En cifras, el billete estadounidense avanza en todo julio 13,6% y en todo el año ya escala alrededor de 31%, un nivel que duplica a la inflación acumulada en el primer semestre.
En el cierre del mes, el dólar oficial minorista llegó a un nuevo precio máximo, trepó 55 pesos en un día y se ubicó en $1.380 para la venta, en un escenario en que el mercado está “midiendo” hasta dónde puede llegar y los pasos a seguir del Gobierno, en un escenario en el que finalizó la cosecha gruesa del campo y que desde el oficialismo se está incentivando a liquidar las divisas remanentes con las bajas de las retenciones.
Asimismo, esta escalada se trasladó a los mercados de opciones y futuros del Matba-Rofex, donde para fin de diciembre se pactó un tipo de cambio mayorista que se acercó a los $1.540.
En especial, la mayor escalada ocurrió en toda esta semana, donde avanzó 85 pesos, es decir, aumentó 6% en las últimas 4 jornadas.
Factores que impulsan al dólar
Los factores que explican la escalada de este jueves, y del resto de la semana, se vinculan, según los operadores del mercado, al cierre de posiciones por fin de mes, a la poca oferta de divisas estacional y también por cierta especulación del mercado de no vender divisas para ver a qué precio se estabiliza el billete estadounidense.
Cifra que representa que se está convalidando una devaluación para todo el año de 49%.
Cabe recordar que en julio hubo un descalce muy notorio, debido al desarme de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFIs) que tenían los bancos, y el consecuente efectivo que quedó sin colocar, que se calcula en un total en torno a los 9 billones de pesos.
“Los exportadores estuvieron ingresando por debajo de su promedio, y esto también contribuye a correcciones hacia arriba de la cotización”, detalla Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.
También está afectando la incertidumbre política y económica que surge, por el clima de la previa electoral y por el bajo ingreso genuino de divisas, que para que se genere un flujo de inversiones se requiere de fuertes reformas estructurales, en un entorno que el Gobierno se encuentra en minoría en el Congreso.
Y el “recalentamiento” del precio del dólar en estos últimos días se acentuó por motivos estacionales de fin de mes: mayor demanda de divisas para cancelar deudas de empresas y para pagos de los resúmenes de tarjetas por las compras al exterior de particulares.
Por eso, opina que las altas tasas que está validando el BCRA para absorber pesos y evitar que estos se vayan a dólar, “dan lugar a la especulación, es decir, si dejan de pagar esa tasa esos pesos van a generan presión sobre la cotización del billete estadounidense. Entonces, el mercado especula con que en algún momento tienen que bajar esas tasas, sobre todo cuando la idea es que las mismas se definan en el mercado”.
“Como ya vimos, el número de personas que compraron divisas fue realmente alto, sobre todo si miramos los meses anteriores. Este aumento de la demanda refleja el contexto de incertidumbre política y electoral que se está dando“, aclara Andrés Salinas, economista e investigador de la Universidad de la La Matanza (Buenos Aires).
El efecto retenciones se haría sentir a partir de mediados de agosto
Por lo pronto, la apuesta del Gobierno es que su reciente anuncio en La Rural de Palermo de la baja en las retenciones al campo favorezca la liquidación de divisas, obtenidas de los granos que aún no se han vendido, hecho que ayudaría a contener el precio del dólar.
Entonces, Salinas considera que “la clave sigue pasando por la capacidad del Gobierno de mantener el orden fiscal en primera instancia, de acumular reservas y de seguir honrando sus compromisos, así se mantiene la confianza en ellos”.
Y de acuerdo a los operadores del mercado, se empezarían a ver los dólares del campo por la baja de las retenciones a mediados del mes que comienza.
Como dato, en todo julio el complejo agroexportador liquidó más de u$s4.000 millones.
Por lo pronto, la tendencia del precio del dólar es a la suba, sobre todo por las compras estacionales de empresas y minoristas.
“Esto se verá, seguramente, al promediar la quincena de agosto”, afirma Quintana.
En tanto, Camilo Tiscornia, economista y director de C&T Asesores, opina: “En algún momento, tiene que calmarse el alza del dólar, porque en este escenario la situación se puede poner cada vez más complicada ya que, en la Argentina, muchas veces esto retroalimenta para que siga subiendo, por un tema de incertidumbre. A ello se le suma que estamos en la antesala de las elecciones”.
“El dólar no va a pegar un salto, pero puede seguir reptando hacia arriba de la banda de flotación, que hoy es de $1.440, porque crece 1% por mes. Por lo que tiene espacio para crecer unos pesos más“, reflexiona Jorge Colina, economista de IDESA.
Y completa: “Esto se debe a dos cuestiones: no quiere afectar a una inflación que está bajando y está usando la tasa de interés para regular”.
En tanto, Walter Morales, presidente y estratega de Wise Capital, afirma: “La brecha cambiaria ya no existe. El Gobierno convalida lo que pasa con el MEP y el contado con liquidación con el dólar oficial, por ende vamos hacia un escenario de desaparición del blue. De esta manera, el oficialismo está pensando en achicar el atraso cambiario a razón, estimamos, de 10% anual, pero de manera suave”.
Por eso, considera este economista que el precio actual del dólar “debería ayudar a colaborar en parar un poco la expectativa de devaluación y que, en consecuencia, se sigan comprando dólares”.
Más allá de esto, Tiscornia destaca como puntos a favor que, “como no ha habido tanto traslado a precios, el tipo de cambio real se recuperó, y mucho, con lo cual empieza a estar a un nivel bastante interesante al valor actual”.


