en sí, sino la sostenibilidad del combo: cuánto tiempo pueden sostenerse las compras de reservas, la absorción de pesos y la estabilidad cambiaria sin que la inflación o la competitividad empiecen a pasar factura.
Desde Eco Go también subrayaron el otro lado de la ecuación: la demanda de divisas se redujo con fuerza respecto del mes pasado, por menores compras minoristas y menores pagos de importadores. Con oferta sólida y demanda enfriándose, el tipo de cambio encontró espacio para descender y ubicarse en $1.390, quedando 12% por debajo de la banda superior, la mayor distancia desde julio de 2025.
En esa lectura, el CCL funcionó como una pieza clave para validar la calma: GMA Capital destacó que se mantuvo prácticamente en los mismos niveles de hace cuatro meses, en torno a $1.495, aportando estabilidad en una referencia que suele incorporar más rápido los ruidos del mercado. Cuando el CCL no corre, el carry gana terreno porque el riesgo de “salida” se percibe menor.
Desde GMA Capital señalaron que el resultado de este escenario es un nuevo impulso para las estrategias de tasa en moneda local. Con dólar estable y rendimientos en pesos elevados, el retorno del carry medido en dólares se ubica 16% arriba desde las elecciones de medio término, un dato que explica por qué el mercado volvió a mirar con atención plazos fijos y herramientas de liquidez, siempre que el tipo de cambio no se desordene.
Sin embargo, el punto delicado del carry no está en el presente, sino en la continuidad. El carry rinde mientras el dólar no sube y mientras la demanda por activos en pesos se sostenga. Por eso, el mercado mira dos anclas simultáneas: reservas (para evitar tensión cambiaria) y tasas reales (para mantener incentivos en pesos). Si una de las dos se afloja, el “carry imbatible” puede perder parte de su blindaje.
Eco Go aportó el marco operativo: el Gobierno combinó compras de divisas del BCRA con absorción de pesos vía colocaciones del Tesoro. Esa coordinación reduce el impacto monetario neto de comprar dólares, porque el Tesoro retira pesos del sistema en paralelo, conteniendo la presión sobre precios y sobre el propio dólar.


