La nueva campana agricola en Argentina arranca en un entorno complejo para los productores, con presiones de costos y un contexto climatico que despierta expectativas mas favorables. Entre los factores que influyen de manera inmediata en la campana se observa un incremento marcado en el precio de insumos clave y, al mismo tiempo, una recuperacion de la humedad de los suelos que podria estabilizar las lluvias en los proximos meses.
En materia de insumos, la urea -fertilizante central para trigo, cebada y maiz- registro en marzo un aumento superior al 36%, con fuertes subas acumuladas desde comienzos de ano. Este encarecimiento eleva de manera significativa los costos de implantacion para los cultivos, segun datos recopilados por el Banco Mundial, lo que obliga a revisar decisiones de manejo y a ajustar presupuestos en muchas explotaciones.
Desde el punto de vista climatico, las senales son mas alentadoras: los suelos muestran una recuperacion de humedad y los pronosticos indican una transicion hacia condiciones neutrales, con posibilidad de ingreso de El Nino mas adelante. Ese cambio podria aportar mayor regularidad en la distribucion de las lluvias durante el otono y el invierno, reduciendo riesgos de deficit hidrico en las etapas iniciales de crecimiento de los cultivos.
En este escenario, el trigo se posiciona como uno de los cultivos mas relevantes del ciclo. La campana reciente mostro un rendimiento notable, con una produccion record de 27,9 millones de toneladas impulsada por rindes elevados. Este volumen permitio mantener un ritmo sostenido de exportaciones y contribuyo a un mercado firme para el cereal. Los precios disponibles llegaron a situarse en torno a 185 dolares por tonelada, y comercialmente el trigo se ubico como el segundo cultivo con mayor volumen de ventas, por detras del maiz.
La cebada tambien conserva un papel estrategico en el esquema productivo argentino. Su demanda es impulsada por la industria cervecera nacional e internacional, y existe interes creciente en mercados forrajeros de Asia y el norte de Africa. Estas oportunidades comerciales generan expectativas positivas de cara al ciclo 2025/2026 y sostienen la intencion de siembra de muchos productores que valoran la rotacion y la diversificacion de ingresos.
Sin embargo, entre los desafios tecnicos mas relevantes persiste el avance de malezas resistentes, un problema que preocupa tanto a tecnicos como a productores. Especies como nabo, nabon y rama negra han mostrado una expansion sostenida, afectando rendimientos y obligando a replantear las estrategias de control. La presencia de poblaciones resistentes o con menor sensibilidad a herbicidas tradicionales complica el manejo, aumenta costos y puede reducir la eficacia de las rotaciones y mezclas de tratamientos.
Ante este contexto, las herramientas de manejo quimico siguen siendo parte de la respuesta, siempre que se utilicen en marcos integrados que consideren rotacion de modos de accion y medidas culturales. Una de las alternativas disponibles en el mercado es Voraxor(R), un herbicida de aplicacion pre-siembra que combina dos ingredientes activos, trifludimoxazin y saflufenacil. Ambos actuan sobre la misma diana bioquimica (inhibidores de la via PPO), y el producto cuenta con registro para su uso en trigo y cebada, ademas de soja, maiz y mani.
La formulacion busca ofrecer un control rapido de las malezas de hoja ancha, provocando un secado veloz de la biomasa vegetal, y aportar una persistencia que dificulta nuevas emergencias desde el banco de semillas. Esa accion residual puede reducir la competencia inicial sobre los cultivos y facilitar una implantacion mas pareja. La capacidad de actuar tanto en preemergencia como en aplicaciones sobre maleza ya emergida ha sido senalada como una ventaja operativa, complementada por una buena selectividad sobre los cultivos registrados y estabilidad bajo distintas condiciones climaticas.
En situaciones donde las poblaciones de malezas muestran menor respuesta a los inhibidores de PPO tradicionales, la combinacion de activos busca aportar una eficacia renovada y contribuir al manejo de la resistencia. No obstante, especialistas insisten en la necesidad de integrar estas herramientas con practicas agronomicas complementarias: rotacion de cultivos, trabajo sobre el banco de semillas, mezcla y secuencia de modos de accion y monitoreo constante de la densidad y el estado fenologico de las malezas.
Desde la industria, representantes han destacado la importancia de anticiparse a las problematicas del lote. Juan Perez Brea, gerente de Cultivo de BASF, senalo la relevancia de controlar la maleza presente y actuar sobre el banco de semillas mediante la residualidad del producto, con el fin de atender tanto los desafios actuales como las resistencias futuras.
La experiencia de productores aporta una mirada practica sobre la eficacia en campo. En Sierras Bayas, Olavarria, la empresa familiar Esteva S.H., dedicada a trigo, cebada, maiz y soja, incorporo el herbicida tras su presentacion oficial en 2024. Jorge Esteva explico que, por un ajuste en los costos, la empresa tuvo que modificar su estrategia de fertilizacion y control de malezas, y que Voraxor(R) paso a formar parte central del esquema de manejo. Segun su relato, el producto mostro buenos resultados sobre malezas dificiles, incluyendo individuos en estados avanzados y, en algunos casos, plantas en floracion, donde la eficacia suele ser mas limitada.
Otro aspecto valorado por el productor fue la persistencia del efecto. Esteva menciono que, en sus ensayos y aplicaciones, la accion residual llego a evitar nuevas germinaciones por aproximadamente 50 dias, lo que facilita el establecimiento del cultivo al reducir la competencia inicial. Ademas, indico que la combinacion con otros herbicidas, como 2,4-D y glifosato, ofrecio un desempeno destacado en su experiencia local. Por ello recomendo a otros productores probar el producto en una parcela representativa antes de una adopcion a mayor escala, ponderando la relacion costo-beneficio y la facilidad de uso.
En sintesis, la campana enfrenta tensiones entre el aumento de costos de insumos y una expectativa climatica mas favorable. La recuperacion de humedad y la posible transicion hacia condiciones neutral que deriven en El Nino aportan optimismo, pero la presion por malezas resistentes exige decisiones tecnicas precisas. Herramientas quimicas nuevas o combinadas pueden ofrecer respuestas utiles al control de especies dificiles, siempre que su aplicacion forme parte de estrategias integradas que incluyan rotacion, manejo del banco de semillas y monitoreo continuo. En ese marco, productos como el descrito se presentan como alternativas estrategicas para proteger el arranque del cultivo y mejorar las condiciones de implantacion, sin reemplazar las practicas agronomicas necesarias para preservar la eficacia a largo plazo.





