La regla de la “sábana corta”: la expresión coloquial que se utiliza para describir una situación en la que no alcanza para cubrir todo: si se tapa de un lado, se destapa el otro.
Javier Milei y su ministro Luis Caputo no escapan de una regla de oro de la economía: en algún momento hay que tomar la decisión e ir por las prioridades políticas que definan el perfil de la administración.
Si lo sabrá el kirchnerismo: las tarifas baratas, que le valieron triunfos políticos, derivaron irremediablemente en escasez de dólares para sostener el crecimiento económico. Y en devaluaciones inevitables.
Para llevarlo al terreno de la economía, se trata de un verdadero “trade off”. No se puede todo al mismo tiempo.
Algo que se evaluó como pasajero, en una primera instancia, se acrecentó en los últimos meses.
Lo que aparece en el horizonte es la preocupación del Gobierno por el salto inflacionario durante el segundo semestre del año pasado.
Baja el dólar y el Banco Central compra reservas
Desde que arrancó el nuevo régimen cambiario y las compras de divisas del Banco Central, en la primera semana del año, el tipo de cambio mayorista ya cayó $45, equivalente al 3,1%.
Ahora, el Gobierno parece decidido a intentar aplacar esa tendencia, con el riesgo de que una suba de las tasas de interés y el posible ahogo financiero terminen por dinamitar la chance de una mejora de la actividad económica.
Además, el Banco Central compró reservas durante diez jornadas consecutivas. El viernes último fueron u$s125 millones, lo que permitió incrementar el saldo positivo hasta los u$s687 millones.
“El dólar mayorista se acomodó sobre el cierre (del viernes) en niveles próximos a los registrados el 5 de diciembre pasado”, posteó el operador Gustavo Quintana.
Suba de tasas, tras dato de inflación: la decisión de Javier Milei
Lo más relevante de las últimas horas, en materia de política económica, fue la señal del Banco Central con la tasa de interés, al elevarla al 49% anual en la última licitación de la deuda en pesos.
Un volumen impensado hasta hace un par de semanas, cuando se inició la ola compradora, y que le valió al Gobierno un fuerte respaldo del FMI.
“La profundización en las caídas de los dólares aparece como la reacción lógica a un Tesoro que, en tándem con el BCRA, se mostró dispuesto a sostener una política monetaria contractiva. El equipo económico dio una señal muy contundente con la licitación del miércoles: el sesgo de la política monetaria seguirá siendo restrictivo, en un contexto de escasa liquidez, lo que mantendrá elevadas las tasas de interés”, sostuvo el último reporte de la consultora financiera PPI.
Ese mensaje, poderoso, al mercado redundó en una baja en la cotización del dólar.
La advertencia de economistas y la City
El economista Pablo Goldín no tiene dudas. “Lo peor que puede decidir Milei es forzar una baja de la inflación a 1% o 0%”, dice.
Es más: los analistas de PPI constataron que, como prueba de la fase contractiva de la actual dinámica monetaria, las liquidaciones del sector agroexportador alcanzaron a u$s143 millones el último jueves, “acelerándose desde un promedio de u$s79,2 millones en las cinco ruedas previas y marcando el mayor registro diario desde principios de octubre (u$s290,6 millones el 03/10)”.
Es probable que el Gobierno haya tomado nota del 2,8% de inflación de diciembre, que estuvo por encima de la pauta del mercado y del propio oficialismo, y que por ese motivo haya decidido una suba de las tasas de interés.
Goldín se refiere a que la actividad económica necesita que las tasas de interés se mantengan competitivas; que no suban buscando una desinflación mayor. “Empezamos a preguntarnos cuándo se recuperará la economía. Y para ese fin se necesitan pesos en la calle”, grafica el economista jefe de la consultora MacroView.
La compra de dólares, en simultáneo con la baja de la cotización del dólar, originó distintas visiones en la City.
Algo que quedó a la vista en la última licitación del Tesoro, a mediados de la semana pasada.
“El mercado se convenció de que el Gobierno va a mantener la tasa elevada. La señal es muy poderosa: tenés al Tesoro y al BCRA marcando una política monetaria contractiva. Aun a costa de que la actividad económica, con estas tasas de interés, va a continuar muy floja”, apuntó Anselmi a iProfesional.
El rearmado de un carry trade, con una tasa de interés que genera expectativas de mejora de los rendimientos en pesos, coincide con una visión más tradicional, en el sentido de que hay empresas líderes que están colocando deuda en dólares en el exterior y que, al liquidar esas divisas en la ventanilla del BCRA, le permite a la autoridad monetaria comprar esos billetes verdes.





