El campo quiere hacerse escuchar: Aapresid pide una estrategia nacional para producir más y ganar mercados

Congreso Aapresid 2026: En el lanzamiento del Congreso Aapresid en Rosario, Marcelo Torres planteó que el agro necesita reglas claras, menor presión fiscal y una estrategia para crecer.

El agro argentino atraviesa un momento particular, en el que la discusión sobre el futuro productivo vuelve a ocupar el centro de la agenda. Para Marcelo Torres, presidente de Aapresid, la oportunidad está abierta, pero el país todavía necesita una estrategia clara para aprovecharla.

Durante el lanzamiento del 34° Congreso de Aapresid, el dirigente sostuvo que el sector tiene mucho para decir en el debate sobre desarrollo económico y producción de alimentos. “Tenemos que capturar más valor como país, producir más granos, más carne, más leche y más biocombustibles”, afirmó en diálogo con Palabra de Campo.

La edición de este año volverá a realizarse en Rosario, una ciudad que la institución considera parte de su identidad histórica. Según Torres, el regreso entusiasma porque el congreso será incluso más grande que el último realizado allí antes de la pandemia.

“Rosario es un poco nuestra casa, porque muchas reuniones de la comisión directiva se hacen allí y es un lugar donde siempre surgen buenas ideas”, explicó.

Suelo y voz: el mensaje central del Congreso Aapresid

El lema del próximo congreso combina dos conceptos que resumen la filosofía de la institución: “suelo y voz”. Para Aapresid, ambos elementos sintetizan el rol del productor en el debate público y en la construcción de sistemas agrícolas más sustentables.

Torres explicó que la idea es que el campo participe activamente en las discusiones sobre producción y desarrollo. Pero al mismo tiempo remarcó que la sustentabilidad debe demostrarse con datos concretos.

“Si decimos que nuestros sistemas son regenerativos, tenemos que demostrarlo con indicadores del suelo”, señaló.

En ese sentido, sostuvo que el suelo representa tanto el punto de partida como el destino de las decisiones productivas. Cada práctica agrícola deja una huella que termina reflejándose en su salud y en su capacidad de producir alimentos.

“Nosotros hablamos por el suelo, pero el suelo también habla por nosotros y muestra qué decisiones estamos tomando”, resumió.

Una nueva ventana para discutir producción y tecnología

Durante los últimos años, el agro estuvo bajo fuerte cuestionamiento en distintos ámbitos, especialmente en debates vinculados al cambio climático y al uso de tecnología agrícola. Sin embargo, Torres considera que el escenario global comenzó a cambiar.

Según su mirada, la invasión de Rusia a Ucrania marcó un punto de inflexión en la percepción internacional sobre la seguridad alimentaria. La guerra puso en evidencia la fragilidad del equilibrio entre oferta y demanda de alimentos y energía.

“Hoy hay una mayor conciencia global sobre la necesidad de producir más”, sostuvo.

Para el dirigente, esa nueva mirada abre una oportunidad para discutir modelos productivos basados en tecnología y conocimiento. Hace una década, recordó, parecía que la agricultura orgánica era presentada como la única solución posible.

Ahora, en cambio, el debate reconoce que la producción de alimentos requiere tecnología, innovación y sistemas productivos eficientes. En ese contexto, Torres cree que Argentina tiene margen para crecer si logra ordenar su política agroindustrial.

Reglas claras y menor presión fiscal

El presidente de Aapresid señaló que uno de los principales desafíos del agro argentino sigue siendo el marco económico en el que opera el sector. A su entender, la falta de previsibilidad limita la capacidad de expansión productiva.

“Con menor presión fiscal y reglas más claras, el campo puede producir mucho más”, afirmó.

En ese sentido, planteó que el país debería definir una estrategia de largo plazo para potenciar cadenas productivas clave. Esa planificación permitiría orientar inversiones, abrir nuevos mercados y generar más valor agregado en origen.

Torres mencionó especialmente el caso de los biocombustibles como un ejemplo de política productiva que podría ampliarse. También propuso mirar experiencias de países vecinos como Brasil, que lograron expandir fuertemente su agroindustria en las últimas décadas.

“Tenemos que analizar por qué otros países crecieron más que nosotros y pensar una estrategia de largo plazo”, señaló.

Ley de semillas: avances en el diálogo del sector

Otro de los temas que atraviesa la agenda agropecuaria es la discusión sobre una nueva ley de semillas. En los últimos meses, distintas entidades del sector comenzaron a trabajar en un documento conjunto para impulsar cambios en la normativa.

Torres valoró especialmente que en ese proceso participen seis organizaciones del agro: las cuatro entidades gremiales junto con Aapresid y CREA. Para el dirigente, ese nivel de diálogo representa un avance importante en un tema históricamente complejo.

“Estamos contentos porque estamos hablando todos juntos y el Estado nos está escuchando”, destacó.

El documento elaborado por las entidades establece algunos consensos básicos, como fortalecer los sistemas de control, mantener el uso propio oneroso y promover el desarrollo de nuevas tecnologías genéticas.

Según Torres, el objetivo es construir un ecosistema virtuoso que beneficie a todos los actores de la cadena. Los productores ganarían productividad con mejores variedades, mientras que los desarrolladores tendrían incentivos para invertir en innovación.

“Creemos que el productor con mejor genética va a ganar más, pero también tiene que haber estímulos para todos los actores”, explicó.

Un punto de partida para nuevos acuerdos

El dirigente admitió que los consensos en torno a la ley de semillas no son fáciles, especialmente cuando participan tantos actores con intereses distintos. Sin embargo, consideró que el hecho de haber logrado un documento común ya representa un paso relevante.

El texto, aclaró, todavía es perfectible y deberá seguir ajustándose en el debate político. Pero al menos permite establecer un punto de partida para discutir una normativa que el sector considera clave para el futuro tecnológico de la agricultura argentina.

“Los consensos nunca son fáciles, pero tener un documento sobre la mesa ya es un avance importante”, concluyó.

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