El mercado cambiario argentino atraviesa un período de aparente calma, con un dólar oficial que se mueve dentro de un rango previsible y una dinámica que, a simple vista, transmite estabilidad. Sin embargo, detrás de esa superficie se están gestando señales que podrían redefinir el precio del dólar en el corto plazo. Movimientos recientes en la estructura de las reservas del Banco Central, la baja de tasas, nuevas intervenciones del Tesoro y cambios en los flujos financieros componen un escenario más complejo de lo que sugieren los valores actuales del tipo de cambio.
El dólar oficial opera este martes 25 de noviembre a $1.470, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa avanza $17 hasta los $1.442. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1.518 (+1%), y el MEP se ubica a $1.472 (+0,8%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia a $1.460.
A la vez, la publicación de datos oficiales del Banco Central dejó expuesto un movimiento inesperado y relevante para el funcionamiento del mercado: la activación de un nuevo swap de monedas con Estados Unidos. Este dato modifica la lectura sobre la composición de las reservas, revela un cambio en la exposición financiera reciente y aporta información concreta sobre la estructura real de los activos del Banco Central. Sumado a la evolución de los pases, repos y encajes, permite delinear un mapa más preciso de las capacidades y limitaciones del organismo para sostener el esquema cambiario vigente.
El tipo de cambio oficial ha transitado las últimas semanas dentro de un corredor relativamente estrecho, sostenido por la vigencia de las bandas cambiarias y por una mayor oferta de divisas que provino del sector corporativo. A esto se suma una política monetaria que continúa ajustándose, con tasas que bajaron con fuerza y que hoy operan por debajo del ritmo de los precios. Todo esto contribuye a un equilibrio que, aunque funcional, presenta puntos de fragilidad que pueden convertirse en foco de tensión ante cualquier shock externo o cambio en los flujos de ingresos.
La consultora destacó además que la baja de tasas desde septiembre —del 35% TNA al actual 20% TNA— marcó por primera vez en el año un rendimiento por debajo de la inflación. Ese punto es relevante porque cambia los incentivos del mercado y limita el atractivo de permanecer en instrumentos de corto plazo en pesos.
Un dólar estable, pero contenido dentro de un rango muy definido
El dólar oficial transita una etapa de estabilidad dentro del corredor que se consolidó durante el último mes. Desde Ecolatina señalaron que el tipo de cambio se movió entre $1.400 y $1.450, ubicándose entre un 7% y un 8% por debajo del techo de la banda. Según la consultora, esta dinámica estuvo sostenida por la ratificación del esquema de bandas por parte de las autoridades y por una mayor oferta financiera derivada de colocaciones corporativas en dólares.
Con estos elementos combinados, el dólar viene transitando un equilibrio que, si bien responde a señales concretas, continúa dependiendo de un delicado balance entre oferta financiera, política monetaria y consolidación de expectativas.
Los especialistas también subrayaron que las compras de dólares realizadas por el Tesoro en el MULC contribuyeron a sostener el nivel de reservas y reforzaron la dinámica cambiaria reciente, permitiendo una transición más ordenada dentro del esquema de bandas.
Para la consultora, este movimiento implica que el BCRA pasó de deber pesos a deber dólares, algo que reconfigura sus pasivos y modifica la lectura del mercado sobre la solidez de las reservas internacionales. La información también confirma que Estados Unidos dejó de estar expuesto al peso argentino, algo que 1816 había inferido previamente a partir del comportamiento de los fondos invertidos en Letras del BCRA hasta finales de octubre.
Un movimiento oficial reveló la activación del swap con Estados Unidos
Según el análisis de 1816, la Planilla de Reservas correspondiente a octubre mostró un aumento de u$s2.500 millones en la línea de swaps de monedas, lo que confirma la activación de un swap con Estados Unidos. Hasta ahora, esa línea se explicaba exclusivamente por el swap vigente con China, por lo que el incremento implica un nuevo acuerdo financiero.
Además, 1816 recordó que a principios de noviembre detectaron otra operación relevante: Estados Unidos prestó DEGs por u$s865 millones en el transcurso de octubre, lo que explica por qué el monto del swap activado supera ampliamente los USD 2.000 millones que surgían de estimaciones previas.
El swap tiene un vencimiento a 30 días, aunque este plazo no impide sucesivos rollovers. Por ahora, la única información oficial disponible es la duración del primer tramo, sin precisiones adicionales sobre términos o condiciones.
La consultora detalló que casi la totalidad de las reservas brutas tienen contrapartidas equivalentes: encajes en dólares, repos, swaps y compromisos con organismos internacionales. Esto implica que el Banco Central cuenta con un margen reducido para intervenir ante eventuales tensiones cambiarias.
Un cambio que impacta de lleno en la estructura de reservas
El impacto del swap sobre las reservas netas fue inmediato. Según 1816, el nuevo pasivo en dólares, junto con un aumento de USD 1.000 millones en los pases en moneda extranjera, produjo una caída de USD 3.500 millones en las reservas netas. Con este ajuste, las reservas a valor de mercado quedan prácticamente en cero, e incluso se tornan negativas si se incluye la deuda del BCRA por los pagos de Bopreal a 12 meses.
Ambos enfoques coinciden en que la dinámica de reservas será un elemento central para sostener el actual sendero cambiario y para evaluar la capacidad del sistema para enfrentar shocks financieros.
Mientras tanto, Ecolatina aportó otra lectura complementaria. Para la consultora, el Gobierno busca una secuencia que combine recomposición de reservas, baja del riesgo país e ingreso a mercados de deuda. En ese esquema, el acceso reciente de la Ciudad de Buenos Aires a financiamiento internacional —con una colocación de USD 600 millones— es un dato relevante que podría abrir nuevas oportunidades a nivel provincial si el contexto se mantiene.
Por su parte, 1816 remarcó que el escenario exige monitoreo constante debido al bajo nivel de reservas netas y al peso creciente de los pasivos en dólares. No anticipan un salto inmediato, pero advierten que el equilibrio actual no es estructural y depende de variables que pueden moverse de forma repentina.
Qué puede pasar con el dólar en las próximas semanas
Con este panorama, el mercado vuelve a mirar el dólar como variable crítica para el cierre del año. Desde Ecolatina estiman que, mientras se mantenga la oferta corporativa y continúe vigente la banda cambiaria, el dólar debería seguir moviéndose dentro del rango actual. La consultora considera que el equilibrio puede sostenerse si avanza la recomposición de reservas y se mantiene la expectativa de acceso a mercados internacionales.
Ambas consultoras convergen en un punto: el corto plazo no mostraría un cambio disruptivo, pero la sostenibilidad del esquema depende de factores que aún están en evolución. El mercado, por lo tanto, observa tres ejes clave: la capacidad del Banco Central para recomponer reservas, la continuidad del esquema de bandas y la negociación con el FMI ante el desvío respecto de las metas vigentes.
Todos estos elementos, combinados, vuelven a instalar la pregunta central: ¿podrá mantenerse el dólar dentro del rango actual o está comenzando a formarse un nuevo precio de referencia? La respuesta depende de factores que se están moviendo en simultáneo y que requieren ser analizados en profundidad para entender qué podría pasar con el dólar en las próximas semanas.
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