En la Salina del Bajo del Gualicho, en el departamento de San Antonio (Rio Negro), la ganaderia enfrenta condiciones que ponen a prueba cualquier decision productiva. Alli, en el establecimiento “Dona Rosa”, el productor Gustavo Urcera -integrante del grupo CREA Holistico de la region Semiarida- impulso un cambio estructural despues de anos de sequias que revelaron la fragilidad del modelo tradicional.
El campo tiene unas 16.500 hectareas y una heterogeneidad de suelos marcada: sectores arenosos y pedregosos, areas arcillosas con presencia de calcareo y zonas salinas, todos con bajos niveles de materia organica. El clima complica mas el panorama: el promedio historico de precipitaciones ronda los 260 mm anuales, y en anos extremos como 2023 las lluvias bajaron a 137 mm. En ese contexto seco, la ganaderia depende casi exclusivamente del pastizal natural, lo que hace imposible la implantacion sistematica de pasturas cultivadas o la confeccion regular de reservas forrajeras.
Durante decadas, el sobrepastoreo degrado el recurso y elimino especies valiosas. Hoy la dominancia vegetal la componen coiron duro en el estrato graminoso y arbustivas resistentes como jarilla, chanar, molle, mata negra, alpataco y matorro negro. Frente a ese paisaje, Urcera opto por un enfoque regenerativo apoyado en el manejo holistico.

Cambio de paradigma: manejo holistico y rotaciones intensas
El punto de partida fue la adopcion de la gestion holistica de pastizales, una practica que redefine como y cuando se pastorea. En “Dona Rosa” se implementaron rotaciones intensas: periodos breves de ocupacion por lote seguidos por descansos largos que permiten a las plantas recuperarse tras cada pulso de lluvia. El principio es sencillo enunciado, pero complejo en la practica, porque exige disciplina operativa, infraestructura flexible (mangas, alambrados moviles y bebederos) y registro constante de indicadores.
Una herramienta central es el “efecto manada”: al concentrar toda la hacienda en el mismo potrero durante cada ingreso se evita que los animales seleccionen solo las especies mas palatables. El pastoreo uniforme reduce la presion selectiva sobre especies valiosas y ayuda a controlar malezas al someterlas a un pulso de defoliacion. Ademas, la distribucion homogenea de deyecciones y orina mejora la fertilidad puntual del suelo e incorpora materia organica que, con el tiempo, favorece la estructura y la infiltracion hidrica.
En ambientes marginales como este, donde los insumos externos son limitados y el margen de error es pequeno, la tecnologia de procesos -organizacion de trabajo, planificacion de cargas y monitoreo- se vuelve la principal ventaja competitiva. “El manejo holistico consiste en hacer un uso del pastoreo en serio, con tiempos de ocupacion breves y descansos largos que permitan al pasto recuperarse”, sintetiza Urcera.

Recuperacion del pastizal y beneficios ecosistemicos
Los primeros resultados de la estrategia aparecen en las rebrotes primaverales: el pastizal responde con mayor vigor cuando los descansos estan bien planificados y la carga animal se ajusta a la produccion real de forraje. La recuperacion no es solo de cantidad; tambien mejora la composicion floristica y la cobertura del suelo, factores clave para reducir erosion y aumentar la capacidad de retencion de humedad.
El aporte de materia organica derivado de la actividad animal, junto con la menor exposicion del suelo, incentiva procesos biologicos que, a mediano plazo, pueden traducirse en incrementos de la fertilidad y de la capacidad de infiltracion. Aunque en ambientes salinos y calcareos la mejora es mas lenta que en suelos fertiles, la disciplina en el manejo y la observacion sistematica aceleran la recuperacion.
Ademas de la mejora forrajera, el manejo regenerativo favorece la resiliencia frente a sequias: al aumentar la cobertura y la materia organica, se reduce la variabilidad de la produccion entre anos. Esto no elimina la necesidad de estrategias de contencion -como potreros de sacrificio o stock de suplementacion- pero si amplia la ventana para tomar decisiones antes de que se produzcan perdidas irreversibles.

Planificacion forrajera, decisiones a tiempo y escalabilidad
La planificacion forrajera es la columna vertebral del sistema. En “Dona Rosa” se monitorean indicadores como la altura de pasto, la condicion corporal del rodeo, el estado de las heces y la evolucion de cobertura del suelo. Con esa informacion se ajusta la carga animal, se definen potreros de sacrificio y se decide cuando introducir suplementacion estrategica.
Practicas concretas incluyen el uso de comederos con dosificadores para racionar suplementos proteicos en bajas dosis, con el objetivo de mantener activo el rumen y sostener eficiencia digestiva sin depender de altos volumenes de insumos. La primavera se aprovecha como ventana para mejorar la condicion corporal previa al servicio, y asi aumentar la probabilidad de concepcion y la uniformidad del rodeo.
La disciplina operativa implica tambien planes simples y medibles para reaccionar ante eventos extremos. “La sequia no avisa, por eso necesitamos planes simples y medibles que nos permitan reaccionar a tiempo”, advierte Urcera. La transferencia de conocimientos, a traves de jornadas de capacitacion como las organizadas por CREA Patagonia, resulta clave para que otras explotaciones semiaridas puedan replicar y adaptar las practicas.
El caso de “Dona Rosa” demuestra que, aun en ambientes marginados, ordenar procesos productivos y entender la dinamica del pastizal permite construir sistemas mas estables, eficientes y con mayor capacidad de recuperacion frente a la variabilidad climatica. La ganaderia regenerativa, aplicada con disciplina y planificacion, ofrece una via para transformar limitaciones ambientales en oportunidades productivas y de manejo.






