Por Ankur Banerjee
SINGAPUR, 23 sep (Reuters) – El dólar alcanzaba el miércoles su nivel más alto en dos meses ante las perspectivas de subidas de las tasas de interés a corto plazo, aunque el descenso de los precios del petróleo podría alterar las perspectivas de inflación y política monetaria a nivel mundial.
El euro caía hasta su nivel más bajo desde finales de julio y se situaba en 1,14282 dólares. La libra esterlina se cotizaba a 1,3316 dólares. El índice del dólar, que mide la moneda estadounidense frente a seis divisas competidoras, subía un 0,16% hasta situarse en 100,71.
La reciente avalancha de subidas de tasas y la retórica agresiva de los principales bancos centrales han acaparado el protagonismo en los mercados de divisas, mientras que el conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán impulsa al alza los precios del petróleo y aviva los temores inflacionistas.
Los inversores anticipan ahora nuevas medidas de endurecimiento por parte de los bancos centrales, y los responsables de la Reserva Federal han señalado la posibilidad de nuevas subidas si la inflación no remite.
“El apoyo que el dólar recibe de las tasas de interés parece duradero, pero los futuros ya descuentan un endurecimiento mayor que las propias previsiones de la Fed, por lo que el dólar necesita ahora que los datos lo confirmen”, dijo Kieran Williams, responsable de divisas para Asia en Intouch Capital Markets.
“El respaldo del petróleo es más débil, con el Brent en su mínimo de dos semanas tras las noticias sobre la reapertura del (estrecho de) Ormuz”, añadió, refiriéndose a que Irán ha planteado la posibilidad de reabrir esta vía navegable de vital importancia.
Los mercados petroleros siguen en el punto de mira, con los futuros del crudo Brent cayendo hasta los 98,46 US$ por barril ante la esperanza de que la diplomacia en la Asamblea General de la ONU pueda allanar el camino para una resolución de la guerra en Oriente Medio, que ya dura siete meses.
El Brent ha subido un 37% desde que estalló el conflicto a finales de febrero, pero ha bajado durante seis sesiones consecutivas ante el alivio de las preocupaciones sobre el suministro y el creciente optimismo respecto a un avance decisivo.
El presidente de EEUU, Donald Trump, advirtió de que podría aniquilar a Irán si no se alcanza un acuerdo para poner fin a la guerra, pero también sugirió que podría alcanzarse pronto un acuerdo gracias a los esfuerzos diplomáticos en la ONU.
“La buena noticia es que los precios del petróleo se han moderado ligeramente desde los máximos, pero el camino a seguir sigue sin estar claro dada la falta de claridad en torno a una posible resolución del conflicto”, dijo Michael Wan, analista de divisas de MUFG.
Los inversores también esperan una reunión de alto riesgo entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, mientras ambos líderes buscan la estabilidad en una relación sometida a presión por cuestiones de gran alcance.
El yen japonés se situaba en 157,58 por dólar estadounidense, en un momento en que los operadores siguen mostrándose cautelosos ante la amenaza de una intervención después de que los mercados consideraran que la subida de tasas del Banco de Japón —hasta su nivel más alto en 31 años— la semana pasada no fue lo suficientemente agresiva.
Dos votos en contra y la ausencia de una señal claramente agresiva bastaron para avivar las dudas sobre la rapidez con la que el Banco de Japón endurecerá su política monetaria, sobre todo después de que la Fed subiera las tasas la semana pasada y señalara nuevas subidas en el futuro.
Los mercados japoneses permanecen cerrados por festivo y los analistas consideran que este periodo de baja liquidez es el momento óptimo para que las autoridades intervengan si fuera necesario.
“La subida del Banco de Japón no redujo la diferencia (de rendimiento) porque la Fed subió las tasas en la misma cuantía dos días antes, por lo que la tendencia sigue siendo al alza”, dijo Williams, de Intouch.
“Los 160 (por dólar estadounidense) siguen siendo el riesgo, pero, según se informa, las autoridades han dejado de anunciar de antemano las intervenciones y de fijar niveles concretos, por lo que el límite podría llegar antes y adoptar otras formas”.
(Reporte de Ankur Banerjee en Singapur; edición de Shri Navaratnam y Kim Coghill; edición en español de Patrycja Dobrowolska)



