De acuerdo con el gobierno de Irán, las conversaciones serán “indirectas” y estarán mediadas por Omán, después de una primera ronda de contactos mantenida el 6 de febrero en la capital omaní, Mascate.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, llegó este lunes a Ginebra para la segunda ronda de conversaciones con Estados Unidos sobre el programa nuclear de la República Islámica, informó la televisión estatal iraní.
Araqchi se reunió con el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, “para un profundo intercambio técnico”, según indicó el canciller en la red social X.
“El ministro ha llegado a Ginebra al frente de una delegación diplomática y técnica para participar en la segunda ronda de negociaciones nucleares”, informó la cadena estatal iraní IRIB en su canal de Telegram.
Araqchi también prevé conversar con sus homólogos de Suiza y Omán y con otros funcionarios internacionales, según la cancillería iraní.
En la misma plataforma, Grossi precisó que el encuentro sirvió para preparar las “importantes negociaciones previstas mañana [martes] en Ginebra”.
Irán y EEUU retomaron una serie de contactos, tras la brusca interrupción ocurrida en junio pasado a raíz de los bombardeos de Israel en territorio iraní.
“Estoy en Ginebra con verdaderas ideas para lograr un acuerdo justo y equitativo. Lo que no está sobre la mesa: rendición ante amenazas”, señaló Araqchi en X.
– Sospechas –
Esa ofensiva fue el detonante de un conflicto de 12 días al que se unió Estados Unidos, con ataques contra infraestructuras nucleares iraníes.
Como en la reunión de inicios de este mes, la delegación estadounidense volverá a estar encabezada por el enviado del presidente Donald Trump, Steve Witkoff, y el yerno del mandatario, Jared Kushner, de acuerdo con la Casa Blanca.
Irán sostiene que la agenda está centrada exclusivamente en el programa nuclear, pero Estados Unidos insiste en incluir en la discusión el programa iraní de misiles balísticos y el apoyo que ese país brinda a grupos armados de la región.
En medio de la feroz represión de las protestas ocurridas en enero en Irán, Trump amenazó con intervenir militarmente en el país y hasta envió un portaviones a la región, protegido por una pequeña flota de navíos de combate.
A pesar de la perspectiva de una nueva ronda de negociaciones, Washington mantiene el tono agresivo.
“Hay que alcanzar un acuerdo, de lo contrario será muy traumatizante” para Irán, advirtió Trump un día antes, y el viernes llegó a afirmar que un cambio de régimen en Irán “sería lo mejor que podría pasar”.
El viernes, el mandatario estadounidense confirmó el envío de un segundo portaviones.
“Si vemos sinceridad de su parte [de Estados Unidos], estoy seguro de que estaremos encaminados hacia un acuerdo”, expresó.
Por su parte, el viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Majid Takht-Ravanachi, dijo a la BBC que Teherán podría adquirir compromisos sobre su acopio de uranio si Washington levantara las sanciones económicas impuestas contra la República Islámica.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo el domingo que cualquier acuerdo debe implicar la retirada de todo el uranio enriquecido de Irán y ser capaz de impedir que Teherán pueda enriquecer más.
Países occidentales e Israel acusan a Irán de intentar dotarse de armas nucleares, algo que Teherán niega, asegurando que su programa nuclear tiene fines civiles, como la generación de energía.
“No debería haber capacidad [iraní] de enriquecimiento”, sostuvo Netanyahu durante un discurso en Jerusalén, y añadió que lo prioritario es desmantelar “los equipos y la infraestructura que les permite enriquecer” uranio.


