El boom del pistacho: por qué San Juan se convirtió en el lugar ideal para producir este fruto gourmet

El pistacho gana popularidad en el mundo y San Juan emerge como el principal polo productivo en Argentina.

Economías regionales.

En los últimos años el pistacho pasó de ser un producto relativamente exclusivo a convertirse en un ingrediente presente en helados, chocolates y snacks.

La demanda mundial de frutos secos creció con fuerza y el pistacho se transformó en uno de los productos más buscados por los consumidores.

En Argentina, el cultivo todavía es incipiente, pero empieza a consolidarse en algunas regiones.

El principal polo productivo se encuentra en la provincia de San Juan, donde el clima ofrece condiciones particularmente favorables.

Un cultivo que requiere paciencia

El pistacho es un cultivo de largo plazo y requiere una planificación cuidadosa por parte de los productores.

En diálogo con Palabra de Campo, el ingeniero agrónomo Ricardo Caputo, asesor en Tierra de Pistacho, explicó que se trata de una inversión que demanda paciencia.

“No es un cultivo apto para ansiosos”, afirmó.

Según detalló, la entrada en producción es lenta.

“Hay que pensar en aproximadamente ocho años para ver los primeros frutos y el cultivo recién se estabiliza alrededor de los diez u once años”, explicó.

Un agroclima muy específico

El factor determinante para el pistacho es el clima.

No todas las regiones del mundo reúnen las condiciones necesarias para que el cultivo se desarrolle correctamente.

El pistacho necesita una combinación muy precisa de frío invernal y calor durante el verano.

“Se requieren entre 900 y 1200 horas de frío por debajo de los 7 grados durante el invierno”, explicó Caputo.

Después, cuando el árbol florece y comienza el desarrollo del fruto, se necesitan temperaturas elevadas.

“Una vez que el pistacho cuaja, debe acumular más de 2.800 horas con temperaturas superiores a los 25 grados”, señaló.

Por qué San Juan es ideal para el cultivo

San Juan reúne esas condiciones climáticas y además presenta un ambiente extremadamente seco.

En la región, las precipitaciones anuales rondan apenas los 100 milímetros, lo que favorece la sanidad del cultivo.

“El pistacho necesita un clima seco, y eso en San Juan se da de manera natural”, explicó el especialista.

Variedades y mercado

La variedad más difundida en Argentina es Kerman, originaria de Estados Unidos.

Sin embargo, también comienzan a implantarse nuevas variedades.

“Estamos incorporando Golden Hill y Lost Hill, que son variedades más precoces y con frutos un poco más grandes”, explicó Caputo.

Estas variedades podrían mejorar el rendimiento y acelerar la entrada en producción.

Una moda que podría quedarse

El auge del pistacho forma parte de una tendencia global en el consumo de frutos secos.

Según Caputo, el mercado suele avanzar por ciclos.

“Primero hubo un boom de la nuez, después de la almendra y ahora estamos viendo el crecimiento del pistacho”, señaló.

Aunque parte de la demanda responde a modas gastronómicas, el especialista cree que el consumo seguirá creciendo.

“Siempre queda un consumidor que descubre el producto y lo sigue consumiendo”, afirmó.

El desafío ahora es ampliar la producción nacional para aprovechar esa tendencia y posicionar al pistacho argentino en el mercado internacional.

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